Domingo, 22 de enero de 2017

| 1999/08/02 00:00

AMOR PLATONICO

Una verdadera osadía con el espectador.

AMOR PLATONICO

Con la temporada de vacaciones también suelen llegar los títulos más débiles del año.
Quizás menospreciando la capacidad intelectual de los estudiantes, los distribuidores echan mano de
cualquier barata payasada para entretener a los jóvenes en sus ratos de ocio. El resultado se ve reflejado
en películas como Amor platómico, un engendro de comedia que sólo exige el funcionamiento de un par de
neuronas en el espectador que se atreva a verla.
La película cuenta la historia de una familia cuyo jefe de hogar, un científico paranoico (Christopher
Walken), decide instalarse con su esposa en un sofisticado refugio antinuclear minutos después de la crisis
de los misiles entre Estados Unidos y Cuba a comienzos de los años 60. Un accidente de avión ocurrido
justo en el patio de su casa convence al científico de que la bomba nuclear ha estallado, obligándolo,
según sus planes, a habitar en el refugio durante más de 30 años mientras desaparecen los efectos de la
radiación. Durante este lapso nace un niño, Adam (Brendan Fraser), que estará listo para subir a tierra en
1999 y con 35 años recién cumplidos. El centro de la comedia se basa en la nueva vida de Adam en la
superficie y en su intento por cortejar a la bella Eve (Alicia Sylverstone).
Tanto Fraser como Sylverstone, cuyos nombres en la película evocan a la primera pareja de humanos sobre
la Tierra, según las escrituras, ya tienen fama de trabajar en papeles más bien torpes. Quizás por eso el
director, Hugh Wilson (el mismo de El club de las divorciadas los escogió para esta ocasión. La cinta es
tan floja que no merece un comentario, salvo el de los bostezos que es capaz de generar. Un verdadero
insulto a la inteligencia.

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