Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2016/02/27 00:00

Anomalisa

La nueva película de Charlie Kaufman, animada con muñecos, muestra la crisis existencial de un gurú de la autoayuda que se siente abrumado por la monotonía de su entorno. ****

El escritor y director Charlie Kaufman es uno de los creadores más imaginativos de su generación.

País: Estados Unidos

Año: 2015

Director: Charlie Kaufman y Duke Johnson

Guion: Charlie Kaufman

Actores: Tom Noonan, David Thewlis y Jennifer Jason Leigh

Duración: 90 min

Anomalisa está hecha con muñecos que se mueven torpe y expresivamente, y su visible falsedad, su aire contrario al modo naturalista de la mayoría de películas que vemos comercialmente, contribuye inmensamente a hacerla tan conmovedora.

Escrita y codirigida por Charlie Kaufman –el guionista más imaginativo de su generación–, la película nos sitúa en un terreno extraño, donde una melancolía asfixiante y difícil de articular le da un barniz inquietante a todo.

La primera imagen es un rectángulo oscuro sobre el que murmuran una cantidad de voces, muy parecidas entre sí, de las que apenas se puede pescar una frase por ahí. Es la cacofonía de lo mismo, la ilustración auditiva de descubrir que, detrás de la variedad de palabras y entonaciones, se esconde una monotonía aturdidora.

Estamos ante una película melancólica y profundamente desesperanzada, que explora lo opresiva que puede resultar la monotonía del mundo cuando se nos aparece como una fuerza invencible e inescapable. El hecho de que todos los personajes, con dos excepciones, hablen con la misma voz (la del actor Tom Noonan) transmite perturbadoramente esa sensación.

Michael Stone (voz de David Thewlis) es un tipo canoso, un gurú inglés de la autoayuda y el servicio al cliente que vive en Los Ángeles y que viaja a Cincinnati a dar una charla. Uno de los chistes crueles de la película es que al autor de ¿Cómo puedo ayudarte a ayudarlos a ellos? le resulte tan difícil explicar qué clase de ayuda necesita o quién puede ayudarlo, aunque claramente algo lo tiene desesperado.

Buscando a tientas alguna solución, llama a una mujer con la que tuvo un breve romance diez años atrás y que él terminó abruptamente. En el reencuentro, ella insiste en preguntar qué pasó y Stone, incómodo, habla de “problemas psicológicos. Es difícil de explicar… he estado huyendo mucho tiempo”.

Está quedándose en el hotel Fregoli (una referencia al síndrome de Fregoli, en el que los afectados aseguran que varias personas son, en realidad, una) y en cierto momento la huida parece darle un respiro: conoce a Lisa, una muchacha que habla con una voz distinta a las demás (Jennifer Jason Leigh), que lo admira mucho y que ha ido a oír su charla.

Lo conmovedor es la fragilidad física y sicológica que transmiten los muñecos. La leve torpeza de la animación, la expresividad refinada de los rostros, la neurosis de Stone y las frases apenadas de Lisa, todo subraya la infelicidad que causa la distancia entre las personas. Otro chiste cruel de Anomalisa es que el lenguaje pseudotécnico que Stone vende en sus libros y charlas, sus recetas para aparentar estar interesado en los demás, se lucra de esa distancia mientras la empeora.

Pero, a diferencia de la autoayuda, Anomalisa muestra los problemas como obstáculos que la fuerza del hábito o las tendencias de la personalidad vuelven insuperables. La ilusión momentánea de que sí es posible salir, de que detrás de tanta monotonía se esconde un brillo oculto, es la puntada final en la profunda tristeza de esta película.

CARTELERA

Brooklyn ***

Una irlandesa emigra a Nueva York y debe resolver los sentimientos encontrados que le genera su nuevo y su antiguo país.

La chica danesa **1/2

Un pintor danés descubre, dolorosamente, que nació en el cuerpo equivocado en esta manipuladora película de 1926.

Orgullo + Prejuicio + Zombis **1/2

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Theeb, sendero de valor ***

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