Martes, 17 de enero de 2017

| 2009/01/11 00:00

Bolívar, el señor de los cristales

Con el triunfo del vallecaucano Luis Bolívar en la 51 Feria de Cali se dio inicio a la temporada taurina en el país.

Bolívar, el señor de los cristales

Se abrieron las puertas de las principales plazas de toros en Colombia, en donde los aficionados encontrarán un menú completo de carteles para todos los gustos. Toreros españoles, franceses, portugueses, mexicanos y, por supuesto, la mejor nómina de los diestros colombianos, harán parte de las más importantes ferias en el país.

Por su parte, Luis Bolívar, se alzó con el trofeo del Señor de los Cristales, en la ciudad de Cali, que vale la pena destacar, volvió a llenar de aficionados los tendidos de la plaza después de muchos anos. Es decir un éxito tanto económico como en la parte artística y que vuelve a dejar a la feria caleña entre las principales de América. Se dieron en total 10 festejos y este es el resumen de lo ocurrido:
El 25 de diciembre se dio la novillada con ejemplares de Paispamba, para el mexicano Montoyita, y los colombianos Sergio Blanco y José Fernando Alzate, quien a la postre fue el triunfador al cortar una oreja a cada uno de sus ejemplares. Muy buenas maneras mostró este joven novillero, que infortunadamente no aparece en los carteles de las demás plazas del país. Sus alternantes, pasaron las duras y las maduras por las dificultades que desarrollaron sus oponentes.

El segundo festejo, primera corrida de abono, dejó un sinsabor a los aficionados, que en buen número asistieron a la Cañaveralejo y que al final del festejo, de bostezo en bostezo, se quejaron de la mansedumbre del encierro de Alhama, que aunque bien presentado, se rajó desde el principio, pues salían desparramando la vista, sin fijeza y para completar, desarrollando sentido. El diestro de la tierra, Paco Perlaza, intentó pero solo pudo instrumentar una serie de derechazos a su primero en suerte, en las pocas veces que el de Alhama metió la cabeza. A su segundo ejemplar, ese sí un toro con cara, de nuevo trató de sacarle algo de partido pero nada de nada, se rajó, buscó las tablas y no se prestó para nada. Perlaza, con cara de disgusto, se refugió en el callejón donde recibió uno que otro silbido, sin justificación.

El lote del español Salvador Cortés no fue la excepción, a pesar de los cambiados por la espalda en el centro del ruedo, y que dejaron pensar que cuajaría una faena de importancia. Pero no. De nuevo el burel buscó el refugio de la tablas y pare de contar. Al que le correspondió en segundo lugar, hay que destacar una buena vara de Anderson Murillo (que fue premiada como la mejor de la temporada), pero ya en el muleta, con una embestida incierta, el español tampoco mostró mucha disposición que digamos y de nuevo el bostezo en los tendidos.

Sobre el mexicano Arturo Macías hay muy poco que decir, tan solo que después de finiquitar a su ejemplar salió a los tercios a saludar por su cuenta. Y el sexto que presagiaba iba a ser el toro de la tarde, recibió una vara excesiva y la bravura que tenía la dejó en el peto del caballo del picador. Destaco un quite con elegancia y donaire cuando se echó el capote a la espalda y ejecutó dos lances que fueron jaleados por el público. La gente, repito, de bostezo en bostezo salió lo más rápido que pudo de la plaza con cara de aburrimiento.

Segunda corrida
El sábado 27 de diciembre, con toros de Salento, el toreo caleño Paco Perlaza se desquitó de la tarde anterior y cortó una oreja a su primer ejemplar y las dos de su segundo, que de acuerdo con este cronista con una había sido suficiente. Sus alternantes, Sánchez Vara con muchas ganas, muchos deseos, mucha voluntad, pero poco de ese toreo ortodoxo, que tanto gusta a los aficionados de verdad, En cuanto al colombiano Ricardo Rivera, respetuosamente le sugerimos que haga una reflexión y se pregunte si no se equivocó de profesión: todo lo contrario de su alternantes, cabizbajo, deprimido, desubicado, tanto es así, que se ganó dos achuchones por fortuna sin consecuencias, porque se echó el toro encima. A veces en la vida es necesario replantearse si se están haciendo las cosas bien o no. Ojalá supere este bache y poder escribir muy pronto que volvió por el sendero del triunfo.

Seis orejas en la tercera
Felicitaciones para el ganadero Ernesto González Caicedo, quien envió un encierro que dio el juego esperado, con toros muy bien presentados, con pero y trapío, con excepción del primero, que al parecer era un inválido. El madrileño Uceda Leal, mostró un toreo con temple y largura y además mató pronto por lo cual fue aplaudido al retirar al callejón. En la faena siguiente cuajó tandas de derechazos y naturales con verdad y pureza. Mató de un volapié espectacular que hizo rodar al toro sin puntilla. Fue premiado con una oreja.

El francés Sebastián Castella, consentido de la afición de Cali, y quien sustituía a Miguel Angel Perera, que no se pudo recuperar de varias intervenciones quirúrgicas, asumió su papel con responsabilidad y desde que se abrió de capote se le notaban las ganas y el deseo de corresponder a ese público que tanto lo quiere. A su segundo ejemplar, un toro con poca codicia, lo fue consintiendo y metiéndolo en la muleta, para instrumentarle pases de un trazo perfecto. Mató de estocada un tanto caída, no obstante la presidencia (que estuvo desacertada generalmente) le otorgó una oreja. El quinto ejemplar, el mejor del encierro, lo recibió sentado en el estribo, pases por alto para sacarlo a los medios, que hacían presagiar algo bueno. Y efectivamente tandas con una y otra mano, ligando, con mando y arte. Infortunadamente pinchó en el primer intento y después estocada hasta la bola. Dos orejas, una tanto largas.

Y el colombiano Luis Bolívar no se quiso quedar atrás y mostró toda la evolución que ha tenido en su carrera por ruedos españoles. Muy seguro de sí mismo, lidiando con desenvoltura y poder. Mejor dicho si sigue por ese sendero habrá muchas cosas que escribir de este matador colombiano. Ejecutó largas de rodillas, chicuelinas, revoleras y ya con la muleta, sobre todo en el sexto de la tarde circulares ligados con el pase de pecho, a pesar de que el toro al final buscó las tablas. Mató d estocada un poco desprendida pero que hizo rodar al toro en segundos. Las dos orejas y salida por la puerta grande.

Cuarta corrida
Con un encierro descastado de Puerta de Hierro, los diestros Luis Bolívar y Antonio Ferrera salieron en hombros de los aficionados por la puerta grande luego de dos faenas con mucho mérito a dos toros a los que les faltó codicia y bravura. El otro alternante. Morante de la Puebla, poco pudo hacer con sus oponentes, pues no son los toros adecuados para este diestro que requiere un animal con una embestida especial y así demostrar todo el arte que lleva dentro. Ojalá en Bogotá –donde vuelve a torear el 25 de este mes- encuentre un toro que se preste a sus condiciones y verlo en toda su magnitud.

Segunda parte de la feria
La segunda parte de la feria hay que resumirla y decir que se indultaron dos toros del ganadero Juan Bernardo Caicedo, quien a la postre fue el triunfador de la feria caleña, por parte de Guerrita Chico y Sebastián Castella.

Y el sábado 3 de enero, con toros de Guachicono, de nuevo Luis Bolívar volvió a dictar cátedra de buen torear, por lo cual el jurado calificador le otorgó finalmente, el trofeo del Señor de los Cristales. Con pie derecho comenzó su temporada este matador colombiano, que con seguridad dará la pelea en las plazas en las cuales fue contratado.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.