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| 2/19/1990 12:00:00 AM

ARRIBA EL TELON

El viejo Teatro Jorge Isaacs, de Cali, tiene una segunda oportunidad.

En un país donde lo común es que las viejas edificaciones desaparezcan para dar paso a las grandes torres de oficinas, no deja de ser curioso que un viejo teatro, condenado desde hace años a desaparecer tenga una segunda oportunidad. Se trata del teatro Jorge Isaacs, de Cali una de las construcciones mas importantes de la capital del Valle en este siglo, que ahora, gracias al interés de la alcaldía caleña en preservar su patrimonio arquitectónico y cultural esta en proceso de restauración para abrir de nuevo sus puertas a finales de 1991.
Ubicado en el corazón de Cali, el Jorge Isaacs ha sido testigo de 60 años de historia, construido en 1931 por el arquitecto italiano Gaetano Lignarolo, fue tal vez la primera construcción en Cali en la que se utilizaron materiales como el hormigón, la estructura en acero, que en ese entonces debieron ser importadas de Europa. El teatro fue hecho por en cargo de la familia Bohmer, acaudalados negociantes de la ciudad, que con ello buscaban no sólo dotar a la ciudad de un centro cultural, sino sacar provecho de las instalaciones, gracias a unos locales ubicados en los bajos de la edificación, tal y como lo hicieron en Europa las grandes familias relacionadas con la cultura. Como casi todas las construcciones de ese tiempo, en el Jorge Isaacs se puede ver una mezcla de estilos, que para nada desmerecen su valor arquitectónico. Desde los arcos y ventanales emparentados con el art-deco, pasando por las columnas y ornamentos neoclásicos, hasta las figuras en estuco local, la construcción era una mezcla rica y exacta de todo aquello que llamaba la atención en Colombia de las grandes creaciones europeas.

Sus primeros años fueron de esplendor. Las mas cotizadas compañías de teatro, ópera, ballet y zarzuela pasaron por su escenario, que llegó a ser el mejor del occidente colombiano. Dotado de una gran acústica y con generoso escenario, además de unas maravillosas posibilidades escénicas --que fueron parte definitiva para que el proyecto de restauración echara a andar--, el Isaacs llegó a servir hasta de ruedo para una corrida de toros.

Pero, después de 30 años de esplendor, los años difíciles llegaron. Sus propietarios, ante los elevados costos de mantenimiento, que no alcanzaban a ser sufragados por el valor de las entradas, decidieron venderlo a una empresa de cine en los años 60.
De ser el principal escenario de Cali, pasó a convertirse en una especie de cine de barrio, hasta caer en las garras del cine rojo, con todo lo que esto implica.

Cuando todo parecía perdido, una luz de esperanza surgió cuando el teatro fue declarado Monumento Nacional en 1984. Dos años más tarde fue adquirido por el municipio de Cali, con lo que se dió el primer paso hacia su salvación. El año pasado arrancó la labor de remodelación a cargo de la Corporación para la Cultura, que reune a destacadas personalidades de la sociedad vallecaucana que han dado parte de su tiempo y de su dinero para sacar adelante esta causa, hasta hace poco condenada a muerte.
El costo de los trabajos asciende a unos 500 millones de pesos y hasta el momento se han logrado recuadar unos 200 millones, con los que ya se ha recuperado buena parte de los techos. Con el resto del dinero que falta por conseguir, se dotara al Jorge Isaacs con todas las facilidades de un teatro moderno y su interior tendrá una cara completamente nueva. La estructura y algunos detalles ornamentales de valor se conservaran, pero todo lo demás será nuevo. Asi, se espera que para finales del año entrante el Teatro Jorge Isaacs este listo con sus cerca de 1.500 butacas para iniciar una nueva vida.-
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