Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2016/10/22 00:00

Por la paz con el arte

A partir del 25 de octubre, y todos los martes hasta que se firme un acuerdo, algunos artistas colombianos realizarán acciones simbólicas en la plaza de Bolívar. Alrededor de este nuevo movimiento coinciden otras iniciativas.

Con ‘Sumando ausencias’, la primera intervención en la plaza de Bolívar tras el plebiscito, Doris Salcedo invita a más artistas a darle continuidad a ese gesto de exigir un pronto acuerdo con sus obras todos los martes en la Plaza. Foto: Revista Semana

Apesar de las críticas ambivalentes que suscitó Sumando ausencias, la acción de duelo de Doris Salcedo fue una proeza estética; sirvió de espacio a historias conmovedoras de reencuentro entre víctimas retratadas en las telas y sus familiares; sirvió para pensar pausadamente, y por un día, en el motivo verdadero de las recientes manifestaciones; fue el extrañamiento de una plaza icónica que se convirtió en algo ajeno, lejano y bello con el piso cubierto de blanco –como si fuera de nieve, como si fuera otra plaza, en otro lugar–. Pero además de todo esto, el acto de Doris Salcedo se convirtió en el punto de partida definitivo de un nuevo movimiento que se suma a las marchas ciudadanas: la movilización organizada de los artistas.

En la casa de Pía Barragán se reunieron el martes pasado Salcedo, Miguel Ángel Rojas, Clemencia Echeverri, Felipe Arturo, Víctor Laignelet, José Roca y Juan David Correa, entre otros, para discutir y organizar un plan de acciones constantes en la plaza hasta mediados de noviembre o diciembre, o hasta que se firme finalmente un acuerdo de paz. “Queremos que no se enfríe el asunto, que la participación exista. Queremos evitar que todo entre en una neutralidad peligrosa y aprovechar que la sociedad civil se está manifestando”, dijo uno de ellos.

El jueves la revista Arcadia hizo público el resultado de esa reunión, un manifiesto titulado Acciones por el acuerdo que anunció el plan a seguir del grupo de artistas convocados y muchos otros que se fueron sumando en el curso de dos días: “Han marchado los estudiantes. Han marchado los indígenas, los campesinos y miles y miles de personas en las ciudades. Se han organizado iniciativas en los barrios como #PazALaCalle, #PazHaremos y un sinnúmero de expresiones de carácter popular. Todas nos dicen lo mismo: Colombia necesita la paz. #AccionesPorElAcuerdo es una iniciativa de artistas, escritores, periodistas, gestores culturales, entre otros, que se suma a los esfuerzos de los ciudadanos que no nos resignamos. Queremos contribuir, mediante diferentes expresiones artísticas, a una reflexión sobre este momento de nuestra historia, y sobre todo queremos invitar a la acción para exigir un ‘Acuerdo ya’”.

Las acciones empezaron anticipadamente en la marcha de ese jueves, con la participación del fotógrafo Jesús Abad Colorado. Los organizadores distribuyeron sus fotos, que han venido apareciendo en los muros del centro de Bogotá por estos días, para que los asistentes las exhibieran como un reconocimiento a las víctimas.

Colorado estuvo en la Marcha de las Flores y también en la acción de duelo de Doris Salcedo. Ese día, mientras tomaba fotos, pareció insinuar que estaba preparando, precisamente, un libro sobre mujeres marchantes. “Este no es un pacto de elites –dijo–. Es como si la gente hubiera despertado con todas estas movilizaciones. Lo que importa es la acción, parar un momento a pensar en el verdadero corazón de esto, que es la gente, las víctimas. La vida. No tanto ruido, no tanta gritería. ‘Que Sí, que No’... No. Cosas como esta (‘Sumando ausencias’) nos permiten darnos ese espacio y ese tiempo para pensar”.

De ahora en adelante las acciones por el acuerdo tendrán lugar todos los martes en la plaza de Bolívar. La primera, el 25 de octubre, será ‘Un ejército de voces lee Los ejércitos, de Evelio Rosero’. La novela, por la que su autor ganó en 2006 el Premio Tusquets de Novela, reflexiona sobre el conflicto armado colombiano. Los asistentes comenzarán al mediodía y leerán la obra completa. Como dice el comunicado de los artistas, “Invitamos a los lectores a acompañarnos o bien pasando a leer en voz alta, o bien haciéndolo en silencio alrededor de las palabras con su propio ejemplar de la obra. Tendremos algunos libros disponibles” que donó la editorial Planeta para la iniciativa.

Los artistas no han revelado aún el orden y el contenido de las acciones siguientes, pero se rumora que habrá instalaciones de videoarte de Clemencia Echeverri y Miguel Ángel Rojas, piezas cercanas al teatro y al testimonio, y una instalación con elementos naturales de Felipe Arturo, que hará que algo nuevo crezca –o florezca– en la plaza.

Otras iniciativas

Alrededor de este nuevo movimiento coinciden otras iniciativas artísticas aisladas que han intervenido el espacio público para expresar un mensaje ya sea de paz, de urgencia o de reflexión. La Facultad de Artes de la Universidad de Antioquia, por ejemplo, está promoviendo acciones para buscar diálogos constructivos en medio de la tensión política nacional. Pero antes de mencionar las otras propuestas, es preciso anotar que algo muy particular está pasando en esta coyuntura: el resultado del plebiscito ha hecho que el arte salga a la calle, a tomarse monumentos y lugares icónicos del espacio público en vez de encerrarse en un museo. Todo esto con un objetivo absolutamente político en el sentido participativo del término (a veces se olvida que la palabra ‘política’ viene del griego ‘polis’, que significa justamente ‘ciudad’, y que en la antigua Grecia las plazas públicas eran el centro único de la acción política).

Los artistas han querido presionar a las partes, homenajear a las víctimas, evitar la indiferencia. En esta coyuntura el arte, que para muchos ciudadanos es algo ajeno, ha decidido asumir, en manos de sus representantes, una responsabilidad social y política.

Otro rasgo interesante es que varias de estas piezas coinciden no solo en apoderarse del espacio citadino, sino en la idea de reflexionar o revisar los símbolos patrios.

Este es el caso de Al rojo vivo, la bandera amarilla, azul y blanca de Nadín Ospina que la semana pasada cubrió el monumento de Los Héroes por dos días y que tendrá su continuidad en Artbo “El fin –dice Ospina– es llamar la atención sobre el poder de los símbolos. El relato de nuestra bandera implica siempre la idea de la violencia: la sangre de los patriotas, la acción guerrera y vindicativa. El objetivo no es reemplazar el símbolo, sino, en una acción simbólica, cambiar ese rojo por el blanco de la paz, con todas las implicaciones que tiene el desarme, el intento por despojarse de los odios, de la violencia. Posteriormente, más intervenciones que tienen que ver con videoarte van a ser proyectadas en distintos lugares de la ciudad y Colombia”. La empresa de publicidad McCann Erickson Colombia convocó a Ospina y a otros artistas a tratar el tema de la paz, la reconciliación y el posconflicto en este proyecto sin patrocinadores.

Finalmente está la muestra ReBandera, de la fundación Más Arte Más Acción, que estará frente al Centro Nacional de Memoria Histórica hasta el 17 de enero. En esta intervención participaron 26 artistas emergentes y consagrados, con una bandera propia que reflexiona sobre el concepto de utopía. “Cada artista –dice Fernando Arias, codirector de la fundación– hace un comentario a algo, que proyecta en caso de que esta paz se consiga o no. Hay comentarios sobre la minería y los recursos naturales; sobre qué pasaría en caso de que Sí o de que No; hay comentarios ficticios al imaginar una nueva Colombia unida de nuevo; una bandera con la palabra ‘paz’ escrita mal, que refleja una paz cerrada y una Colombia ignorante; una bandera de plomo; otra con la hoja de coca y la palomita de la paz saliendo de la hoja; otra muy triste, en colores fúnebres, que es la bandera de una paz que no se ha anclado”. 

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