Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1984/04/16 00:00

80 AÑOS DE ACCION

En el museo Whitney de Nueva York una retrospectiva del expresionista Willem de Kooning

80 AÑOS DE ACCION

El Museo Whitney para arte norteamericano en Nueva York, exhibe por estos días la muestra retrospectiva del expresionista de los años cincuenta, Willem De Kooning (Rotterdam, Holanda, 1904). La exhibición es un tributo al artista que estremeció el escenario en los años de la "pintura de acción", la celebración de sus ochenta años, e ilustración de obras dramáticas, donde formas agobiadas y audaces, están estrechamente relacionadas con el color violento y en la mayoría de los casos, estridente.
La carrera de De Kooning está ligada a su actividad en los Estados Unidos, a donde llega en 1926, después de estudiar en la Academia de Bellas Artes de Rotterdam por 8 años. En 1927 se establece en Manhattan y deja el oficio de pintor de brocha gorda que lo había ocupado inicialmente. En el período comprendido entre 1935-36, es beneficiario del Fedetal Art Proyect, señal del New Deal del Presidente Roosevelt (1933), lo cual le permite dedicarse a la pintura como asalariado. En 1948 celebra su primera exhibición individual.
En sus pinturas tempranas se observa una marcada predilección por el retrato y sus fondos, al tiempo que por tratar naturalezas muertas y elementos orgánicos. Obras como Seated Woman ("Mujer sentada") de 1940, anuncian al expresionista brutal de la década siguiente, al tiempo, enseña la acusada influencia del bioformismo de Miró, Masson y Mattá, que se hizo atractivo a un amplio sector de nuevos artistas. Igualmente la influencia del cubismo y de Picasso fue un punto de partida y constituyó un reto. La pintura de De Kooning muestra una lucha considerable pero segura con respecto al abandono de referencias.
En 1947 emplea pintura casera de esmalte para sus obras (era demasiado pobre para comprar óleos). "Estanque Oscuro", es un trabajo destacado de ese año, donde su entusiasmo por la abstracción es evidente. "Excavación" de 1950, con similares características, le vale su primer reconocimiento público. De Kooning alternará hasta los años 60 su interés por trabajos figurativos y totalmente abstractos, sinembargo la naturaleza es un modelo obligado que el decide avasallar.
En la década del 50 aparece otra vez la mujer como un argumento poderoso. De Kooning la aborda con furia y sabe maltratarla a fondo. Soluciona con vivos colores partes de estas venus: caderas, senos, rostro, son tratados sin piedad. Las formas anatómicas se riegan en los lienzos y producen pavor. Hay un ritual en la acción de pintar, también coexiste esa voluntad del artista en buscar caminos para conmover, usurpando la lógica y buscando la repugnancia como vía. De Kooning declaró con respecto a los cuadros de esta época: "hicieron algo por mí: eliminaron la composición, el arreglo, las relaciones, la luz; toda esa palabrería idiota sobre la línea, el color y la forma, porque eso (las mujeres) era lo que quería conseguir".
Pero el espíritu de agresividad, unido a la idea de provocación no era en modo alguno patrimonio exclusivo de De Kooning, más bien fue característica de época. Para 1941, los surrealistas y demás emigrantes de los ismos europeos habían llegado a Nueva York; entonces la nueva generación de artistas americanos comenzaron a experimentar con el "automatismo", Motherwell, Gotties, Pollock y Rothko, fueron pioneros con este sistema. De Kooning lo adoptaría un año después. En 1947, cuando hace las abstracciones en negro y blanco, es el año en que Pollock inicia sus célebres "goteos", Still exhibe sus abstracciones como "campos de color". Baziotes, Motherwell, Barnet Newman y Rothko estan entre los fundadores de The Subjects of the Artist (Los temas del artista). Rothko por su parte comienza su estilo de grandes rectángulos en el espacio.
Aunque la escena norteamericana era maravillosa y la capacidad inventativa no parecía tener límite, la idea de retrabajar el color, las formas y de conceptualizar en torno a la acción de pintar no era un hecho exclusivo de los Estados Unidos. En 1948, fecha en que Alshile Gorky se suicida y Barnet Newman hace "Onemet I", ilustrando el "Campo de color", en París se forma el grupo COBRA, del cual forman parte Jorn, Appels, Corneille y Alechinsky. Al tiempo personalidades aisladas como Bacon en Inglaterra, Dubuffet en Francia y los informalistas italianos y españoles, pueden ejemplificar el panorama que caracteriza el arte en la segunda postguerra.
Las "Mujeres" y los "Paisajes" como extensiones de color aturdido y convulso, son los grandes momentos de este expresionista innovador, cuyo mérito se reafirma en la exhibición. Aunque a partir del segundo lustro de los 60 esa energía tendió a debilitarse y su pintura en la década del 70 y la que corresponde a los últimos años no es muy efectiva. De Kooning hace un trabajo que sigue revelando siempre el terrible ejercicio de la acción como un hecho estético. Lo sorprendente no es su mermada capacidad de conmover aún, sino el siempre fiel principio de las formas agresivas y antidecorativas. Aferrado a esa premisa su pintura sigue existiendo con los elementos anárquicos que su generación acunó. "La pintura no parece darme nunca paz o pureza. Es como si estuviera siempre envuelto en el melodrama de la vulgaridad. No busco nunca, ni dentro ni fuera, ni en el arte en general, un estado de reposo. Advierto que en cualquier parte debe haber cierta idea extraordinaria, pero siempre que trato de alcanzarla, se apodera de mi una extraña sensación de apatía y experimento el deseo de tumbarme a dormir. Algunos pintores, incluyéndome yo, no se preocupan de saber en qué género de silla estan sentados...", declaró De Kooning en 1951 .
Alternan en la exhibición trabajos escultóricos que prolongan las intenciones neo-figurativas del artista. Aunque en las salas del Whitney con 100 pinturas, 25 esculturas y 130 dibujos, se ilustra suficientemente sus trabajos desde el final de los treinta hasta principios de los sesenta, los numerosos cuadros de su actividad en los últimos años me parecen excesivos, ya que De Kooning a dejado de ser un innovador para convertirse en una referencia histórica. Esta ambiciosa recopilación esta acompañada de un erudito y cuidado catálogo. Una vez clausurada irá a la Academie der Kunste en Berlín y al Centre National d'Art et de Culture George Pompidou, en París.
Seguramente en Nueva York, Berlín y París, el espíritu de De Kooning seguirá siendo observado con la misma curiosidad un poco dentro de la línea arqueólogica que demanda un arte revolucionario de hace más de tres décadas. Pero De Kooning hoy tiene también la posibilidad de ser actual, porque precisamente se habla del "retorno a la pintura", de la "transvanguardia" y de la "mala pintura", como signos de actualidad, donde la espontaneidad, emoción, instintos personales, inspíración en los grafismos callejeros y verosimilitud de lo imaginario, son las ideas que alimentan esta tendencia donde De Kooning puede encontrar legítima paternidad.

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