Lunes, 23 de enero de 2017

| 1996/08/19 00:00

AL ROJO VIVO

'Séptimo día' y 'Así fue' experimentan con la crónica periodística de tono alto, un género hasta ahora casi inédito en Colombia.

AL ROJO VIVO

Durante mucho tiempo se enfrentaron en el mismo horario por las dos cadenas no sólo dos programas diferentes sino dos visiones antagónicas de la realidad. Por un lado estaba el mundo glamoroso, perfumado, internacional, iluminado y light de Panorama. Por el otro estaban las alcantarillas de una Latinoamérica sucia, oscurantista y roja captada por la cámara de Ocurrió así , que se detenía con deleite en las llagas, los feos, los supersticiosos de este continente provinciano y con alma de ranchera. Este mano a mano creaba conjuntos excluyentes. Uno negaba al otro, pues si el mundo era color de rosa y olía a Cartier, no podía ser al mismo tiempo y en el mismo lugar rojo oscuro y exhalar por todos los poros un fuerte pachulí. Pero la televisión, con su dones de ubicuidad, les daba la posibilidad de existir a ambos. Desde la semana pasada este enfrentamiento ha cambiado de elenco, pero al parecer no de protagonistas. Pues al frente de la tribu de beldades de Panorama ha empezado a emitirse Así fue, un programa que al menos por los primeros capítulos y su nombre parecido casi que recoge la bandera de Ocurrió así pero a la colombiana. Con sus crónicas sobre perros asesinos, mujeres embrujadas, locos desharrapados y repeticiones de los planos más impactantes parece seguir en esa línea de buscar un país más feo y despeinado que el que tiene visa para aparecer en el dorado parnaso de Panorama. De otra parte, con muchos más bombos y platillos publicitarios y con las superestrellas Manuel Teodoro y María Cecilia Botero como presentadores, Séptimo día inauguró también su espacio con crónicas de hombrecillos , niños que lloran frente a la cámara desconsoladamente, consagrados a satán, mujeres desfiguradas. Y por supuesto, el vicio de repetir el primer plano de la cicatriz, la deformidad y la lágrima. Aunque indudablemente hay coincidencias temáticas en estos dos nuevos periodísticos se diferencian en su tratamiento. Séptimo día ha marcado su estilo con la voz de Manuel Teodoro hablando en tono apocalíptico sobre "alarmantes historias" (sic), que trata de matizar el tono coloquial de su compañera de set, cuya naturalidad todavía no convence. Pero lo que sí se debe reconocer aquí es un buen manejo del ritmo de las notas, que se dan el lujo de extender por minutos sin perder la tensión y el interés con una excelente fotografía. En este aspecto no le ha ido todavía muy bien a Así fue, cuyos informes aún no logran conservar el aliento durante toda la crónica y algunas veces terminan dando vueltas sobre las mismas ideas e imágenes sin dejar en claro sus conceptos. Se debe destacar, en este espacio, sin embargo, el tono mucho más mesurado y neutro de los presentadores Felipe Zuleta y Liliana Páez, su compañera de set, que matizan la crónica roja. Estas dos propuestas son una nueva experiencia que tienen algo de bueno de malo y de feo. A su favor está el hecho de recuperar la crónica de la televisión, un género al que casi nadie se le mide y en el que presentan ya buenos resultados. También tienen de bueno recordar que la calle no está poblada sólo por modelos y reinas de belleza que apenas leen las revistas extranjeras. En este sentido recuperan a un ser humano con una idiosincrasia muy particular que por lo general no es invitado al banquete de los medios de comunicación. Pero tienen de malo y de feo el peligro de desvirtuar precisamente esa alma popular si sólo se le ve como un objeto raro y vistoso para poner en una vitrina. El futuro dirá, pues se trata de dos producciones muy jóvenes que apenas afianzan su engranaje, por qué lado de la balanza se inclinarán o si podrán mantener un sano equilibrio que permita hablar del lado oscuro del corazón de Colombia.

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