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| 9/5/1983 12:00:00 AM

BOLIVAR EN FUSAS Y SEMIFUSAS

"Simón", la polémica obra de Francisco Zumaqué, mezcla elementos teatrales, sinfónicos y folklóricos

El 21 de julio, a propósito del bicentenario del Libertador, se llevó a cabo en Bogotá el estreno de "Simón", obra del compositor Francisco Zumaqué, escrita bajo el patronazgo de la Presidencia de la República. En la producción de este espectáculo participaron activamente la Orquesta Sinfónica de Colombia, los coros de Colcultura, varios solistas y la Compañía de Opera Nacional.
La obra, más literaria que musical, fue concebida como un drama épico en el cual se funden elementos teatrales, música sinfónica incidental, formas folklóricas inteligentemente utilizadas, recitativos e inclusive unas pocas rondas infantiles, para dar vida a tres secciones que, según palabras del autor, "organizan la narración y desencadenan los recuerdos (de Bolívar) en un movimiento cíclico que parte del fin y regresa al fin".
En realidad el desarrollo empieza durante la agonía del héroe cuando, en una especie de alucinación, recuerda diferentes momentos de su vida. Después de una breve introducción orquestal, a la manera de una obertura, desfilan por la trama, en una atropellada sucesión de efectos sonoros --vocales e instrumentales-- la infancia, la juventud y la madurez de Bolívar, y con ellas varios personajes capitales en su vida. También se suceden las intervenciones, en forma coral, de los variopintos grupos humanos que constituían el colorido caleidoscopio social de la América insurgente.
Las intervenciones de los cantantes y de los coros en la obra de Zumaqué estan concebidas más como melopeyas --entonaciones rítmicas de los textos-- que como romanzas o partes cantadas a la manera tradicional. La participación de la orquesta se limita, como ya se dijo, a lo puramente incidental, es decir al mínimo necesario para subrayar una acción o tal vez para describir, abocetar, una atmósfera. En cambio, si existe dentro de la concepción general de la obra una intención dramática constante que, a través de efectos principalmente sonoros, intenta la creación de un clímax definitivamente épico. Por supuesto, los textos históricos, que constituyen el alma de la obra, son un estupendo vehículo para darle una dimensión de epopeya; pero en la estructura, en el ordenamiento de esos mismos textos, se cae frecuentemente en el deshilvane, en la carencia de un hilo conductor que mantenga una cierta "cadencia" dramática o, dicho de otra forma, un ritmo constante en el desarrollo narrativo. Desafortunadamente, por deficiencias de libreto, de guión utilizando un lenguaje cinematográfico, pierde fuerza la idea central de recrear, a través de una visión agonizante, una sucesión de vivencias, de personajes y de momentos; idea que como espina dorsal de un espectáculo escénico tiene grandes posibilidades de lograr por parte del espectador un interés permanente y un enriquecimiento estético.
Uno de los indiscutibles valores de "Simón" reside en la consecución de un ambiente de mestizaje a través del uso, de la transcripción hábil y efectista de fragmentos tomados del folklor popular; sin embargo, el uso reiterativo y a veces monótono de los efectos sonoros buscados mediante la participación exagerada del coro mimetiza esos hallazgos auténticos y refrescantes...
Cabe afirmar, de todas maneras, que por las reacciones del público presente en el Teatro Colón en el estreno de esta obra, nos encontramos ante una pieza polémica que, si bien puede aún estar en etapa experimental, produjo en muchos espectadores reacciones entusiastas y emocionadas. En lo que sí parece haber coincidencia de criterios es en que "Simón" es más una prolongada cantata escénica, o quizás un drama musical que una ópera. De todas maneras resulta difícil juzgar un espectáculo eminentemente teatral, en versión de concierto, precisamente cuando la participación del elemento musical es menor que la del lenguaje literario. No cabe duda de que el autor, al concebir su obra, no perdió de vista las ayudas escénicas y, en justicia tiene derecho a que el resultado final sea coherente con su concepción inicial. Finalmente, las aparentes debilidades pudieran ser, sobre todo, deficiencias de producción.--
Fernando Toledo
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