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| 3/7/1988 12:00:00 AM

BERNARDO BERTOLUCCI

"En mis películas el factor político es definitivo"

BERNARDO BERTOLUCCI BERNARDO BERTOLUCCI
Toda película del realizador italiano Bernardo Bertolucci provoca admiración y polémica, y su último trabajo, "El ultimo Emperador", que acaba de ganarse cuatro "Globos de Oro" y va camino de arrasar con los proximos Oscares de abril, también ha despertado entusiasmo en todo el mundo. Alberto Duque López, de SEMANA, habló con Bertolucci en la ciudad española de San Sebastián:

SEMANA: ¿De dónde nació la idea de filmar la vida de este personaje?
BERNARDO BERTOLUCCI: Nació de una frustración, enorme frustración. Cuatro años atrás estaba en Los Angeles, tratando de materializar mi proyecto sobre "Cosecha Roja", la novela de Dashiell Hammett y cada vez me desilusionaba más porque perdía demasiado tiempo con abogados y empleados menores, y los productores esquivaban su compromiso, hasta cuando entendí que no, que esa vez tampoco sería. Totalmente frustrado me encontré de cara a la pared cuando mi cuñado, el guionista Mark Peploe, me pasó dos libros publicados sobre Pu Yi y entonces perdí el sueño para siempre.

S.: ¿Por qué se sintió impactado con Pu Yi?
B.B.: Me sentí fascinado desde las primeras páginas de estos libros, uno de ellos escrito por quien fue su tutor, un inglés excéntrico que rompió muchas barreras y supersticiones que mantenían incomunicado al Emperador, lo hizo usar gafas para mejorar su visión, le enseñó a montar en bicicleta y lo introdujo en algunos placeres sexuales de Occidente y, también, le sirvió de conciencia crítica en los peores momentos. De esa lectura me quedó una sola pregunta que puede aplicarse a cualquier vida: ¿puede un hombre cambiar, puede un hombre transformarse, puede después de utilizar el Poder como un instrumento despótico, convertirse en alguien sumiso, cotidiano y racional?

S. :¿ Qué otros aspectos lo atrajeron de esa historia?
B.B.: La historia de Pu Yi puede contarse e interpretarse desde distin tos niveles: es como el viaje que un hombre emprende desde la oscuridad hacia la luz o sea, desde su ignorancia de marioneta manipulada por concubinas y enemigos, hasta su reeducación en un campo de concentración, hasta cuando es liberado y se topa con ese fenómeno de la "Revolución Cultural". También, como dicen losmismos chinos, es la metamorfosis de un hombre quien de Dragón pasa a convertirse en un ser humano igual a los demás o casi igual, porque no sabe amarrarse los cordones de los zapatos y desconoce cualquier noción relacionada con el mundo que transcurría al otro lado de su reino, ubicado dentro de las murallas de la Ciudad Prohibida, en Pekin. Pu Yi es el último emperador de los chinos y ascendió al trono a los tres años de edad, en 1908, cuando la moribunda Emperatriz para cerrarle el paso a los ambiciosos parientes, lo escoge y lo hunde para siempre en esa Corte llena de eunucos y sirvientes mentirosos. A los seis años es obligado a abdicar y él no lo sabe, pero permanece dentro de las murallas como un símbolo histórico.
En 1924 es expulsado de la Ciudad Prohibida con sus dos esposas, se convierte en un playboy y siete años después los japoneses lo convencen de convertirse en cabeza de un reino de mentira, en Manchuria. Capturado por los soviéticos en 1945, cinco años después es devuelto a los chinos, listo para ser ejecutado pero, en cambio, lo encierran en un campo de reeducación. Durante diez años se transforma en otro hombre, desciende a la realidad, mira el mundo y las cosas por primera vez. Cuando es liberado regresa a Pekín y se topa con la Revolución Cultural.

S.: Después de ese impacto con el personaje de Pu Yi y las posibilidades históricas que tenía la historia...
B.B.: Perdón, no sólo históricas, también las posibilidades eran políticas. No olvide que en mis películas ese factor político es definitivo. Aún en una historia de amor uno puede analizar el entorno y las proyecciones políticas, y en este caso, el personaje del Emperador de mentira me servia para darle una mirada, aunque fuera rápida, a esa transformación del pueblo chino, a esa capacidad de sobrevivir a todos los desastres incluyendo la Revolución Cultural, y por eso la pelicula, en determinado momento, se convierte en un fresco sobre toda una época...

S.: ¿Algo así como el "Novecento" de los chinos?
B.B.: Por supuesto... siga con su pregunta.

S.: La pregunta tiene que ver con la forma como convenció a los chinos...
B.B.: No fue fácil porque ellos tienen otra mentalidad, otra manera de hacer sus cosas, y lo primero que hice cuando inicié esas largas negociaciones con ellos, fue adoptar sus puntos de vista o sea, no actuar como un occidental, un bárbaro que queria profanar la Ciudad Prohibida. Tenía que mirar las cosas desde el otro lado de la mesa y creo que fue uno de los recursos más efectivos. Les mostré mis peliculas, las vieron con interés...

S.: ¿Incluyendo el "Tango"?
B.B.: Incluyendo el "Ultimo tango" que les gustó mucho.

S.: ¿No se escandalizaron?
B.B.: No se le olvide que ellos nos llevan muchos siglos de ventaja y pienso que nada puede escandalizarlos... Bueno, después de dos años de viajes entre Pekin, París y Londres y Nueva York llegamos a un acuerdo y, por primera vez, dieron permiso a un, equipo occidental para que filma ra dentro de la Ciudad Prohibida. Es que tenia que ser asi. Sin la colaboración de los chinos, la película era imposible, por lo menos como yo la quería hacer, con su autenticidad, con sus valores reales, con sus escenarios, con la Historia tomada a pocos pasos. Dos años después de haber llegado a Pekin por primera vez, inicié el rodaje. Mientras tanto mi aprendizaje sobre China iba acelerado Aprendi las palabras indispensables; conseguí técnicos y actores chinos, hasta empleamos al vice-ministro cultural para uno de los papeles más significativos, el del hombre que se encarga de reeducar al detenido Emperador.

S.: ¿Hubo problemas?
B.B.: Los problemas se presentaban todos los días pero con paciencia los solucionábamos. Hay escenas en las cuales aparecen más de 20 mil extras, prestados por el Ejército Popular. Los actores llegaron de muchos paises. Trabajamos durante un año en el rodaje y al principio se presentaban situaciones curiosas: las puertas de la Ciudad Prohibida tienen que cerrarse a las 5 de la tarde y la primera vez que lo hicieron, nos dejaron encerrados hasta el día siguiente.
Como no podían cambiar las reglas llegamos a un acuerdo: las cerraban simbólicamente y seguiamos trabajando.

S.: En comparación con otras peliculas suyas, cómo aparece ésta, cómo la ve usted?
B.B.: Mis películas anteriores eran , viajes desde la luz hacia la oscuridad.
Esta, emprende el trayecto contrario avanza de las tinieblas hacia la claridad

"EL ULTIMO EMPERADOR"
El hombre tiene el pelo gris, camina encorvado, arrastra los pies mientras avanza por una de las 9.999 salas que tiene la Ciudad Prohibida y llega hasta donde se alza el trono, arriba, al final de unas interminables escaleras. Mientras contempla el silencio y el aire vacio de polvo es sorprendido por un joven encargado de cuidar lo que queda del brillo imperial. Le dice que no puede estar ahi, que nadie puede estar ahi, que tiene que retroceder. Entonces el hombre se voltea y con una humildad que está amasando desde hace 10 años le responde, le dice que más de 60 años atrás, fue coronado como Emperador. El otro no le cree. Entonces el hombre sube las escaleras, se agacha detrás del trono, encuentra un pequeño recipiente de cuero y sonríe.
La memoria lo aplasta: cuando tenia 3 años de edad, en 1908, mientras caminaba en uno de esos recreos infinitos que le programaban, de golpe vio una inmensa tela amarilla que lo atrajo y corrió y se encontró repentinamente ante una explanada donde estaban, inmóviles, miles de soldados y funcionarios inclinados, sumisos, inmóviles. El niño entonces caminó con cuidado para no pisarlos y descubrió la sonrisa de uno de ellos y una mano que se extendia y un repentino regalo: el mismo objeto de cuero que ahora recupera. Lo abre ahora, tantos años después y del interior, intacto y vivo, surge un grillo, el mismo que lo acompañó durante sus años de infancia en ese palacio.

El hombre es Pu Yi y está protagonizando una de las últimas escenas de su vida, una vida reconstruida amorosa y espléndidamente por Bernardo Bertolucci en "El último Emperador", la que puede considerarse la gran pelicula de los últimos 10 años, fotografiada por Vittorio Storaro y con un guión escrito por Bertolucci y su cuñado, Mark Peploe. La aventura de filmarla forma parte ya de la leyenda de las producciones independientes. El resultado es una audaz narración que hace trizas el tiempo que altera todo el lenguaje del cine, que avanza y retrocede, que mezcla con una habilidad pocas veces vista los distintos periodos históricos que Pu Yi protagoniza o presencia durante la primera mitad del siglo.

Por eso los criticos y los espectadores coinciden en que, más que la historia de un ser humano, más que él espectáculo de un individuo que tiene que sobrevivir como ese grillo durante tantos años, "El último Emperador" es una mirada a una época tan convulsionada, en la que caben el final de la dinastía Qing, la primera república de Sun Yat Sen, los terratenientes chinos y el Kuomintang de Chiang Kai-Shek, la invasión japonesa al estado títere de Manchukuo, la Segunda Guerra Mundial, la fundación de la República Popular, el régimen de Mao, la Revolución Cultural, los campos de concentración y reeducación y el reencuentro de este hombre, que atraviesa todos esos acontecimientos con ojos muy asombrados, con su propia soledad.
Cuando comienza la pelicula, está confundido con otros presos, intenta matarse, quiere acabar con la infamia. Al final estará trabajando como jardinero, en 1967, hace apenas 21 años. Bertolucci ha logrado el milagro de convertir la Historia en algo fresco, húmedo, tembloroso, muy vivo... como ese grillo terco.--

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