Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1986/11/17 00:00

BUSCANDO EL K.O.

Carlos Vives y Margarita de Francisco, la pareja de "Gallito Ramírez" con la que Caracol busca romper racha de derrotas en la franja de telenovelas de la noche.

BUSCANDO EL K.O.

Cuando se adjudica una licitación de televisión, las programadoras que logran un espacio para telenovela suelen recibir esta noticia con agrado. Pero una vez arranca la programación, esa misma telenovela puede convertirse en uno de los grandes dolores de cabeza de la gerencia. En la licitación que se adjudicó a fines de 1983, Inravisión adjudico a Punch y a Caracol la franja de telenovela nacional a las diez de la noche. Desde entonces, ambas empresas se han batido a duelo por conquistar a la audiencia y, por consiguiente, por evitar que su columna vertebral financiera (las dos horas y media semanales de esa franja) no se quiebre.
Desde hace dos años, Caracol parece haber estado arrinconado en el bando del perdedor, y a pesar de una lucha sin tregua por levantar cabeza, no había logrado hacerlo desde cuando en 1984, su telenovela "Pero sigo siendo el rey" determinó un fenómeno de audiencia sin precedentes. La racha de fracasos comenzó con "Notas de sociedad", siguió con "Por ti Laura", pareció terminar con "Tuyo es mi corazón", pero se reinició con "Marina de noche", que no logró pasar nunca de 12 puntos de audiencia promedio. Por su parte Punch, que había tenido que soportar la humillación de la derrota durante el primer año de licitación, levantó cabeza con "El Refugio" y saboreó las mieles del triunfo con "Amándote", telenovela que finalizará en noviembre próximo, después de haber conquistado a miles de televidentes.

EL TRIO DE ORO
Ni la nostalgia de los años sesenta, con todo y Amparo Grisales, libreto de Martha Bossio y dirección de Julio César Luna, en "Tuyo es mi corazón"; ni la versatilidad de María Eugenia Dávila en "Marina de noche", con todo y libreto extranjero, lograron robarle la audiencia a la telenovela de Punch. Pero, como dice el refrán, la esperanza es lo último que se pierde, y por eso Caracol decidió volver a echar mano de su trío de oro, reuniendo al escritor David Sánchez Juliao, a la libretista Martha Bossio y al director Julio César Luna, quienes habían determinado el éxito de "Pero sigo siendo el rey" para sacar adelante la nueva telenovela, "Gallito Ramírez".
En lo que sí se buscó variar fue en los actores. Aunque algunos ya habían estado en anteriores telenovelas, la idea fue airear el medio con un buen número de actores jóvenes, que pudieran convertirse en un nuevo elemento de éxito. Carlos Vives, con su papel en "Tuyo es mi corazón", había dejado ya su fanaticada. La sorpresa debía correr a cargo de la ex virreina nacional de belleza, Margarita Rosa de Francisco quien, a pesar de no requerir de presentación, se habia limitado en televisión a protagonizar el impactante comercial de las dietéticas Postobón y, en principio, sólo podría presentar como credenciales ante el público, su belleza y su juventud, pues ni siquiera tenía sus papeles al día. Por lo demás, consagrados como Margalida Castro, Luis Fernando Orozco, Fernando San Miguel, Inés Mejía y Margoth Velásquez, compartirían los escenarios con nuevas figuras como Felipe Solano, Bruno Díaz, Víctor Hugo Ruiz, Leda Zawadi, Adelaida Nieto y otros.
Por el lado de los técnicos, Julio César Luna contaría con Vladimir Pizza para la dirección de cámaras, Loti de Mallarino para la dirección artística, María Mercedes Isaacs para la ambientación, Hernán Zajar para el vestuario y la producción de Germán Sierra y Jaime Ladrón. Todo arrancó hace cerca de 3 meses y, si las encuestas de sintonía son las que dan la medida, los resultados para el primer mes de emisión son bastante alentadores: "Amándote" de Punch marcó 42.5 en Nielsen y 48.8 en el Centro Nacional de Consultoría contra 26.2 y 39.3, respectivamente de "Gallito Ramírez", que significaba un avance de casi 15 puntos con respecto a la última medición de "Marina de noche".

EL VERDADERO "GALLITO"
El personaje de "Gallito Ramírez" surgió de un cuento del narrador cordobés David Sánchez Juliao, escrito hace unos 20 años y titulado "El flechas", que luego fue grabado con la voz del autor y convertido en uno de los primeros best seller de la literatura en casete. La historia surge del hijo de una lavandera de Lorica (Córdoba) que mascaba el tabaco con la candela hacia adentro y que se ganaba la vida lavándole a los Lavalle, los ricos y poderosos de la zona en esa época. La obsesión de este niño era pelear con todo el que se le atravesara en el camino por las polvorientas calles de Lorica, y siempre llegaba a su casa, chorreando sangre y barro. Aunque participó en algunas peleas en la categoría aficionada en Cartagena, las perdía porque vivía con hambre, ya que sacrificaba su comida para poder alquilar los guantes. Como cientos de televidentes, este niño -hoy convertido en hombre- sigue noche a noche las peripecias del "Gallito", personificado en un hombre más joven, más ambicioso, más hermoso quizá, y sobre todo, que vive una realidad mucho menos cruel.
De esa historia, que originalmente tenía apenas 8 páginas, surgió la idea de la telenovela. Durante una semana, con una grabadora encendida todo el tiempo, trabajando en el que sería la muestra de lo que es un taller creativo (ver recuadro), la libretista, el autor y el director de la serie, fueron soltando ideas, hablando, imaginando situaciones, creando nuevos personajes, moldeando situaciones y alargando una crónica que no debía ser ya sobre un hombre derrotado, sino sobre un muchacho que quiere triunfar como sea y que lo debe lograr para que el televidente se sienta copartícipe del triunfo y no se rompa la tradición del happy-end de toda telenovela que se respete.
Al finalizar la semana de trabajo con la grabadora, Martha Bossio se aisló en su biblioteca con su computador, y en sudadera comenzaba cada mañana una jornada agotadora: desgrabó las cintas, codificó los personajes, identificó los sentimientos de los protagonistas y le fue dando forma a la historia. "No fue sencillo -comenta Martha-, pues había días en que no me entusiasmaba el argumento y pensaba que por ahí no era. Algunas escenas que la víspera habían tenido mucha fuerza, no pasaban de ser una línea a la hora de revisarlas".

LA ISLA DEL AMOR
Uno de los mayores problemas fue el que planteaba la relación amorosa de "Gallito" y "la Mencha" Lavalle ya que ella hacía parte de una exclusiva familia cartagenera y por lo tanto, era inimaginable que se enredara con un hombre de inferiorísima condición social, hijo de la empleada de la casa. La relación no cuadraba y por cuenta de eso, Martha Bossio veía por momentos que la historia se le escurría de las manos como un puñado de arena.
La libretista resolvió entonces pedirle auxilio a Sánchez Juliao, quien se preparaba para un largo viaje por Europa. El narrador decidió escribirle una serie de ideas a Martha Bossio y dejársela en la portería del edificio, ante la imposibilidad de charlar personalmente debido a los afanes en que andaba Sánchez.
La más importante de todas las ideas que el narrador le dejó a la libretista, fue la de abandonar durante algunos días a los dos muchachos en una isla desierta, pues era la única forma de forzar la situación amorosa que debía poner a la "niña Mencha" a escoger entre el pobre boxeador y el aparentemente rico estudiante venido de Bogotá.
La idea de la isla, en la que muchos amantes del cine han encontrado similitud con una película de la directora italiana Lina Wertmuller, cautivó a gran número de televidentes, que disfrutaron con el juego, entre divertido y sensual, de este par de muchachos indomables, que se vieron obligados por una cuestión accidental a destapar sus cartas y aceptar frente a frente que se amaban. No faltaron quienes exclamaron, cuando "Gallito" decidió coger a nalgadas a "Mencha" por malcriada, que esta telenovela estaba recreando a la criolla, la sensualísima cinta "La laguna azul".

EL EXITO DE "LA MENCHA"
Sin duda alguna, uno de los factores que más ha contribuido al éxito que parece estar alcanzando la telenovela es la actriz Margarita Rosa de Francisco. Su naturalidad, su frescura y el dominio que consigue en cada escena, han sorprendido a los televidentes que esperaban encontrar en ella a una actriz irregular y poco convincente, debido a su falta de experiencia y a que podría, como ha sucedido con numerosas estrellas nacientes en la televisión colombiana, basar su éxito exclusivamente en sus atributos físicos.
Esta caleña de 21 años, había tenido un primer bautizo de cámaras a principios de esta década, cuando participó en la película "Tacones", del valluno Pascual Guerrero. Pero en esa oportunidad, la cuestión había resultado bastante sencilla, pues Margarita Rosa se había limitado a bailar, que es una de las cosas que más le gusta en la vida, sobre todo si se trata de bailar salsa. Con una frustrada carrera de filosofía y letras y el sueño de estudiar periodismo a partir del próximo año, a "la Mencha" la ha picado el gusanito de la actuación, y a juzgar por los resultados, la picadura puede marcar su vida.

Para ella, su éxito tiene que ver básicamente con el hecho de que "mis compañeros y el director (Julio César Luna), han sido muy especiales conmigo. Todos me dan consejos y me dicen que esté tranquila, que todo está saliendo bien". La única duda quizá la han planteado algunos especialistas en el medio, quienes se preguntan si no será que el éxito de la actriz caleña se debe más a que el personaje de la "niña Mencha" le cuadra perfecto, y que tal vez con otro personaje las cosas no resultan tan bien. Pero esas, por no ahora, sólo son especulaciones. El hecho es que Margarita Rosa está teniendo más éxito que "la Mencha" y sus decenas de pretendientes.

TROPICO EN EL ESTUDIO
Y si convertir un cuento de 8 páginas en una telenovela de 113 capítulos no fue tarea fácil, ambientar los estudios de televisión del frío altiplano para que semejaran soleadas casas y apartamentos de Cartagena, tampoco lo fue. Había que evitar, a toda costa, que las lujosas mansiones donde suceden algunas de las más importantes escenas, parecieran lo que una vez fue la piscina de un barco en una telenovela de no muy grata recordación. Pero esta ambientación no sólo era difícil, sino también costosa. Tanto como la grabación de exteriores que se hace en Cartagena, Turbaco e Islas del Rosario, durante 10 días de cada 40,10 que eleva sensiblemente el presupuesto de cada capítulo, presupuesto que espera recuperarse con creces gracias al rating y a una tarifa de más de medio millón de pesos por minuto de publicidad.
El éxito de la ambientación ha sido, sin embargo, relativo. Aunque hay una mejora sustancial en algunos escenarios, en particular en lo que se refiere a la siempre generosa luz que le da el sello tropical necesario a la telenovela, falta aún perfeccionar detalles y hacer verosímiles lugares como el cuarto donde "Gallito" duerme con el "Cigarrito" Páez.
En cuanto a la musicalización, ha corrido a cargo de Fernando Garavito, arreglos y composición, y de Lisandro Mesa y su conjunto la interpretación del tema central.
Pero aparte de escenarios y música, tropicalizar la telenovela requería de otro ingrediente: el acento y los modismos de los diálogos de los protagonistas. Las cosas eran sencillas para personajes como Carlos Vives, quien es de origen samario, pero parecían muy complicadas para los cachaquísimos como Margalida Castro. Se trataba de lograr un acento convincentemente costeño, sin que resultara chocante para los costeños, que tan exigentes son a la hora de verse retratados, o para los cachacos que en ocasiones se quejan tanto de la penetración cultural del Caribe. Para esos diálogos, Martha Bossio ha contado con la asesoría de una tía, nacida en Cartagena, ciudad donde la propia libretista vivió algunos años de su infancia.
Estos son, pues, los ingredientes que, por ahora, parecen estar produciendo una mezcla exitosa, que deberá confirmarse en noviembre, cuando se conozcan los índices de sintonía de octubre y se sepa si "Gallito Ramírez" ha logrado ganarle por K.O. la pelea a la competencia.

LAS EMINENCIAS GRISES
Caracol Televisión está cambiando: no es sólo su nueva telenovela "Gallito Ramírez", que día a día gana sintonía. Tampoco la llegada hace unos meses de un nuevo gerente, Diego Fernando Londoño. Es esto, pero mucho más. Se trata de una nueva concepción de hacer televisión que se abre paso y que está montada sobre la base de una experiencia exitosa en otros países: los talleres de creación.
En Colombia, estos talleres más que relacionados con grupos de personas expertas en algo, se asimilan con lo que hacen los niños en los jardínes infantiles para desarrollar sus aptitudes artísticas. "Como los buenos libretistas del país se pueden contar con los dedos de una mano -dice a SEMANA, Clara María Ochoa, gerente de producción de la programadora y una de las impulsadoras de esta idea-, decidimos reunir a personas especializadas en televisión para de manera colectiva desarrollar ideas para programas nacionales".
Del grupo hacen parte, además de Clara María Ochoa, comunicadora social y graduada en Italia y España en técnicas de cine y televisión, Daniel Winograd, escritor y publicista antioqueño, Juana Uribe, comunicadora y asesora de guiones en Focine; David Sánchez Juliao, novelista costeño; Martha Bossio de Martínez, libretista y Ricardo Alarcón, gerente de operaciones de Caracol Televisión.Sus reuniones se hacen dos veces por semana y siempre se fija una hora de comienzo, pero nunca una de final. El equipo trabaja por especialidades. Uno crea, otro desarrolla el argumento, alguien se encarga de escribir los diálogos, uno más concibe las escenas y la realización televisiva, y todos ponen su granito de arena para que el resultado final sea exitoso.
Después de pasar por una etapa de evaluación y análisis de la actual programación, se ha pasado a la creativa propiamente dicha. Para tal actividad, además de la experiencia se cuenta con encuestas de audiencia calificada, es decir, con televidentes asiduos que han respondido a preguntas muy concretas sobre qué desean ver y cómo lo quieren ver. La telenovela que reemplazará a "Gallito Ramírez" será un botón de muestra del trabajo en equipo. Ya se llevan adelantados 20 capítulos. Pero también en la mira del grupo ha estado el programa infantil "Pequeños gigantes" y un nuevo programa de variedades.
Gente joven, ideas nuevas y un inmenso deseo por entregar al televidente una programación óptima, parecen ser los ingredientes que animan la filosofía de este nuevo estilo que deberá ahora demostrar que toda esta teoría produce resultados en 51 más enigmático de los terrenos: la audiencia.

EL DELFIN DE CARACOL
De rasgos físicos similares a los de su padre Fernando Londoño Henao, que con el paso del tiempo se acentúan y lo hacen cada vez más parecido a él, Diego Fernando Londoño Reyes llegó a Caracol Radio de 18 años y recién graduado del Gimnasio Moderno. Su primer cargo fue el de programador de Radio Quince, que en esa época, años 72 y 73, culminaba su etapa dorada. En 1978 ocupó la gerencia general de Caracol Radio, donde se convirtió en "la mancorna" de Yamid Amat para revolucionar la radio colombiana, tanto en el área informativa como en la de variedades, llevando a la cadena a ocupar primerísimos lugares de sintonía. En ese mismo año, se casó con Claudia Correa De Greiff, quien habia sido reina de Bogotá en el año 77 y con quien tiene dos hijos. "Dielon", como le dicen sus amigos, es un hombre entregado al trabajo, que empieza la jornada a lo paisa: "Antes de las siete ya está en la oficina", dice su secretaria. Pero el trabajo, aunque le roba gran parte de su tiempo, le deja campo para dedicarse a actividades como el kartismo, la gastronomía y ser teniente de reserva del Ejército. Por su actividad empresarial fue reconocido por la Cámara Junior en el año de 1981 como el "Ejecutivo del año". En febrero de este año, Londoño Reyes pasó a ser el gerente general de Caracol Televisión y en estos diez meses ya se notan los cambios: inspirador de nuevos programas y de los talleres de creación, su objetivo es darle un vuelco a la programación nacional porque considera que son muchas las cosas por hacer y por innovar. De profesión abogado, posee feeling artístico: en sus tiempos de estudiante pintaba y hoy canaliza esa sensibilidad en la producción de televisión. La telenovela "Gallito Ramírez" es una de las primeras pruebas de fuego de su gestión en Caracol Televisión y, por ahora, parece estar ganando la pelea.

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