Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1998/07/06 00:00

AVENTURA LATINA

Explorando ahora en ritmos latinos caribeños, Paul Simon ha logrado una propuesta valiosa a pesar de su fracaso como obra de Broadway.

AVENTURA LATINA

Los biógrafos no dudan al catalogar a Paul Simon como uno de los mejores cantautores de la era del rock. Desde su historial al lado de Art Garfunkel en el famoso dúo de Simon And Garfunkel, pasando por su selecto material como solista, la música de Paul Simon siempre se ha antojado inteligente, cuidadosa y refinada, en medio de ambientes que le han permitido aproximarse a los más diferentes ritmos: reggae, soul, jazz, pop, rhythm and blues y su inolvidable encuentro con los sonidos africanos en Graceland de 1986, un álbum emblema de los años 80.
Su más reciente aventura lo llevó durante algo más de tres años a estudiar la música latina, específicamente la puertorriqueña, pero guiado por una historia acontecida en 1959 cuando un quinceañero de esa nacionalidad y radicado en Nueva York, asesinó a dos jóvenes en un conflicto de pandillas. El caso de 'The Capeman' _el hombre de la capa_, como se le conoció a Salvador Agron, fue muy mencionada en su tiempo. El joven pasó 20 años en la cárcel y luego de escribir poesía y ser activista político se convirtió en un verdadero rehabilitado.
Simon recreó esta historia a lo largo de los 13 temas que componen esta grabación, y lo hizo con otra intención: convertirla en un montaje músico-teatral para la escena de Broadway .
El musical fue un fracaso. En medio de problemas en su montaje e incluso con organizaciones latinas de artes que consideraban su obra de corte racial, The Capeman no alcanzó a permanecer un mes en cartelera y dejó pérdidas cercanas a los 11 millones de dólares. Algo que recuerda a One Trick Pony, su experiencia cinematográfica de 1980, que como película fue un exabrupto.
El álbum de ahora, titulado Songs From The Capeman, es un relato que asume los distintos personajes que hicieron la vida de Salvador Agron. El contexto musical, muy latino por cierto, se refugia en formas que evocan el sonido Doo Woop de los años 50 (Adiós hermanos, Satin Summer Nights y Quality, son claro ejemplo), se acerca al bolero en Sunday Afternoon, al ambiente western en Virgil y a sonidos netamente latinos en Born in Puerto Rico, Time is an Ocean y The Vampires, este último un delicioso son cubano que es lejos el mejor momento del álbum.
Paul Simon hace evidencia una vez más de su versatilidad. Este disco es una experiencia rica en matices y la presencia de vocalistas como Rubén Blades, Marc Anthony y Ednita Nazario le ayudan a fortalecer el concepto latino que en esta ocasión se ha convertido en el centro de su obra. Algo de nostalgia se percibe a lo largo de este Songs From The Capeman, que es simplemente Paul Simon con su sentido melódico y estilo característico amarrado ahora a estos aires latinos que, musicalmente, le han funcionado muy bien.

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