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| 2/13/2015 10:00:00 AM

“A mí no me gusta el reguetón”: Andrea Echeverri

Con motivo del lanzamiento de su libro ‘Con el corazón en la mano’, Semana.com habló con Aterciopelados sobre su historia, sus gustos, la fama y el futuro.

El reencuentro de una de las bandas más emblemáticas de Colombia ha despertado la atención de los fanáticos del rock. Con motivo del lanzamiento de su libro Con el corazón en la mano, de su participación en el festival Estereopicnic y del lanzamiento de un nuevo DVD, Semana.com conversó con Aterciopelados. Con la misma actitud de siempre, pero con un poco más de canas, Andrea Echeverri y Héctor Buitrago hablaron de su pasado, su presente y su futuro.

Semana.com: ¿Qué los motivó a hacer este libro?

Héctor Buitrago: Fue una idea del equipo que nos rodea y cumplimos 20 años. Primero no nos entusiasmó mucho, pero después de reencontrarnos en Rock al Parque 2014 y de que las cosas salieran bien, nos convencimos. Juan David Giraldo nos motivó, ellos se encargaron de la investigación y del diseño gráfico.

Andrea Echeverri: Queríamos hacer memoria, dejar plasmado un poco de nuestra historia. Y este es el producto, no es un simple libro, es un libro-objeto, con tapas en terciopelo, buen diseño y mucho arte.

Semana.com: Ustedes llevan más de 20 años en la escena musical nacional, ¿cómo se sienten al verse en retrospectiva?

H. B.: Huy, sí, ha pasado mucha cosa. Éramos muy inexpertos y aún somos inocentes, pero ha crecido el nivel y hemos evolucionado musicalmente. También pasa que ha cambiado mucho el mundo: nuestro primer disco salió en vinilo y en casete. Estuvimos en esa ola del rock en español (Los prisioneros, Los toreros muertos, Soda Stereo) que ya ha caído un poco. Luego vino la crisis de las disqueras… en fin.

A. E.: Nos han tocado muchos escenarios. Estar con una multinacional tiene sus ventajas, es un aparato de divulgación fuerte. También tuvimos una etapa de autogestión, a nuestro ritmo, en la que no teníamos que rendirles cuentas a un poco de señores, teníamos más independencia artística, pero también menos reconocimiento. Ahora de pronto vamos a volver a necesitar ese aparato.

Semana.com: ¿Cuál dirían que fue su época de oro?

A. E.: Esa es la cosa: ¿el ‘oro’ es que todo el mundo se entere y que sumercé haga un montón de cosas? Yo creo que cada etapa tiene sus lados buenos y malos, pero uno en todo caso necesita reconocimiento porque la idea de la música es que la escuchen.

H. B.: Estuvimos con el sello discográfico hasta Gozo poderoso (2000), hasta ahí sonamos fuerte. Luego vino la época de autogestión y los proyectos solistas. Algo bueno de esta época es que internet ha permitido democratizar la música y ahora se puede vivir mejor de la autogestión. La tecnología ha permitido que uno haga un disco en la casa, por ejemplo. Antes si la disquera no pagaba, no se podía hacer nada.

Semana.com: ¿Alguna sugerencia para las bandas que están surgiendo y que trabajan con las uñas?

A. E.: Que le den duro (risas).

H. B.: Ellos nos tienen que recomendar a nosotros porque es una nueva era. Nosotros ya somos cuchos. (Andrea va a cumplir 50 años y Héctor ya los cumplió). Creo que lo fundamental es sentir la música de corazón.

Semana.com: ¿Qué causa o compromiso han mantenido todos estos años?

A. E.: ¡Hay hartas! Yo siento que cada canción es una herramienta. A veces para decir algo importante o a veces sólo para que la gente se pare a bailar y esté contenta. Pero sí hay unos temas presentes generalmente: el antibélico, el ancestral (conectarse con las raíces), el ecológico y el de la mujer, no sé si llamarlo feminismo, pero sí una especie de empoderamiento femenino.

También creo que nos hemos comprometido en darle un sentido a la música. Ahora hay unas cosas espantosas que hablan de la mujer y el sexo de una manera horrible. 

H. B.: Sí, el comienzo de Aterciopelados fue entre mucho mestizaje y la búsqueda de identidad: quiénes somos y de dónde venimos. Hubo una conexión con los indígenas, con los ancestros, con rituales. Eso se ha mantenido. 

Semana.com: ¿Qué música no les gusta?

A. E.: A mí no me gusta el reguetón. Eso de que salgan un montón de niñas en bikini contorsionándose alrededor del “guapo” y que se hable del sexo de una forma tan banal, me parece horrible.

H. B.: Sí, yo creo que eso no es particular del reguetón, en general ha habido una vulgarización de muchos tipos de música.

Semana.com: ¿El artista nace o se hace?

H. B.: Yo creo que todos somos artistas, pero es cuestión de atreverse. A veces la misma sociedad se encarga de que uno no sea capaz de expresarse sino que le marcan un camino, un destino, un trabajo, una manera de ser y los que logramos salirnos de eso al menos podemos expresarnos.

Y esto de ser artista no es sólo con la música, sino de pronto haciendo pan o siendo chef, en fin, hay muchas maneras, es cuestión de encontrar la forma de expresarse.

A. E.: Estás muy democrático, Héctor: yo no creo que todos seamos artistas. Todos somos creativos, ¿pero artistas? Es que hay unos muy grandes. En esos casos yo creo que se nace y después se hace, porque esto también es mucha disciplina, trabajo, persistencia, terquedad.

Semana.com: ¿Quién podría ser ese ‘grande’ que siempre han admirado?

A. E.: A mí me parece que Gustavo Cerati.

H. B.: Yo en este momento diría que Jorge Velosa.

Semana.com: ¿Cómo les ha afectado la fama?

A. E.: Huy, sí. Yo soy una neura. Es que a sumercé lo vuelven una neura: si está haciendo mercado y en el corredor lo paran tres veces, ya la cuarta… ¡uf! No es que cada vez uno se sienta más grande, sino que necesita más intimidad. A mí no me parece nada fácil eso.

Y el tema de la foto me jarta: que les dé lo mismo tomarse una foto con una reina de belleza que con uno, sólo por la cosa farandulera, casi que ofende.

H. B.: De acuerdo. Y además de todo eso hay un grado de responsabilidad mayor por todo lo que se dice o se hace. Ese es otro cambio que hay que asumir.

Semana.com: ¿Cuál es el futuro de Aterciopelados?

A. E.: ¡¿No le hemos dicho?! Vamos a sacar DVD como en abril. El viernes 13 de marzo vamos a estar en Estereopicnic; y el 15, en el festival Vive Latino, empezamos una gira por México. Seguimos vivos.

El libro Con el corazón en la mano tiene unas 300 páginas, tapas de terciopelo en distintos colores, e incluye sobres con postales, stickers y flyers de diferentes épocas. Además tiene sorprendentes fotografías, ilustraciones e imágenes inéditas. Fue publicado por el Idartes y ya está disponible en las principales librerías del país.

Twitter: @MiguelR281

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