Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2006/10/28 00:00

“A veces hay que ser impúdico”

En 'El viento de la Luna', novela que presentó en Bogotá la semana pasada, el escritor español Antonio Muñoz Molina indaga en el tránsito de la infancia a la adolescencia.

Antonio Muñoz Molina dejó de lado su pasión por las novelas policiales y en 'El viento de la luna' decidió indagar a fondo el alma humana. La llegada del hombre a la Luna le sirvió de contrapunto para mostrar lo atrasado que era el mundo rural de su infancia

Antonio Muñoz Molina es considerado uno de los escritores españoles contemporáneos más importantes. Se inició en el periodismo, pero se ha destacado principalmente en el género novelístico con las obras Invierno en Lisboa, Beltenebros y El Jinete polaco. Su narrativa, deudora del cine negro y de la novela policíaca, explora el tema político y el de la memoria tanto en su vertiente colectiva como en la individual. Mágina, un pequeño pueblo de Jaén, es el trasunto literario de su natal Úbeda y el lugar imaginario donde ocurren muchas de sus narraciones. Ha obtenido los premios Planeta, Nacional de Literatura y de la Crítica. Fue hasta hace poco director del Instituto Cervantes de Nueva York y es miembro de la Real Academia Española desde 1995. Estuvo en Bogotá para presentar El viento de la luna, su más reciente novela. SEMANA conversó con él.

SEMANA: ¿'El viento de la luna' es una novela autobiográfica o una biografía novelada?

ANTONIO MUÑOZ MOLINA: Es una novela que, como todas las novelas, parte de materiales autobiográficos. A mí no me gustan las memorias noveladas: o se hacen memorias o se hacen novelas. A mí me gusta distinguir como autor qué pacto le estoy proponiendo al lector. Esta novela es el relato ficticio de una vida que se parece en muchas cosas a la mía.

SEMANA: Al leer su novela se tiene la impresión de estar entrando en un mundo demasiado privado.

A.M.M.: A mí me gusta que las novelas vayan al fondo de las cosas. Esa sensación de invadir una intimidad me parece algo muy bueno. Es lo mismo que sentimos leyendo ciertos capítulos de Joyce, de Proust y de todos los escritores que hablan de lo más íntimo de la experiencia humana. La novela te ayuda a indagar en ti mismo y se trata de un ejercicio de indagación que comparten el autor y el lector. En El viento de la luna quise referirme al tránsito de la infancia a la preadolescencia. ¿Cómo mostrarlo sin tocar ciertas cosas que son muy íntimas? A veces hay que ser impúdico.

SEMANA: Esta novela es muy distinta a otras suyas en las que la trama tiene un papel decisivo.

A.M.M.: La trama policíaca dejó de interesarme. Lo que intento ahora es crear historias que no necesiten la coartada de un misterio evidente, que se parezcan o finjan parecerse al tránsito de la vida.

SEMANA: Al no ser preponderante la trama, el lenguaje se vuelve muy importante. ¿Por eso es tan elaborada su prosa?

A.M.M.: El lenguaje tenía que ser muy limpio y muy preciso. El proceso de reescritura de la novela fue más que todo un proceso de eliminación. Yo leo mucho a poetas como Robert Frost y William Carlos Williams quienes, a diferencia de muchos de los poetas de la lengua española, buscan la precisión y la brevedad. Mientras escribía este libro leía y releía los poemas de Williams y me preguntaba, ¿cuál es el secreto de que esto parezca tan simple y tenga tanta intensidad y tanta información? La poesía es el estado máximo de la expresión. Está en el cine, en la pintura.

SEMANA: ¿En qué películas ha encontrado la poesía?

A.M.M.: Hay momentos en Pasolini, en Fellini. Amarcord de Fellini fue una película en la que también pensé mucho cuando escribía este libro.

SEMANA: ¿Cuál fue la intención de estructurar 'El viento de la luna' a partir de la llegada del hombre a la luna y la entrada en la preadolescencia de un muchacho de provincia?

A.M.M.: El arte es encontrar el margen, los límites espaciales y temporales, el encuadre: como un fotógrafo. Me pareció que el viaje a la luna podía ser un buen contrapunto. Si hubiera contado ese mundo rural sin ese contrapunto, no se habría visto lo atrasado que es.

SEMANA: Como la imagen del astronauta que sale de un mundo religioso y oscurantista que se opone a la ciencia,

A.M.M.: Eso fue muy importante para mí: mostrar la ciencia y la racionalidad como elementos liberadores. Otro argumento para decir que no se trata de un libro de memorias sino de una novela.

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