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| 2/27/1995 12:00:00 AM

BESAME MUCHO

Con un guión tan pobre era muy difícil hacer una buena película.

LA INTEgración comercial entre Colombia, Venezuela y México, conocida como el G-3, ha empezado a recoger sus primeros frutos culturales por medio del compromiso de las naciones involucradas de estrenar en coproducción por lo menos tres películas al año.
La primera de ellas es Bésame mucho, del director venezolano Phillippe Toledano, filmada en Venezuela con la producción de Ciro Durán y la actuación de Amparo Grisales, por Colombia; Ruddy Rodríguez, Antonio Drija y Gustavo Rodríguez, por Venezuela, y Honorato Magaloni por México.
Con tinte bolerista romántico de fondo, Bésame mucho cuenta la efímera relación entre una mujer vacía, sola, carente de afecto (Amparo Grisales) y su desconocido visitante, un supuesto vendedor que irrumpe en su casa con objetivos imprecisos (Antonio Drija). No se sabe si aquel improvisado conquistador es un ladronzuelo o un asesino implacable. Lo cierto es que esas dos almas, unidas por el mismo estado espiritual, la soledad, terminan soltándose la rienda en un afán apasionado y erótico por compartir con el otro lo que no habían compartido hasta ahora con nadie.
En este contexto, y en medio de la atmósfera claustrofóbica que sugiere el encierro en la casa, el director alcanza a esbozar algunas escenas eróticas bien logradas fotográficamente. Sin embargo el esfuerzo estético y la intención dramática de sus protagonistas no es suficiente para ocultar al verdadero provocador de la hecatombe: el guión. La película está basada en la obra de teatro El vendedor, de la venezolana Mariela Romero, quien también se encargó de adaptarla al cine. Pero el resultado no fue muy feliz. Principalmente porque la intensidad del drama sicológico que se intenta plantear en la relación entre el secuestrador y su cautiva no es proporcional a la enorme debilidad de los diálogos, en una película que depende básicamente de estos. La pobreza argumental es tanta que difícilmente se puede culpar a sus protagonistas de no hacer un esfuerzo sobrehumano para asumir el drama como corresponde. Con un guión inundado de cursilería y lugares comunes, los actores -y la misma película- estaban condenados desde antes de iniciarse el juicio.
El error, no obstante, no es exclusivo de Mariela Romero ni de los guionistas latinoamericanos. Desde 9 semanas y media, que puso de moda el tema, todas las películas inspiradas en conflictos eróticos han pecado por tener guiones realmente flojos. Sólo que 9 semanas y media se salvó por ser la primera, quizás, en demostrar que era posible explotar el erotismo sin caer en la pornografía. Mucho de esto se ve en Bésame mucho; y también mucho de ello conserva Amparo Grisales, cuyo cuerpo continúa siendo uno de los más bellos de la pantalla gigante. Lástima que la pobreza del guión, alimentada además por una tensión y un desenlace absurdos, hayan terminado opacando el esfuerzo escénico, fotográfico e interpretativo.
De cualquier forma, el hecho de que Bésame mucho haya iniciado este convenio cultural entre México, Colombia y Venezuela es ya un triunfo. Falta esperar la próxima pelicula, que correra por cuenta de la dirección de Ciro Durán: La nave de los sueños, que empezará a rodarse en marzo de este año.

CAIDA LIBRE
Nastassja Kinski y Charlie Sheen en una película que le hace honor a su título.
TAL VEZ LO HIzo por descansar o por probar algo diferente. Lo cierto es que a los fanáticos de Nastassja Kinski les ha costado trabajo verla en un papel tan frívolo como dinámico en Caída libre, la reciente película de Deran Sarafian.
Algo parecido puede decirse de Charlie Sheen, hijo de Martin Sheen, de quien se decía hace algunos años que iba a ser la gran revelación de Hollywood pero terminó filmando películas de segunda y tercera categoría.
Los dos protagonizan esta cinta, que narra las aventuras de un instructor de paracaidismo en relación con su sospechosa alumna, una antigua militante de la KGB que termina metiéndolo en líos.
Aparte del despliegue de acrobacias aéreas que protagonizan Sheen y Kinski -acrobacias por demás imperfectas en sus efectos especiales y totalmente descabelladas-, la película no posee ningún atractivo, salvo, quizás, el de la belleza de Nastassja. La verdad es que el tema de los agentes secretos rusos desempleados y en pugna por unos gramos de oro no entusiasma a nadie, ni siquiera a los más apasionados de la acción.
En resumidas cuentas, si la acción no va acompañada de suspenso y de por lo menos algún soporte argumental, no sirve sino para perder el tiempo. -


LO MEJOR DEL 94
TERMINA ESTA semana el ciclo de las mejores películas de 1994 en varias salas de ensayo de la ciudad. Esta será la última oportunidad para desatrasarse de los magníficos estrenos del año pasado que, a decir verdad, fue bastante pródigo en trabajos interesantes. Este es el menú de esta semana: Tomates verdes fritos (martes 31), El jardín secreto (miércoles 1°), Fresa y chocolate (Jueves 2), Un mundo perfecto (viernes 3), Noches salvajes (sábado 4) y En la línea de fuego (domingo 5).
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