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| 1/18/1999 12:00:00 AM

ARTEMISIA

La historia de la primera mujer que se atrevió a desafiar a los hombres en el arte de la pintura.

Hija del celebre pintor Orazio Gentileschi, Artemisia Gentileschi nació en Italia en 1593 y a los 17 años ya tenía claro que su destino sería la pintura. En una época en la que las bellas artes eran patrimonio exclusivo de los hombres el deseo de Artemisia era todo un desafío. Inhabilitada para ingresar a la academia por su condición de mujer tuvo que resignarse a las clases de su padre, quien en ese entonces trabajaba en los frescos de una pequeña capilla en compañía del pintor florentino Agostino Tassi, uno de los primeros artistas en pintar al aire libre.
Tassi cambiaría la vida de Artemisia para siempre. Convertido en su tutor por sugerencia de Orazio, no sólo transformaría la visión que sobre la pintura tenía la joven artista sino que pronto también haría las veces de su amante. Escandalizado, el padre de Artemisia llevaría a Tassi a juicio por violación, acabando de paso con la reputación de su hija, quien a partir de entonces se refugiaría en la pintura hasta su muerte.
Bajo una mirada particularmente femenina, nacida de su obsesión por la joven pintora italiana, la directora Agnès Marlet recrea en el celuloide esta historia de amor, dolor y creación, reconstruida a partir de los vagos documentos que han sobrevivido al paso del tiempo. Intensa y delicada, la película no se detiene en los hechos biográficos sino que se zambulle en el océano pasional que le permitió a Artemisia convertirse en la primera pintora reconocida como tal en la historia del arte occidental. Bajo los parámetros del amor y la creación, dos expresiones vedadas para Artemisia por una sociedad que, como su propia directora lo sugiere, fue la verdadera violadora de su intimidad, Marlet intenta descifrar el espíritu de la pintora, desde su perspectiva, por supuesto, pero con una sensibilidad que logra hacer partícipe al espectador de su propio sufrimiento como mujer y como artista.
Con sobriedad y decoro Marlet vuelve los ojos sobre una historia que bien vale la pena reivindicar.
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