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| 10/5/2013 1:00:00 AM

Atrápame si puedes

Una periodista argentina se embarcó en la tarea de hacer una monumental biografía de la escritora inglesa Virginia Woolf.

VIRGINIA WOOLF. LA VIDA POR ESCRITO.

Irene Chikiar Bauer 
Taurus, 2012 
919 páginas

Virginia Woolf desconfiaba de las biografías: “La razón es que resulta muy difícil describir a un ser humano”. Por eso, la periodista argentina Irene Chikiar Bauer, al emprender su monumental biografía Virginia Woolf. La vida por escrito, sintió todo el tiempo el desafío de alguien que le decía: “Atrápame si puedes”. 

No es fácil escribir una biografía y menos la de alguien que en vida defendió el anonimato y tuvo una compleja personalidad, difícil de encuadrar: Virginia Woolf, ¿la feminista? ¿La loca? ¿La lesbiana camuflada en un matrimonio convencional? Hasta ahora, muchas de las biografías sobre la escritora inglesa han caído en la tentación de privilegiar alguno de esos aspectos.

No obstante la dificultad, la biógrafa argentina sale muy bien librada. Porque, inteligentemente, no se propuso encontrar “una hipotética verdadera Virginia Woolf” sino narrar “el transcurso de su vida” enfocándose en algunos hechos fundamentales. Sus ancestros y sus primeros años: para ella “volver al pasado” fue una constante y una necesidad permanente. 

La mudanza del barrio de Kensington al barrio de Bloomsbury, en Londres: una mudanza que significa un cambio de época –de la victoriana a la eduardiana– y de estatus: de hija sometida a huérfana emancipada. Su matrimonio con Leonard: “Me arrimé al núcleo de mi vida, que es esta completa comodidad con L.”. Y la profunda relación con su hermana Vanessa: “Si pudiera te diría lo que tú y los niños han significado para mí”. 

Los hechos de una vida importan en la medida en que nos muestren cómo de ellos surge una personalidad. Dice Chikiar Bauer: “Esta biografía pretende dar cuenta del transcurso de la vida de Virginia Woolf registrando el particular movimiento de las cosas que cambian y de las escenas que transcurren, renunciando así a fijar o transmitir al lector una hipotética verdadera Virginia Woolf”. En otras palabras, un retrato móvil –“un ser que cambia es un ser que vive”–, sin sesgos, para que podamos sacar nuestras propias conclusiones. 

Para Virginia Woolf, la vida era un continuo en el que confluían a la vez el tiempo presente, pasado y futuro: “El presente se desliza suavemente, como la superficie de un río… entonces, a través de la superficie, se ven las profundidades”. Captar ese tiempo y relacionarlo con el mundo exterior fue una de sus apuestas literarias. En su biografía, Chikiar Bauer busca reproducir esa forma en que Virginia Woolf se relacionaba con el tiempo –el continuo temporal– evitando así una perspectiva lineal, lo cual habría sido una falsificación. 

Los hechos fundamentales de su vida tienen que ver por supuesto con los que alimentaban su escritura: su razón de ser en este mundo. Esta biografía consigue ilustrar muy bien su proceso creativo y esa alquimia, esa extraña dialéctica que existe entre eso que llamamos vida y eso que llamamos obra.  

Y sale avante en el manido tema de su sexualidad: “Haber confesado que sufrió acoso en su infancia y adolescencia disparó especulaciones de parte de quienes llegaron a afirmar que fue ‘una niña abusada, sobreviviente del incesto’. No deja de ser meritorio que una latinoamericana se atreva a incursionar como biógrafa de una autora que parecía patrimonio exclusivo de la cultura anglosajona.

La extensa y prolija biografía incluye un índice onomástico, un minucioso cuerpo de notas y un atractivo álbum de fotografías. Solo un lunar en la edición: aunque el interlineado es generoso, la caja es muy estrecha y en un grueso libro de 919 páginas la lectura se hace incómoda. 

“La gente escribe lo que llama vidas de otras personas; reúne cierto número de hechos y deja que la persona a quien ocurrieron estos hechos siga sin ser conocida”, también había dicho Virginia. Lo cierto es que al terminar esta nueva biografía sentimos que nos acercamos íntimamente a lo que en realidad fue esa dama inglesa que sintió y pudo transmitir con palabras inolvidables lo que le sucede a “una mente normal en un día normal”. 
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