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| 10/1/1990 12:00:00 AM

ALMOHADA PARA TRES

Una película sobre el caso Profumo revive las peligrosas relaciones entre sexo, poder y dinero.

"Escándalo".
Dirigida por Michael Caton-Jones.
Con John Hurt y Joanne Whaley-Kilmer.
A partir del 5 de junio de 1963, los ingleses no pudieron seguir siendo los mismos. Ese día el secretario de Guerra, John Profumo presentó renuncia ante el primer ministro porque había mentido en la Cámara de los Comunes al responder algunas preguntas sobre sus relaciones con una hermosa prostituta llamada Christine Keeler. Estupefactos y divertidos al mismo tiempo, los ingleses descubrirían enseguida que Profumo y otros funcionarios del gobierno habían compartido la cama de la muchacha con algunos enemigos políticos, entre ellos el agregado militar de la embajada soviética en Londres, y que sus confesiones, musitadas en el letargo de la alcoba, habían sido conocidas por varios espías.
La renuncia de Profumo le dio la vuelta al mundo, lo mismo que la muerte voluntaria del personaje principal de esta trama, un osteópata sofisticado, Stephen Ward, y así como la caída del gobierno conservador de Harold McMillan y la detención de las mujeres que participaban de interminables y ruidosas orgías con políticos, funcionarios e incluso con alguien de la Casa Real que se la pasaba desnudo pero con una máscara durante las fiestas.
Venciendo serios obstáculos económicos, políticos y morales, un grupo de cineastas ingleses pudo realizar esta película, "Escándalo", objeto de toda clase de polémicas, pero aun así presentada en Cannes el año pasado, donde la princesa Diana protestó y amenazó con retirarse del Festival. Con un tono que sigue un poco el lenguaje de los informes de televisión, la película reconstruye con fidelidad lo que pasa cuando Ward, un arribista que se movía en la alta sociedad, relaciona a Profumo y otros funcionarios con un grupo de jóvenes prostitutas, entre las cuales se destacaba por su belleza y ambición Christine Keeler. Había llegado a Londres a los quince años en busca de futuro y pronta se vio seducida por ese osteópata que le enseñó a vestirse, comer en público, hablar y caminar, y quien la lanzó como una de las modelos más atractivas.
Profumo, casado con una ex actriz, enloqueció cuando la conoció, la convirtió en su amante, la llenó de regalos y le contó secretos militares que luego ella repetiría al agregado soviético. Todo iba bien hasta cuando su amante negro, lleno de celos, protagonizó un escándalo frente a su apartamento y le contó a un periodista las relaciones de su mujer con Profumo. En una sociedad moralista y conservadora como la británica de los sesenta, el escándalo fue devastador. Algunos renunciaron, Ward se suicidó, la Keeler y otras mujeres fueron detenidas y los laboristas subieron al poder.
"Escándalo" revive estos acontecimientos y reabre las heridas. La misma Keeler, todavía hermosa, sirvió de asesora en la filmación de la película. Una nueva generación de espectadores, ausente del momento histórico, presencia ahora hasta dónde llegan las relaciones entre el sexo, el dinero y el poder político.
"Pacto de sangre".
Dirigida por David Cronenberg.
Con Jeremy Irons y Genevieve Bujold.
A diferencia de otros realizadores de suspenso y terror, David Cronenberg necesita muestras físicas y palpables para convencer al espectador del peligro y del horror que envuelve a los personajes de sus películas. Así lo ha hecho en "La mosca", por ejemplo, con la horrible transformación de un científico en insecto, o en "Scanners", con la explosión de la cabeza de uno de los protagonistas.
Y así lo hace en "Pacto de sangre", ahora en cartelera, que es la historia de los gemelos Elliot y Beverly Mantle -interpretados ambos, en un alarde de técnica, por el actor Jeremy Irons- inspirados vagamente en otros gemelos famosos, los ginecólogos Marcus, quienes fueron encontrados muertos en su apartamento de Nueva York en 1975. Uno de los gemelos, sano y bueno, busca la salvación de mujeres con problemas ginecológicos, mientras el otro es un ser maldito que sólo quiere la destrucción.
En contraposición a sus películas anteriores, aquí el horror manejado por Cronenberg es interior, mental, sofocante y agresivo y las escenas desagradables son escasas, pero realistas en extremo. La película analiza en profundidad las relaciones extrañas entre los gemelos, sus actitudes ante la vida, la muerte y el dolor y esa ansiedad con la que buscan la destrucción del otro para convertirse en uno solo.
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