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| 3/16/2013 12:00:00 AM

Anna Karenina, vergonzosamente encantadora

El clásico de León Tolstói llega a su enésima adaptación al cine, esta vez gracias a la astucia del director Joe Wright.

El clásico de León Tolstói llega a su enésima adaptación al cine, esta vez gracias a la astucia del director Joe Wright quien nos sorprende con una puesta en escena diferente y arriesgada pero no menos conmovedora.

Nuevamente nos damos cita para ir al cine y disfrutar del triángulo amoroso que ha traspasado la barrera del tiempo para conquistar a millones de personas alrededor del mundo, protagonizada por una mujer que decide hacerle caso a su corazón en la época equivocada, ante la mirada prejuiciosa de la terrible sociedad rusa del Siglo XIX.

Joe Wright nos pone a vivir el drama recordándonos que la vida es como una obra de teatro, donde, y
depende de las circunstancias, somos los protagonistas, los villanos, los personajes silenciosos detrás de bambalinas o sencillamente los espectadores. Así, con una fotografía que nos ilumina los sentidos y con los detalles del vestuario cuidados en extremo, nos sumergimos en una historia de pasión incontrolada que en momentos nos parecerá lenta, abrumadora, lejana pero que poco a poco nos atrapa para acompañar a Anna en su angustia y sufrimiento.

Keira Knightley aquí nos entrega una interpretación medida, con la sensualidad y sutiliza esperadas, mientras que Aaron Johnson cumple a la hora de encarnar al apasionado, sensual y adictivo conde Vronsky. Sin embargo, y para mi gusto, quien se destaca dentro del reparto es el gran Jude Law como el ministro Karenin, el hombre traicionado pero que se mantiene leal a su moral hasta el final. Mención aparte para Matthew Macfadyen, quien logra entretenernos y divertirnos con su personaje de Oblonsky.

Joe Wright se reafirma como un director romántico y fino que ya nos había conquistado con Orgullo y Prejuicio (2005). Esta vez puede que no logre acaparar la atención de ese público desprevenido que busca una simple película, pues claramente esta cinta no tiene el sello de comercial. No obstante, este es un filme que hay que ver para, no solamente rendirle un homenaje a una de las obras maestras de la literatura, sino para apreciar lo que puede transmitirse gracias a la magia del cine.

* Periodista y escritora
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