Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1983/03/14 00:00

ACTITUDES PLURALES

Nueve artistas jóvenes y nueve propuestas estéticas diferentes se agrupan en el Museo de Arte Moderno La Tertulia de Cali.

ACTITUDES PLURALES

Continuando con la política de los principales centros de difusión del arte actual en Colombia, el Museo de Arte Moderno La Tertulia de Cali abre su año de actividades con una muestra de recientes profesionales que fueron escogidos entre medio centenar. Esa selección estuvo motivada por lo contrastado de sus comportamientos, diferenciados no sólo en los medios propuestos sino en las ideas que pretenden aclarar. Han nacido en las principales ciudades del país y hoy viven y trabajan en Barranquilla, Bogotá, Boston, Cali y Medellín. Cinco son mujeres. No se trata de nuevos artistas en el sentido de su reciente grado universitario o balbuceos experimentales. Por el contrario, sus reducidas, aunque dicientes trayectorias los acreditan como investigadores de sus propios recursos y lenguaje, registrando en ellos los síntomas internacionales a la vez que el estado en que hoy se moviliza el arte nuestro.
Es fácil constatar cómo la práctica artística se moviliza actualmente por múltiples vías; encontramos videos, super-8, perfomances, entre las modalidades que por diversas razones no están en la muestra, sucediéndose cuerpo a cuerpo con los nuevos tratamientos con respecto a la pintura, escultura, fotografía, collage, instalaciones, xerox, sellos, visuales y arte ecológico (conceptual) con elementos de la naturaleza (agua, barro, soda, etc.), expresiones y señales estas últimas, de la cual Actitudes Plurales da buena cuenta. Aunque pluralismo es un término usual para aglutinar esas formas diversas de dar entendimiento a la política, economía y la misma ciencia, también en el arte se habla y se emplea este término, que está destinado a señalar y hacer notar cómo los movimientos -tan tradicionales a los sucesos vanguardísticos del siglo XX- hoy tienden a desaparecer como tales, entonces se habla del conceptualismo, el minimalismo y las diferentes maneras de abstracción, como formas conocidas y en cierta manera académicas. Todo parace ser posible en las amplias definiciones de hoy. Es común encontrar una nostalgia hacia prácticas del inmediato pasado, por eso es fácil conseguir artistas que para explicarlos se los determina como post-expresionistas, post-pop, post-minimalistas, indicando su origen a la vez que el punto de partida para la actual problemática. El término plus-vanguardia pretende cobijar las diversas manifestaciones recientes.
Así, los nueve de Actitudes Plurales están agrupados por sus diferencias. Atacando los lienzos para patentar gestos, colores sepultados unos sobre otros y rechinantes, como en las pinturas "destruidas" de Marta Lacorazza (Santa Marta 1951), que contrasta con los lienzos modulares y puristas de Camilo Velásquez (Cali 1950), quien proyecta sus propuestas en la arquitectura, al cruzar la esquina ocupar el techo, la pared o el suelo, sugestionado no sólo por las figuras geométricas, sino por el vacío que ellas incluyen o generan. Con igual entusiasmo por lo pictórico a la vez que el uso de fraccionamientos, Jorge Drosten (Cali 1955) expande sus pequeños fragmentos amorfos por el muro, dejando flotar las formas e incorporando activamente el espacio circundante. Sus trabajos a la vez que recuerdan formas de microcosmos, aluden poéticamente a comunidades primitivas; Taoní y Macubia, son algunos de sus títulos.
También son clasificables como pinturas los transplantes de zócalos de casas campesinas y ciudadanas de clase media, propuestas por Beatriz Jaramillo (Medellín 1955), quien ha continuado con esta investigación de lo geométrico y colorístico como presencia en la arquitectura nacional.
Pero la pintura es solamente uno de sus procedimientos ya que su idea alcanza los visuales (con la misma documentación sobre zócalos) y libros en xerox y sellos de caucho: Sitio, Sena, Intersección.
Julián Castellanos (Bogotá 1944-1982) usó lo pictórico para sus esculturas compuestas con base en objetos encontrados y deshechos de maderas. Títulos como El Pávido Návido, El Palacio de la Salsa, Música de Cuerdas y otras, remiten a la música popular a la vez que enseñan su color.
Patricia Bonilla (Bogotá 1949) y Becky Mayer (Bogotá 1944), usan la fotografía como medio. La primera, parte del acetato y su propia imagen, para distribuir fondos en collages de diversos colores y materiales, inspirada en la iconografía campesina que utiliza similares procedimientos. La segunda amplía en xerox las imágenes -esta vez un travesti que posó indistintamente- logrando granulación y fijación que recuerda los dibujos realistas.
Las instalaciones de la muestra corresponden a Julián Posada (Medellín 1963), quien acude a telas, plumas, piedras, papeles y lentejuelas para proponer ambientes, continuando con el homenaje a Henri Rousseau. La obra usa elegantes colores y escogidos medios, repitiendo elementos como el círculo para provocar una idea sutil que remite a la magia y el rito, que sin ilustrar ninguna cultura en particular es capaz de señalar sus Talismanes como símbolos de cualquier arcaica civilización.
Alicia Barney (Cali 1952), con tres recipientes que contienen agua del nacimiento del río y tubos localizados en el mapa -con el líquido en descomposición- fija su investigación sobre el Rio Cauca, como se denomina su trabajo documentado también a través de fotos, análisis químico y biológico. Este proceso se complementa con el periódico El Ecológico, unos collages sobre diversos periódicos nacionales, donde ella ironiza y propone con humor "especies en peligro de extincion y sin peligro de..."
Las investigaciones de estos artistas se orientan todas en una situación de riesgos y son necesariamente contestarias. Por un lado existe el Arte Moderno y las vanguardias, que colocan el quehacer actual en una respuesta continuista de obligada absorción pero diferenciada, que bien podríamos denominar como post-modernista o trans-vanguardista, caracterizada por cierta nostalgia y por acuñarse mediante las últimas manifestaciones ya clásicas -como el conceptualismo, el kitsch, el fotografismo, los fenómenos físicos de la escultura y pintura-, que aturden los nuevos resultados con su potestad novedosa banal, irrisoria y falaz, pero premeditada y ultra-consciente.
Los distintos productos, o proyectos de objetos, o ideas soñadas y nunca realizadas, también son el resultado de una capacidad adquirida en los campos universitarios, o en lo que ellos emanan o debaten. En ese sentido estas respuestas plásticas están siendo alimentadas por una teoría postmarxista (léase post-Althusser), y post-Freud (en su versión de Lacan) que circuló y controvirtió el acercamiento a la verdad como problema.
Hay, como es de suponer, un número igualmente valioso y significativo de otros practicantes que, por diversas razones, no estan aqui, y que deberán ingresar a este Museo a su debido tiempo; sin embargo, los distintos retos abordados en la variedad y diferencias, sintomatizan los intereses diversos de un arte nacional, entendido como algo dinámico y aportante.

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