Sábado, 3 de diciembre de 2016

| 2016/10/15 00:00

El arte se toma Bogotá

Del 26 al 31 de octubre se celebran Artbo, la Feria del Millón, Odeón y Barcú, las principales ferias artísticas de Bogotá. Esto proponen las últimas tres, a diferencia de la primera.

El arte se toma Bogotá

Los directores de las principales ferias artísticas de octubre en Bogotá están de acuerdo con que en la variedad y la diferencia está la clave del éxito. Alrededor de Artbo se ha formado un verdadero circuito artístico que hizo de octubre el mes del arte, porque en conjunto atraen a espectadores y compradores nacionales e internacionales que aprovechan la simultaneidad para recorrer todos los espacios. Y al mismo tiempo, cada una invita a sus públicos particulares.

Sin embargo, la Feria del Millón-Club Colombia, Odeón y Barcú, que le siguen a Artbo en trascendencia, tamaño y antigüedad, son propuestas muy distintas y tienen una mirada alterna sobre el certamen como experiencia, sobre el modelo comercial y la idea del mercado.

La Feria del Millón, en la que todas las obras cuestan un millón de pesos o menos, es el ejemplo más claro de esto. Busca apoyar a artistas jóvenes que no tienen dónde exponer e incentivar la compra de arte. Con ello intenta que el público tumbe el prejuicio de la obra como un bien de lujo, inaccesible y elitista, y entienda que también es posible comprar arte de calidad a precios razonables.

A partir del hecho de que anualmente se gradúan más de 1.000 jóvenes de las facultades de arte de todo el país, y que el mercado y los espacios culturales existentes no logran absorberlos y recibirlos en su totalidad, esta feria, como la sección de Artecámara de Artbo, expone talentos emergentes y evita el paso intermedio entre el artista y el comprador: la galería.

A diferencia de otras ferias en Colombia y el mundo, en esta los artistas no pagan por su espacio si no venden más de 3 millones de pesos en obras. En ese caso, ceden solo el 15 por ciento de sus ganancias. Este modelo no solo garantiza que el dinero termine directamente en manos de los artistas, que este año son 70, sino que permite que los precios sean bajos, cosa que también asegura que un público no especializado se acerque, durante esa semana, al Centro Creativo Textura en el barrio Puente Aranda y compre por el mero placer estético que una pieza cualquiera pueda suscitarle. “El arte”, dice Diego Garzón, codirector de la feria, “no debe ser un mito, y debería ser para todo el mundo”.

Por su parte, Odeón, nacido en 2011, es también un espacio sin ánimo de lucro que podría considerarse intermedio entre las propuestas de Artbo y la Feria del Millón. Aunque, como Artbo, expone galerías nacionales e internacionales –aunque muchas menos–, algunas de ellas son emergentes y pagan un precio menor por el estand: si en Odeón los precios oscilan entre 2.800 y 5.600 dólares, en Artbo van de 4.000 a 18.000.

“La feria busca dar a conocer nuevos espacios y galerías que están cambiando la forma de interactuar con el mercado artístico, que se ha vuelto muy heterogéneo. Por ejemplo, el modelo de la galería a veces sirve para financiar proyectos investigativos, producciones costosas, publicaciones o residencias, o como plataforma de visibilidad para tender puentes”, dice Tatiana Rais, directora del espacio. “Pero además de la sección comercial de galerías, invitamos a artistas a intervenir el espacio”. Odeón, además, es un espacio cultural permanente, con una programación anual. La feria simplemente se inscribe en esa agenda e intenta convertirse no solo en el centro de transacciones comerciales, sino en una experiencia para el espectador que no va a comprar arte. “Para nosotros la feria le ofrece a un público general la oportunidad de ver obras que, por ejemplo, nunca antes han estado en Bogotá. Y a los artistas, la oportunidad de establecer relaciones con espacios que, como dije antes, no son solo galería en un sentido tradicional del término”.

Por último está Barcú, también una iniciativa privada, la cual presenta manifestaciones que trascienden las artes plásticas, como el cine, la música, el arte urbano y la gastronomía. “Barcú no es solo una feria, es también un festival”, dice el socio fundador Christopher Paschall. El evento ocupa 14 casas en La Candelaria y, además del espacio de las 17 galerías de este año, ofrece una programación con más de 50 eventos culturales. 

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