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| 10/27/2017 12:00:00 AM

Así respira el Valle de Aburrá

Debido a su ubicación geográfica y al crecimiento de su población y su parque automotor, en algunas épocas del año la calidad del aire en el valle no es la idónea. Pero las medidas que aquí le explicamos pretenden cambiar ese diagnóstico.

Las condiciones del Valle de Aburrá son las que, entre otras, propician episodios críticos de contaminación del aire durante dos períodos del año: entre marzo y abril y entre octubre y noviembre, cuando hay una transición en el régimen de lluvias. Esa situación se ha venido presentando durante muchos años, pero en los dos últimos se hizo más evidente después de que la Junta Metropolitana, con su Presidente a la cabeza, el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, tomó la decisión de hacer pública la información entregada por el Sistema de Alerta Temprana (Siata) que mide la concentración de material particulado PM 2,5, el más dañino para la salud de los habitantes, y de PM 10.

Producto de la información registrada y como parte de la responsabilidad con los ciudadanos, el Área Metropolitana, por decisión conjunta con los alcaldes, decretó dos contingencias atmósfericas, la primera en fase de prevención y la segunda de restricción con el fin de intervenir de forma rápida sobre los territorios y reducir la contaminación atmosférica.

El plan para la gestión de la calidad del aire

Paralelo a ello, comenzó un trabajo articulado con todos los actores del territorio y se abrieron distintos escenarios de estudio y discusión que permitirán construir procesos técnicos y científicos para la toma de decisiones en torno a la calidad del aire. Fue así como después de poco más de un año de intenso trabajo y de revisión de los estudios que se habían hecho sobre el tema, el Área Metropolitana comenzó a elaborar protocolos para enfrentar los episodios críticos por contaminación del aire y creó el Poeca como instrumento de corto plazo, mientras adelantaba la formulación de un Plan Integral para la Gestión de la Calidad del Aire (Pigeca), que está para la aprobación de la Junta Metropolitana como herramienta en el mediano y largo plazo.

El Pigeca es el resultado de un proceso de diálogo y concertación, no solo entre los 10 municipios de la región metropolitana, sino también junto con las autoridades del orden departamental y nacional que trabajan en los temas de sostenibilidad ambiental. El Plan Integral tiene diez objetivos (ver recuadro) que reducirían hasta un 49 por ciento las emisiones de PM 2,5 para 2030, una cifra que en 2015 llegó a las 1.824 toneladas y que este año superaría las 2.200.

Según la visión del Área, es el ser humano el que está en el centro de sus acciones. Por ello, la entidad recogió los estudios existentes en términos de la relación de la calidad del aire con la salud de los habitantes y comprobó que pese a los hallazgos de dichos estudios, no hubo continuidad en los mismos y se perdió mucho tiempo y conocimiento en implementarlos. Fue así como se contrató con la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Antioquia un estudio epidemiológico que permita establecer esas relaciones y adoptar medidas con mayor sustento técnico y científico, y no por coyuntura.

El Siata, por su parte, tiene 24 estaciones en todo el valle que monitorean exclusivamente los contaminantes en el aire y que sirven de referencia para declarar una alerta por contaminación atmosférica, para que las entidades pertinentes reaccionen a tiempo.

El control a las fuentes móviles y fijas (empresas) también hace parte de la mirada integral a la problemática por la mala calidad del aire y haber puesto el tema sobre la mesa no solo ha permitido trabajar conjuntamente con todos los actores, sino que ha despertado una conciencia ciudadana valiosa para avanzar en la consolidación de un Valle de Aburrá más sostenible, humano y competitivo.

Los 10 objetivos del Pigeca

1. Generar y aprovechar el conocimiento científico.

2. Crear un Plan Metropolitano de Ordenamiento Territorial.

3. Promover un modelo de movilidad más eficiente.

4. Promocionar modos de transporte que generen pocas emisiones.

5. Impulsar prácticas industriales que produzcan pocas emisiones.

6. Aumentar el número de espacios verdes y de árboles.

7. Intensificar el control y las sanciones a los agentes contaminantes.

8. Brindar atención oportuna a episodios críticos de contaminación del aire.

9. Proteger y transformar zonas sensibles a la contaminación.

10. Beneficiar o sancionar a los agentes dependiendo de su aporte positivo o negativo a la calidad del aire.

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