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| 10/21/2017 12:04:00 PM

El día que Vargas Llosa leyó a Héctor Abad Faciolince

El nobel de Literatura Mario Vargas Llosa cuenta por qué le gusta tanto la obra del autor medellinense.

En septiembre de 1999, a sus 63 años, Mario Vargas Llosa llegó a Medellín como invitado de honor para la sexta edición de la Feria del Libro. La intención era exponer cómo el pensamiento antioqueño había conquistado parte del mundo literario.

En esa versión de la feria, tuvieron lugar, en nueve días, 113 eventos culturales. En la invitación al público se podía leer: “El novelista peruano Mario Vargas Llosa clausurará el certamen con una charla sobre el escritor del porvenir”.

Antes de su llegada a la capital antioqueña, la agenda del autor de Conversación en La Catedral contemplaba una primera escala en Manizales, una ciudad intermedia de Colombia.Una vez en Medellín participó, junto a escritores colombianos como R.H. Moreno Durán, Juan Gustavo Cobo Borda y Fernando Cruz Kronfly, en el seminario ‘El arte de la novela: una mirada al concepto del hombre en la novela del siglo XX’.

Aunque no estuvo presente, el escritor medellinense Héctor Abad Faciolince ya había publicado, para ese momento, dos novelas, un libro de cuentos y otro de género incierto que trataba sobre recetas culinarias. Además, acababa de ganar un premio de periodismo y tenía en la cabeza la historia que le daría prestigio internacional y sobre la que Vargas Llosa diría, ocho años después: “Es muy difícil tratar de sintetizar qué es ‘El olvido que seremos’ sin traicionarlo, porque, como todas las obras maestras, es muchas cosas a la vez”. Ese libro, en dos décadas, acumuló más de 40 ediciones y ha sido traducido a ocho idiomas.

La admiración por las obras que surgen de Colombia se renueva en Vargas Llosa. Ya García Márquez lo había impresionado, tanto que llegó a enseñarlo cuando daba clases universitarias. Hoy se deshace en elogios para escritores como el bogotano Juan Gabriel Vásquez, y el también nacido en Medellín, Fernando Vallejo.

Esto nos contó Vargas Llosa sobre su relación con los escritores de Medellín: “Tengo buenas opiniones de varios de ellos. De Fernando Vallejo solo he leído ‘La virgen de los sicarios’, que me gustó mucho. En cambio creo conocer toda la obra de Héctor Abad Faciolince. Pienso que es uno de los mejores novelistas que tenemos hoy en América Latina. La primera novela suya que leí fue, justamente, ‘El olvido que seremos’, un libro estremecedor, original, estimulante, creativo, me di cuenta de que era un grandísimo y magnífico escritor”.

El nobel peruano también destaca la labor periodística del autor paisa. “Recuerdo algo muy importante de Héctor. Él escribió un artículo espléndido que me impresionó mucho. Era sobre la necesidad de la paz en Colombia, explicando muy bien, desde la perspectiva diaria, qué había vivido en su familia. Sus argumentos eran tan sólidos y convincentes que me motivaron a escribir una columna apoyando el acuerdo de paz, sobre el que yo tenía ciertas dudas”.

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