Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1992/05/25 00:00

BATALLA CONTRA EL OLVIDO

El programa de la Comisión V Centenario, para celebrar la llegada de Colón a América, no es más que una disculpa para acelerar proyectos que parecían dormidos.

BATALLA CONTRA EL OLVIDO

DESCUBRIMIENTO DE AMERICA O Encuentro de Dos Mundos? Después de darle innumerables vueltas al asunto, la Comisión V Centenario decidió olvidarse del debate. Para el efecto da lo mismo. Al fin y al cabo los 500 años de lo uno o de lo otro no son más que una disculpa para darle vida a una serie de proyectos culturales, económicos, turísticos y ecológicos que, como dijo la primera dama, presidenta de la Comisión, "en todo caso había que emprender, tarde o temprano". Por eso mismo, en el conjunto de obras hay muchas que no hacen alusión directa al tema histórico.
Lanzado la semana pasada, con varios meses de retraso, el programa incluye eventos que ya se llevaron a cabo -como el Encuentro Nacional de Investigadores o el Congreso de Informática Educativa, -entre otros y eventos ya tradicionales en los que no resultaba indispensable la presencia de la Comisión. Lo que ocurre, en el fondo, es que la institución convertida en un canalizador de aportes económicos y de "buena prensa". Por eso, aunque se sabe que con o sin la Comisión se habrían llevado a cabo el Festival Iberoamericano de Teatro, la Feria Internacional el Libro, y otros muchos actos y espectáculos ya programados, el aval del V Centenario logró que se mirara con mayor énfasis hacia el hecho histórico. Así, el festival presentó una amplia muestra de obras alusivas a 1492, y la feria convirtió a España en el invitado de honor.
De cualquier manera, el eje de la celebración no está en las conferencias sobre la gramática en los tiempos del Cid, ni en las exposiciones sobre el vestuario de la colonia, ni en los foros alrededor de las danzas afrocarihes ni en las muestras de pintura primitivista. Una vez bajado el telón de estos eventos, su esencia sólo permanecerá por un tiempo en la memoria de los espectadores más atentos. Esto, sin embargo, no les resta valor.
Al fin y al cabo se trata de crear, con este conjunto, la conciencia de mirar al pasado, para entender el presente y proyectar el futuro.
Al lado de ese listado, que incluye toda suerte de debates, exposiciones y espectáculos folclóricos, se destacan dos proyectos que la Comisión ha considerado de primer orden. Se trata del Archivo General de la Nación y de un llamativo plan de restauración de construcciones históricas.
En estas obras se fundamenta esa "batalla contra el olvido", que es a lo que a primera vista invita la celebración de un conjunto de sucesos lejanos que, para bien o para mal, transformó a la humanidad.
El proyecto convertido en ley de crear un archivo general para la nación, como un nuevo estamento público, surgió en 1989. Se tomó la decisión de recuperar de los sótanos de las bibliotecas ese conjunto de documentos valiosos en los que reposa buena parte del pasado de los colombianos.
Un pasado, escrito en verso o en prosa, como crónica o como anecdotario, que debe estar al alcance de todos. Se pensó, pues, en recopilar y en organizar la información existente, en construir una sede para la entidad, y en diseñar un moderno sistema nacional de archivos. El proyecto, bajo la dirección de Claudia Rodríguez Canal, comenzó a hacerse realidad en 1990. Ya había colocado Rogelio Salmona los primeros ladrillos de la edificación, cuando la Comisión V Centenario decidió asumir como propia esta empresa. Con este sello, el Archivo General de la Nación aseguró su definitiva financiación. El primer resultado de la gestión se verá alrededor de septiembre, cuando se declare oficialmente inaugurada la primera parte del edificio, en la que se darán al servicio salas de referencia, salas de lectura, auditorios, áreas de restauración y zonas administrativas.
El programa de restauración, que incluye claustros y templos de Cartagena, Popayán, Villa de Leiva y Bogotá, tendrá su énfasis en el poblado colombiano que mejor conserva el carácter colonial: Mompox. Fachadas, salones y laberintos de piedra por donde han caminado los fantasmas centenarios de inquisidores y de frailes volverán a tener la prestancia de hace varios siglos. Allí, en esa ribera mágica del río Magdalena, se invertirán varios cientos de millones de pesos, para que la iglesia de San Francisco, el claustro de San Carlos, Museo de Arte Religioso, la iglesia de Santa Bárbara y el claustro de San Agustín hablen sin temor de un pasado de leyenda. En Cartagena, donde las murallas dejarán de ser un convidado de piedra para el turismo, se restaurará también el Museo Naval del Caribe, donde los estudios de arqueología submarina podrán alcanzar su mejor momento. En Popayán, los restos de Fray Jodocco, fundador de las órdenes franciscanas en América, inspirarán a los amantes de la historia desde el subsuelo del claustro de San Francisco. En Villa de Leiva, las obras del templo de San Agustín permitirán revivir momentos claves de la vida del general Antonio Nariño. En Bogotá, finalmente, la restauración de la Catedral Primada permitirá que este templo siga siendo un motivo de orgullo para los miles de peregrinos que lo visitan a diario.
No hay duda, pues, de que la celebración de los 500 años del encuentro del mundo americano con el europeo ha dado pie para que la historia se salga de los textos escolares, y se convierta en una muestra viva del ingenio de los antepasados.

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