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| 12/10/2017 12:00:00 AM

Bavaria reutiliza el 99 por ciento de sus residuos

Las etiquetas de las cervezas se convierten en cubetas de huevo y el afrecho en concentrado. Conozca el legado y la apuesta ambiental de Bavaria para la región.

Hablar de Bavaria es pensar en el mayor referente de cerveza colombiana a nivel internacional. Es traer a colación a la icónica cerveza Águila, a un fin de semana de amigos Poker o a un día soleado en compañía de una Club Colombia, ‘perfecta’. A fin de cuentas, es referirse a una empresa que ha contribuido al desarrollo socioeconómico de todo un país, y en este caso, al de una región de ruana y sombrero que avanza industrialmente de la mano de compañías como Bavaria.

Todo comenzó en 1992 cuando los tocancipeños recibieron la noticia de que en su territorio se consolidaría la planta productora de cerveza más grande que tendría Colombia. Tres años después, salió al mercado la primera producción. Hoy, 1.200 colaboradores que en su mayoría provienen de los municipios de la Sabana Central, fabrican a diario 12.000.000 de cervezas y bebidas de malta, y son conscientes de que cada producto vendido genera impuestos que son destinados a la educación y la salud de su departamento. Durante los últimos cinco años, la Cervecería de Bavaria en Tocancipá aportó más de 78.000 millones de pesos en impuestos.

Tras 25 años de historia en la región, y más de 128 años en Colombia, Bavaria está agradecida de poder crecer junto a la comunidad. La planta, ubicada en la vereda Canavita, es responsable del 40 por ciento de la producción nacional y en ella se reutilizan el 99 por ciento de los residuos y se encuentra la fábrica de tapas para distribución nacional.

Por todo ello, la sede de Tocancipá es el corazón de Bavaria, así lo consideran los funcionarios con más experiencia en la compañía, como Javier Marín, director de la planta, quien advierte que en Tocancipá, además de fabricar todas las marcas de Bavaria, se producen para todo el país marcas, como Águila Cero, Club Colombia, Redd‘s Apple o Cola & Pola.

Una bebida sostenible

Son más de dos décadas de experiencia innovando en temas de responsabilidad social y ambiental. Desde la Fundación Bavaria se desarrollan hace más de diez años proyectos de emprendimiento e iniciativas que mejoran la calidad de vida de las comunidades. Así mismo, se brinda apoyo a madres cabeza de familia, escuelas departamentales y en esta planta, muchos aprendices del Sena de los municipios cercanos tienen su primer acercamiento laboral.

Para Bavaria aportar a la sociedad es igual de importante a preservar el entorno de la misma. La compañía se toma muy en serio la protección del medioambiente. Considera vital el cuidado del agua y a los residuos como materia prima que merecen una segunda vida.

Que una empresa tan grande produzca tan solo 0,1 por ciento de desperdicio es un ejemplo por seguir. El secreto está en el compromiso. Muchas entidades no lo hacen porque conlleva trabajo, en cambio, Bavaria lo asume como una oportunidad para retribuir al medioambiente y para llevar a cabo procesos de recuperación y optimización de recursos.

¿Puede salir compostaje de la industria cervecera? Sí, el lodo que queda en las plantas de aguas residuales internas se convierte en abono. El afrecho, la cáscara que queda de la malta, es rico en fibra y proteína. De hecho, otras industrias lo utilizan para producir concentrado. La levadura, luego de secarse es ideal para la piscicultura. Además, Bavaria recupera el alcohol de la marca Águila Cero para la generación de calor de las calderas que cocinan la malta, la cebada y el arroz.

Las etiquetas de los envases también pueden trascender, por eso no es recomendable quitarlas y depositarlas dentro de las botellas, pues solo se pueden sacar manualmente, pero al retirarlas en la fábrica estas se convierten en materia prima para la producción de cubetas de huevo. Por su parte, los envases de vidrio que se rompen en el camino se muelen y retornan al proceso inicial.

Más cerveza con menos agua

En consecuencia, lo que parece ser residuo vuelve a tener oficio, esa es la filosofía en Bavaria, todo se puede recuperar. Uno de los procesos más admirables de la compañía es la reducción de consumo de agua. Por cada hectolitro de cerveza producido hoy, Bavaria Tocancipá utiliza un 27 por ciento menos de agua que hace seis años, lo que equivale a un ahorro que se podría comparar al volumen contenido en 1.122 piscinas olímpicas.

Para Bavaria el agua es fuente de vida. La que utilizan proviene de la cuenca alta del río Bogotá, a cuatro kilómetros de la planta. A partir del acto administrativo 1618 del 6 de agosto de 2015 de la CAR, los controles fueron más exigentes para quienes captan y vierten agua en ese afluente. Sin embargo, la compañía es una de las pocas que tiene el permiso de proveerse de ese recurso hídrico, y lo hace con respeto. Ese mismo líquido que toma lo vuelve a verter en un estado mucho mejor.

Y así, con compromiso social y ambiental pasan los días en Tocancipá, el corazón cervecero de Bavaria.

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