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| 12/8/2006 12:00:00 AM

Broche de oro

Una película de terror y una comedia de situación cierran 2006, tal vez el mejor año de la historia del cine colombiano.

El cine colombiano cierra un gran año, el de Soñar no cuesta nada y El Colombian dream, con dos nuevas películas completamente diferentes. Por un lado está Al final del espectro, un thriller de terror ambientado en un oscuro apartamento del centro de Bogotá, del cual ya se vendieron los derechos del guión y se filmará en 2007 la versión de Hollywood. En el otro extremo, Dios los junta y ellos se separan, una comedia de situaciones que gira alrededor de conversaciones telefónicas. Un muy buen síntoma, puesto que la variedad de géneros ayuda a consolidar una industria todavía en pañales, pero que en 2006 ha dejado claro que en Colombia sí se puede hacer buenas películas.

El cine de terror es un género muy exigente, y por ese motivo resulta llamativo que los integrantes de Palo Alto Films, un colectivo de jóvenes realizadores y productores, hayan escogido ese camino para lanzarse al agua. Como señala Juan Felipe Orozco, director de Al final del espectro, "en Palo alto dijimos:'tirémonos al vacío, pero agarrémonos de una rama fuerte'. Queríamos arriesgarnos, incursionar en un género que ya había explorado Jairo Pinilla a finales de los 70 y en los 80".

Para ello recrearon en un gimnasio desocupado el interior de un lúgubre apartamento de tonos verdosos y con paredes revestidas con enchapes de madera muy oscura, decorado con cuadros coloniales de monjas muertas y retratos de familiares. "Quisimos reconstruir esos apartamentos de nuestros abuelos y tías, esos sitios miedosos llenos de retratos donde nos llevaban nuestros papás, poner ese imaginario latinoamericano en una película de suspenso con un lenguaje universal". Un espacio metafórico, pues su recorrido en espiral desde la entrada hasta el enorme baño evoca un viaje al interior de la mente.

"El suspenso tiene dos características muy ricas, señala Orozco. Exige muchísimo en el nivel dramático, lleva al extremo a los actores y, en el la vez, permite generar una estela artística porque exige mucho a nivel de fotografía, de música, de arte; te obliga a salir de lo naturalista y meter al público a un sitio que le produzca emociones".

Vega, la protagonista, acaba de vivir una experiencia traumática. Como sufre de agorafobia. lo primero que hace es llenar el apartamento de cámaras de vigilancia. Orozco señala que quisieron crear un contraste entre lo antiguo y la tecnología, de cómo Vega trata de cambiar el apartamento pero este resulta más fuerte que ella y termina convirtiéndola en parte del apartamento. Orozco aprovechó esa circunstancia para hacer un contrapunto continuo entre los tonos oscuros y lúgubres del apartamento y las imágenes desenfocadas y sucias de los monitores de vigilancia. Pero también quiso mostrar lo contradictorio que puede resultar ese afán por el exceso de seguridad que se vive tanto en Colombia como en el mundo entero. "El exceso de seguridad te vuelve más paranoico. Uno piensa que con las cámaras está más seguro, pero a veces ver asusta más que no ver. Queríamos explotar eso, mostrar que el exceso de seguridad nos vuelve más inseguros".

Con la venta del guión a Hollywood, a Palo Alto se le abrieron las puertas. "Queremos aprovechar la experiencia, regresar a Colombia para aplicar todo lo que aprendamos y que nuestra próxima película sea mejor que 'Al final del espectro'.

El teléfono roto

La oficina del director colombiano Harold Trompetero es una especie de buhardilla a la que se llega después de subir una cantidad infernal de escaleras y tras burlar, con buena gambeta, los corredores llenos de grafitos de la agencia de publicidad en la que trabaja como director creativo. Sobre su escritorio hay un i-book y algunos papeles en desorden. A su derecha, una hamaca enrollada. A su izquierda, el protagonista de su nueva película: el teléfono. Es este el que comunica a los personajes de Dios los junta y ellos se separan, una obra protagonizada por Álvaro Rodríguez, Marcela Carvajal, César Mora y Ramiro Meneses (entre otros), en la que predominan los monólogos ante la bocina.

En estas cortas charlas -a veces confesiones íntimas, intentos de conquista, ruegos o ráfagas de insultos-, se abordan temas como el maltrato, la infidelidad, la mentira, el amor; y situaciones que "afectan a todas las familias, porque en el fondo la obra es sobre eso: la familia", explica Trompetero, que se toca su pelo esponjado, estira las manos, inspira, espira y continúa: "Después de 'Diástole y sístole' (2000), una película sencilla, me preguntaba cómo rodar otra aun más sencilla. Una que tuviera un buen reparto, no necesitara un gran presupuesto y me permitiera grabar a cada actor por separado. Y así surgió esta historia, en la que todo se cuenta a través del teléfono".

El filme se grabó en 12 días, tuvo tres montajes alternos, un final distinto -"De pronto metemos ese para la versión en DVD"- y un retraso obligado: "encargamos un proceso especial de sonido a Nueva York, y los gringos la embarraron, por eso la película no pudo estar lista para la fecha prevista". Pero ya está terminada y pronto estará en las pantallas colombianas. Parece que tendrá mejor suerte que otra de sus obras: Violeta de mil colores, que, a pesar de haber ganado varios premios en festivales internacionales, no ha sido exhibida en el país porque la actriz principal de la obra, Flora Martínez, no lo ha permitido. Sin embargo, el director cree que dentro de poco llegarán a un acuerdo para que el filme pueda ser distribuido, "no puedo negar que esa es mi película más querida".

Por ahora sólo quiere hablar de Dios los junta… cinta que se estrenará un día que, desde hace algunos años, le pertenece al director Dago García: el 25 de diciembre. En esa fecha llegaron a las salas algunas de sus películas, como El carro (2003) y Mi abuelo, mi papá y yo (2005). Ahora tendrá que compartirla con Trompetero, quien dice: "Ay, parece que voy a dañar la tradición", pero explica: "No, yo no intento competir con Dago, no soy un suicida; la idea es que ambas películas compitan contra las gringas que hay en cartelera, contra ellas es la competencia".

Y para competir, el realizador elaboró una obra sencilla, su telepelícula, una "obra 'light' de la que estamos muy satisfechos; está muy bien hecha", dice Trompetero, desde su buhardilla, con una de sus risotadas de guasón. Una que puede servir como preámbulo al filme en el que ha trabajado en silencio desde hace meses: Riverside, su proyecto más ambicioso y complejo "una de esas películas que te llega al corazón", que quizá se estrene en 2007, "y si se puede, el 25 de diciembre", dice, de nuevo, entre carcajadas.
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