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| 1/1/1990 12:00:00 AM

ATRACCION FATAL

Al final de su carrera de policia, Al Pacino se enamora de una peligrosa asesina.

Aparentemente, "Prohibida obsesión" es una historia policiaca, con cadáveres ensagrentados y sábanas manchadas y edificios oscuros donde los detectives intentan encontrar huellas. delatoras de ese asesino que se la pasa matando en serie mientras siguen apareciendo avisos eróticos, citas provocadoras en las páginas de los clasificados. Aparentemente.

La nueva película del realizador Harold Becker tiene que ver con el amor, con un hombre desesperado por tener el cuerpo tibio de una rubia lasciva. Tambien es una crónica sobre la crisis de identidad, abocada por ese policia quien, casi al final de su carrera, descubre que por primera vez esta dudando entre cumplir con su deber, es decir, arrestar a la sospechosa de los crimenes o dejarse arrastrar por sus impulsos, animales y deliciosos.

El protagonista se llama Frank Keller y el actor Al Pacino lo interpreta con energia desmedida, con un magnetismo salvaje que contagia a quienes lo rodean. Cuando aumenta el numero de hombres asesinados en la cama después de hacer el amor, cuando la clave está en esos clasificados eróticos, entonces Keller se dedica a citarse con mujeres desconocidas con el fin de ir atando evidencias, hasta cuando aparece ella, hermosa y sensual, rubia y solitaria, llamada Helen. Al encontrarse, ambos sospechan del otro y tambien saben que se han enamorado enseguida de una manera destructora, apasionada, sin cabida alguna para los sentimientos o la ternura, sólo empujados por el sexo. De ahi en adelante la vida mecanica de Keller con sus ideas sobre su oficio de policia y la legalidad de las cosas y la defensa de todo cuanto tenga que ver con su uniforme y la chapa y el sitio que tiene dentro de la comunidad-comienza a resquebrajarse.
Es una pasión destructora que recuerda las relaciones de los personajes de "Ultimo tango" o "El imperio de los sentidos" o "Portero de noche": la sumisión por la carne, la dependencia de un cuerpo nunca esquivo. En la cocina tiene lugar una de las escenas mas crudas y explícitas de la película.

Vulnerable, solitario, vacío de afectos, aislado de cualquier emoción, el policía inicia entonces un juego-de-gato-y-ratón con la amante.
Sospecha de ella. Encuentra evidencias que la relacionan con los asesinatos. Ella sabe que el desconfía y sin embargo siguen juntos mientras los amigos que asisten a esa mutua destrucción lo único que pueden hacer es prevenirlo. Y como símbolo de tanta soledad, de tanta excitación, la canción Sea of love, el testigo mas inmediato a ese ritual de sexo, sangre y lagrimas.
Dicen que, desde aquella película llena de calipsos e interpretada por Harry Belafonte, no habían filmada en la isla de Jamaica una historia tan alegre y desenfadada y cínica como esta, la crónica de las relaciones de dos estupendos amigos, colocados por las circunstancias en los extremos: el uno es el jefe de la policía y el otro un vagabundo y sospechoso del asesinato de un magnate.

La película es agradable, fresca, llena de musica (Rita Marley, la viuda del ídolo,es una de las responsables de la banda sonora), ingenua, a la manera de las tiras cómicas con esa cacería que se toma el filme entero, entre el pomposo y ridículo jefe de policía, y su mejor amigo huyendo, escondiendose porque no quiere enfrentar los cargos que lo esperan. Lo que ocurre es que ese personaje (interpretado con mucho humor por Townsend quien, a su vez, es uno de los más destacados directores independientes en Los Angeles) es el heroe local, todas las mujeres quieren llevarlo a la cama, los turistas lo buscan, los apostadores lo acosan y todos sienten envidia por la carga de vitalidad que arrastra aun en las peores circunstancias.

Al final, el espectador descubre lo que sospechaba desde las primeras escenas, que el asesinato brutal del millonario era apenas el pretexto para embarcarnos en esta aventura contagiosa, en esta experiencia con un cine realizado con pocos medios y, sin embargo, o a pesar de eso, lleno de simple alegría de vivir. Que el nombre del director Carl Schenkel sea tenido en cuenta ahora, cuando los realizadores independientes y jóvenes como Steven Sodenberg y Spike Lee estar dandole lecciones a los maestros acartonados de Hollywood.-
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