Miércoles, 18 de enero de 2017

| 1986/09/29 00:00

AJUSTE DE CUENTAS

Su principal protagonista pone otra vez de moda la guerra de Vietnam

AJUSTE DE CUENTAS

Cuando Richard Nixon, siendo presidente de los Estados Unidos, decidió el retiro de las últimas tropas norteamericanas en Vietnam, la derrota estadounidense obviamente ya estaba consumada. La primera derrota bélica de los Estados Unidos en toda su historia, y el más humillante fracaso de su política internacional. Un pequeño país del suroeste asiático había sellado un capítulo vergonzoso en la historia de la nación más poderosa del mundo. ¿Qué había sucedido? La necesidad de explicar las razones acerca del porqué las tropas norteamericanas perdieron la guerra, y sobre todo, de cómo la perdieron, es un hecho que ha volcado interminables ríos de tinta sobre el papel. Richard Nixon, uno de sus principales protagonistas, ha asistido, ansioso, a este espectacular despliegue de interpretaciones, estudios y observaciones críticas, y como su inconformidad con el espectáculo parece ser grande, decidió publicar su propia versión. "No más Vietnams" se ofrece como el balance equilibrado y lúcido de la verdad de la guerra ceñida a los hechos, tal como se vivieron desde el centro del poder. El resultado es un, más bien, breve documento de reiteradas intenciones. Ahí está la posición oficial de los Estados Unidos frente a lo que se ha llamado la guerra del Tercer Mundo.
La guerra del Vietnam aqui es sólo un punto de partida. Casi un pretexto para acumular pruebas con las cuales Nixon busca reafirmar sus teorías frente a las amenazas del expansionismo soviético. Y es también la sustentación histórica de la llamada teoría del dominó. Aun así Nixon afirma que no ha sido su interes escribir "un libro de historia". Su confesada intención es mostrar cómo sucedió verdaderamente lo de Vietnam, ya que como Presidente y ciudadano particular encontró que los medios de comunicación habían mostrado al público una contienda distinta a la que él conocía.
El libro tiene el aliento particular de un ajuste de cuentas con la historia de una guerra que ha sido devorada -según Nixon- por las falsas interpretaciones y los mitos manejables. Es, desde luego, la perspectiva particular de Richard Nixon, y si aceptamos que un hombre en sus circunstancias no puede hacer menos que defender su propia causa, debemos comprender también que el grado de verdad allí ofrecido ha de estar filtrado por los intereses de esas mismas causas.
Así el libro -a gusto del lector- puede tener dos maneras: como historia -que no lo es-, relación objetiva de los hechos; o como una serie de teorías que van surgiendo de los hechos expuestos. Algunos se dejarán llevar por el discurso de Nixon. Ahí encontrarán la posición justa, o deseable, el juicio atinado y la verdad incontrovertible. Otros, más suspicaces y reflexivos, tomarán distancia critica frente a un texto del indudable valor documental, pero de cludosa confiabilidad histórica. Sin embargo en realidad, aquí Vietnam es sólo un pretexto. Se trata, en definitiva,de demostrar cómo es necesaria para los norteamericanos su presencia en el Tercer Mundo. Detener la influencia soviética, en el área enmendar los errores políticos, estratégicos y tácticos del pasado; ganar la causa en el frente político de los Estados Unidos y sobre todo demostrar que la consigna "No más Vietnams" distorsiona la realidad de la política actual, son los propósitos del libro del Richard Nixon, quien no oculta los intereses cruciales del juego de los Estados Unidos en América Central.

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