Martes, 24 de enero de 2017

| 2010/01/09 00:00

Avatar

El anunciado regreso de James Cameron es un espectáculo asombroso que cuenta con gracia la historia de siempre. ***

Avatar

Título original: Avatar.
Año de estreno: 2009.
Género: Fantasía. Guión y Dirección: James Cameron. actores: Sam Worthington, Zoe Saldana, Sigourney Weaver, Stephen Lang, Michelle Rodriguez, Giovanni Ribisi, Joel David Moore.

Yo me puse las gafas para ver 3D con la sensación de que iba a pasar un buen rato. Y así fue: Avatar me pareció una película divertida, un buen espectáculo, una aventura que no le hace daño a nadie. La misma historia de siempre (la historia de Danza con lobos, de El nuevo mundo, de El último Samurái: un soldado se integra a una cultura aborigen pacifista hasta enfrentársele a su propio ejército) contada por el cineasta canadiense James Cameron con esa solvencia narrativa, ese talento que empuja cualquier relato hacia delante, que es lo mejor de sus largometrajes: Terminator (1984), Aliens (1986), Terminator 2 (1991), Mentiras verdaderas (1994) y Titanic (1997). Yo no vi, por ninguna parte, la obra maestra que tantos ven. Ni mucho menos descubrí esa producción que transformará la forma como se hace cine en todo el mundo. Pasé bien. Y ya.

Y entonces llegó la noticia de que había hecho 1.000 millones de dólares, en las taquillas del mundo, en apenas 15 días. Y los comentaristas se enloquecieron: Clayton Davis la llama, en imdb.com, "el proyecto cinematográfico más apasionado desde que Steven Spielberg presentó 'La lista de Schindler'"; Nick Starkey, de Premiere, asegura que se trata de "una de las películas más hermosas que usted verá en su vida"; J. R. Jones, del Chicago Reader, se atreve a decir que "viéndola se empieza a entender cómo se debió sentir la gente de 1933 cuando vio 'King Kong'"; Scott Foundas, de L.A. Weekly, afirma que "una década en la que se ha hablado tanto del fin del cine es cerrada por 'Avatar' con la imagen de un renacimiento"; y Richard Corliss, de Time, dio al público una orden memorable: "Reciba la película, seguramente la más vívida y persuasiva creación fantástica que el mundo ha visto alguna vez en la historia del cine, como una experiencia de los sentidos".

Y pensé que había que verla otra vez. Y es cierto: sus personajes son borrosos, su discurso "nueva era" es más bien vergonzoso, sus sabios seres azules no son especialmente interesantes, su trama es fácil de predecir y su villano raya en lo ridículo, pero ver Avatar es, como ver Fantasía o ver King Kong, toda una experiencia. Es el año 2154. Los inescrupulosos industriales de la Tierra se han decidido a explotar un planeta selvático llamado Pandora. Y para ello, para quedarse con un mineral que necesitan como combustible, le piden al marino parapléjico Jake Sully que (por medio de una máquina que permite a un hombre tomar el control de cualquier cuerpo) se haga pasar como un miembro más de la raza que controla el territorio a utilizar: que se infiltre en la raza navi.

La cuestión es que muy pronto Sully se siente mejor en el mundo de los navi que en ese despiadado ejército que es incapaz de respetar las naturalezas, las culturas, los pasados. Y se deja llevar por el espíritu de ese nuevo mundo. Que es, también, la mejor manera de ver esta película.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.