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| 2/1/2014 2:00:00 AM

Balada de un hombre común

En su más reciente película, ganadora en Cannes, los hermanos Coen hacen un retrato conmovedor, triste y cómico, de un músico folk en la ciudad de Nueva York en 1961. ****

Título original: Inside Llewyn Davis
País: Estados Unidos
Año: 2013
Director: Ethan Coen y Joel Coen
Guion: Ethan Coen y Joel Coen
Actores: Oscar Isaac, Carey Mulligan, Justin Timberlake
Duración: 104 min.

Es una lástima que en español no tengamos muchas palabras distintas para diferentes clases de tristeza, porque así sería mucho más sencillo transmitir el sabor de ciertas aflicciones específicas, su bouquet particular, su forma de hacernos vibrar. Porque está claro que no todas las tristezas son iguales. Hay unas grandes, monstruosas, de asesinatos e injusticias, que funcionan arrolladoramente. Son tristezas-camión, obvias y letales.

Otra clase de tristeza, menor y tranquila, funciona no como un camión que atropella, sino como un auto solitario visto de lejos. Es una tristeza empapada de melancolía, que no genera indignaciones ni activismos. Es la tristeza de la soledad y de las cosas que, sin motivo aparente, salen mal.

Esta es la tristeza de Balada de un hombre común, la más reciente película de los hermanos Coen, que no es, como el título traducido señala, una película sobre un hombre común. Es sobre un cantante y guitarrista llamado Llewyn Davis (Oscar Isaac) que anda dando vueltas por el circuito de música folk en la ciudad de Nueva York en 1961 y que está, justamente, tratando de evitar ser un hombre común, una generalización poco útil pero que quizá sea lo que el personaje teme cuando habla con desprecio de ‘existir’ simplemente.

La película tiene una estructura temporal extraña y desorientadora, acorde con la vida de Davis, a quien vemos residiendo en una especie de limbo, sin casa ni refugio, carente de un futuro claro y viviendo a duras penas en un presente a punto de desvanecerse.

Davis vive saltando entre los sofás de sus conocidos. Recientemente sacó un disco que no se mueve mucho. Antes hacía parte de un dúo, pero ahora está solo, tratando de seguir haciendo la misma música que “nunca fue nueva y nunca envejece”.

Quizá contagiado por esa idea del arte como una manifestación más allá del tiempo –y este es el corazón de esta película– a Davis le resulta imposible aterrizar en su realidad. En la película se la pasa chocándose con figuras de autoridad, terrenales y a menudo barbudas, que lo miran con extrañeza, como si fuera un bicho caído de otro planeta u otra dimensión. Ante estos encuentros, la respuesta de Davis oscila entre un silencio estoico y una ofuscación mal contenida.

El cosmos humano que rodea a Davis está delineado magistralmente, con pequeños toques humorísticos que terminan haciendo aún más punzantes su racha de mala suerte y su desubicación general.

Es una película dulcemente triste, una combinación inesperada y conmovedora. Gracias a ese choque, las reflexiones acerca del arte y los artistas (el encuentro entre el momento mágico de la creación y la vida cotidiana, con su intrascendencia opresiva) toman vida. A diferencia de otras películas de los Coen, que miran clínicamente a sus personajes desde afuera, acá se meten en él (como lo dice el título en inglés). Y desde ahí el dolor y la indignación ante lo arbitraria y absurda que es la realidad generan una tristeza tan particular que merecería tener palabra propia.


CARTELERA

**** Excelente    1/2 Muy Buena   *** Buena   ** 1/" Aceptable   ** Regular   * Mala


  • La vida de Adèle *** 1/2
La historia de amor entre dos muchachas es retratada con intensidad en esta película ganadora en
Cannes del año pasado.

  • Anina ***
Encantadora y excéntrica animación uruguaya sobre los líos escolares de una niña con tres palíndromos en su nombre.

  • El club de los desahuciados ***
En los ochenta, un vaquero homófobo es diagnosticado con HIV. Tras la sorpresa inicial, se inspira para hacer negocios.

  • Dos pavos en apuros **1/2
Película animada donde dos pavos, además de hablar, viajan en el tiempo. Con las voces de Owen Wilson y Woody Harrelson.
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