Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2007/10/20 00:00

110 años de pantalla

El cine en Colombia entró por Panamá. El Museo Nacional celebra la historia de los pioneros de entonces y del legado que dejaron en el país. Así arrancó este rollo.

Carlos Mayolo recrea en un documental cómo el director Máximo Calvo lavaba los negativos de la cinta ‘María’, en un río cerca de la hacienda El Paraíso.

El país, quizá, sí necesitaba una medicina como el cine para abrirse al mundo. Y por eso quiso la ironía que fuera un farmacéutico, Gabriel Veyre, el primero que trajo al país el cinematógrafo, en 1897, en el departamento de Panamá (entonces Colombia), justo en la misma época y el mismo año en que la competencia entre los hermanos Lumière y Thomas Alba Edison era tan encarnizada, que representantes del segundo también llegaron a la ciudad de Colón con un vitascopio para asombrar a los que por primera vez veían imágenes en movimiento.

En la lucha por conquistar al público ganaron los franceses. Mientras que el descubrimiento de Edison proyectaba imágenes grabadas con antelación, el cinematógrafo de los Lumière proyectaba acontecimientos que se filmaban el mismo día. Como el cine era en ese instante una suma de imágenes breves, las galas incluían otros números, como magia, tiro al blanco, malabarismo, payasos y danza del vientre para no aburrir a los asistentes.

Así, cercano al circo, y con la bendición de la prensa y la crítica acérrima de buena parte de la sociedad, que veía como algo pecaminoso que en un lugar se apagara la luz y la gente se desordenara, el país se asomó al descubrimiento que cambiaría al mundo. El periódico El Norte, de Bucaramanga, fue el primero en intuirlo, el 21 de agosto de 1897: "El día en que este aparato se perfeccione y se combine sabiamente con el fonógrafo ampliado, tendremos una revolución en los teatros".

El asombro corrió ese año por el país. En el periódico El Porvenir, de Cartagena, el comentario era de este calibre: "El espectador asiste, desde su asiento, a interesantes escenas de la vida de otros pueblos como si verdaderamente fuera testigo presencial de ellos en el momento en que se verifican". París, el mar y los ferrocarriles, entre otras imágenes, provocaban gritos e histeria. Con música en vivo y los primeros censores pasó el primer año de la conmoción por el cine.

De nada de eso quedó registro gráfico, porque las cintas se quemaron o desaparecieron, explica Pedro Adrián Zuluaga, curador de la exposición ¡Acción! Cine en Colombia, que presenta el Museo Nacional, y que estará abierta al público hasta el 28 de enero. Y eso que dos años después ya había registros de cortos nacionales, registrados por la prensa de entonces. Sólo a partir de 1915 se comenzaron a conservar las cintas.

"Tenían razón los primeros que dijeron que el cine cambiaría a la gente. El cine no se separó ya de la historia del país. Eso es lo que se verá en la muestra: cómo sobrevivió, a pesar de la fractura de seis años que significó la Guerra de los Mil Días, y a pesar de la poca oferta que llevaba a acompañar a las películas con circo, ópera y hasta boxeo, hasta ser lo que es ahora", añade Zuluaga.

La coincidencia es que este año se celebran también 80 años de Cine Colombia, 70 desde cuando arrancó el cine sonoro, 20 de la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano y 10 de la Dirección de Cinematografía. Ante tantas efemérides juntas, el país verá, durante cuatro meses, cuál fue la trascendencia del cine en el país y cómo lo cambió, lo define, cómo ha hecho memoria y cuál ha sido su huella. "¡Acción! Cine en Colombia, define David Melo, director de Cinematografía, es un homenaje a quienes hoy y ayer han hecho su aporte a esta búsqueda".

Con 93 objetos, exposiciones, conferencias y 80 películas, y hasta comerciales célebres como la gallina Maggi y el tigre de Suramericana, se le rendirá un homenaje al legado que dejó ese farmacéutico francés que se fue aburrido de Colombia por sus mosquitos y clima trópical.

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