Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2016/07/23 00:00

'Mi gran noche' es la nueva película de Álex de la Iglesia

En su más reciente película, el director español Álex de la Iglesia retrata de forma frenética y abigarrada la grabación de un especial de fin de año en un estudio de televisión. ***

La película se estrenó en España en octubre de 2015 y fue nominada en las categorías a mejor dirección, sonido, vestuario y efectos especiales en los Premios Goya 2016.

Por Manuel Kalmanovitz G.

Título original: Mi gran noche

País: España

Año: 2015

Director: Álex de la Iglesia

Guion: Álex de la Iglesia y Jorge Guerricaechevarría

Actores: Raphael, Blanca Suárez, Santiago Segura

Duración: 100 min

En su poema más famoso, T. S. Eliot finaliza diciendo que el mundo termina “no con una explosión / sino con un gemido”. En sus películas, Álex de la Iglesia hace todo lo posible por contradecirlo: sus fines del mundo no son más que explosiones prolongadas, caóticas y extenuantes.

De la Iglesia ha presentado paisajes apocalípticos con demonios (El día de la bestia), brujas (Las brujas de Zugarramurdi), y en esta película —que no es literalmente del fin del mundo, aunque sí parece ser el fin de una época— lo hace con cantantes en un programa de televisión que celebra la llegada del año 2016 y que lleva una semana grabándose sin pinta de terminar.

En el estudio de televisión coinciden media docena de historias que se sobreponen caóticamente: está la enemistad entre los dos presentadores y entre los cantantes invitados, la tensión entre los extras que deben reírse o aplaudir cuando el director dé la orden, las protestas callejeras por despidos masivos de la programadora, y los roces entre el productor y las operadoras, entre otras.

Para hacerlo aún más frenético, la cámara comienza a seguir una historia para desviarse al poco tiempo con una segunda. La sensación es de desorientación suprema: estar viendo televisión con un cambiador compulsivo de canales.

Pero en todas las historias hay elementos de humor negro y físico que tiende a lo salvaje, donde la integridad personal está en riesgo —los ojos parecen especialmente propensos a salir lastimados—. El guion, además de abigarrado en sucesos, está lleno de diálogos brillantes y memorables como cuando Alphonso, el cantante veterano interpretado gozosa y arrogantemente por el mítico Raphael, le dice con displicencia a un cantante rival “no conozco a ningún Julio Iglesias”.

La tensión central de Mi gran noche se da entre el espectáculo que se presenta ante las cámaras de televisión y lo que sucede en la trasescena, donde pueden explotar todos los rencores y fealdades que no dejan ver las sonrisas enlatadas tan blancas con las que se recibe a los televidentes.

El brillo del espectáculo y de las coreografías abruptas empeora la sensación de encierro de este mundillo cerrado y destellante.

Lo que se ve es un caos llamativo donde De la Iglesia ilustra media docena de estereotipos del mundo del espectáculo: el productor corrupto, la muchacha sexi y ambiciosa, el cantante arrogante, el ídolo pop buenmozo pero estúpido, el fanático obsesivo, el mánager violento y el presentador narcisista están ahí en toda su cómica ridiculez.

Pero tantas historias, tantos comentarios agudos, tantos ojos lastimados terminan por agotar. El ritmo frenético no se detiene ni se modula y el resultado final es extenuante. Los chistes que al comienzo resultan efectivos con el tiempo se van desgastando a medida que aumenta su crueldad y lo que queda, más que risas, es una sensación de desespero.

Pero es posible pensar que se trata de un desespero productivo: así nos hacemos conscientes de que incluso las más grandes noches tienen su final.

CARTELERA

**** Excelente  ***½ Muy buena   *** Buena   **½ Aceptable  ** Regular  * Mala

La leyenda de Tarzán **

Adaptación de la novela clásica de aventuras con más estilo que sustancia.

Cazafantasmas ***

La exitosa película de 1984 regresa con mujeres protagonistas y manteniendo la calidez entre los personajes.

Yo antes de ti ** ½

En este drama cálido aunque previsible, una muchacha excéntrica debe cuidar de un joven cuadrapléjico y amargado.

Buscando a Dory ** ½

La segunda parte de Buscando a Nemo intenta repetir la fórmula de su antecesora con un protagonista repetitivo y sin gracia.

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