Lunes, 23 de enero de 2017

| 1989/03/27 00:00

ARTISTAS SOVIETICOS CIA. LTDA

Los músicos de la URSS se organizan en forma independiente para vender sus discos y actuaciones.

ARTISTAS SOVIETICOS CIA. LTDA

Los vientos renovadores de Gorbachov ya no son sólo políticos. Ahora comienzan a verse en el arte, que ya vive sus cambios. Uno de ellos, quitarle al Estado monopolios, que por espacio de años mantuvo en detrimento de los artistas de ese país. Muchos fueron los músicos que desaparecieron sin dejar para la posteridad un testimonio de su arte, y miles también los que tuvieron que reducirse a trabajar en una compañía, sin poder darse a conocer fuera de la Unión Soviética, sin contar el caso de importantes personalidades a quienes no sólo en algún momento de su vida se les vetó su trabajo, cuando no fueron sus obras destruídas.
Bien conocido es el caso del compositor Dimitri Schostakovich, músico perseguido por el sistema, a quien le prohibieron interpretar sus obras. No menos conocido es el caso de Sergei Prokofiev, quien tampoco escapó de ser incluído por espacio de años en una lista negra. Mientras mediocres, áulicos del régimen, ocupaban posiciones destacadas, creadores e intérpretes de gran valia eran reducidos a fichas que manipulaba el Estado a su acomodo.
Dos instituciones, pulpos burocráticos manejados a dedo, se ocuparon por espacio de años de los artistas. Un caso está en "Melodya", única entidad discográfica existente en la Unión Soviética, encargada de seleccionar obras, intérpretes y mercados. Salvo notables excepciones, jamás permitió que importantes artistas tuvieran acceso a una grabación discográfica y a aquellos que se les brindaba este privilegio, debían someterse a las imposiciones de la entidad. Cuenta por ejemplo, en su autobiografía, la cantante Galina Vishnevskaya, esposa del chelista Mitslav Rostropovich, cómo se realizó la grabación de la ópera "Eugenio Onegin" de Tchaikovsky, obra que en 20 años vio sólo dos versiones: una en 1936 y otra en 1956 en la cual participó. "Melodya" consideró la cifra suficiente. Los cantantes, trabajadores en teatros de provincia, jamás tuvieron acceso a grabaciones y, salvo raras excepciones, un artista podía darse más que por bien servido si realizaba una grabación en su vida, pues son tantos los intérpretes, que los turnos para hacer este trabajo tardaban años. Obviamente, jamás un músico recibió regalías. Estas iban a parar a "Melodya". Apenas se les cancelaban unos honorarios irrisorios una vez realizada la grabación.
En este terreno las cosas tal parece que empiezan a cambiar. El director de coros Valerin Ponkanski acaba de recibir autorización para abrir una casa discográfica privada, que cuenta con numerosos contactos en el extranjero, lo cual permitirá no sólo que artistas soviéticos sean conocidos fuera de ese país, sino que los grandes intérpretes de Occidente sean escuchados por primera vez en la Unión Soviética.
El otro pulpo burocrático, Goskoncert, agencia de conciertos controlada obviamente por el Estado, parece entrar al cuarto oscuro. Hace poco más de un mes, fue creada una asociación independiente con nombre de entidad benéfica: "MMM" (Música, Misericordia y Paz), que organizará los conciertos de los artistas soviéticos fuera del país. Esta empresa, dirigida por músicos y conocedores del medio, dará la oportunidad de que los programas sean consultados con los intérpretes y no, como todavía ocurre con Goskoncert, que un comité, sin consulta previa con el artista, seleccione a su amaño obras, criterios, lugares, tiempo de estadía y honorarios. Mientras se financia "MMM", los viajeros soviéticos o los artistas extranjeros que vayan a trabajar a ese país, pagarán a la entidad un porcentaje de sus honorarios, como ocurre con cualquier agencia internacional de empresarios, aparte obviamente de los impuestos que deberán cancelar al Estado.
De otra parte ha surgido un buen número de asociaciones y cooperativas con contactos en Occidente, para la adquisición de materiales: partituras, instrumentos, etc. Es decir, importantes cambios se están operando que van a beneficiar no sólo a los artistas, sino también a los melómanos de todo el mundo.

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