Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2007/06/16 00:00

Búsqueda desesperada

Un agente secreto trata de rescatar a la hija del Presidente en la más reciente trama firmada por David Mamet.

Búsqueda desesperada

Título original: Spartan.
Año de estreno: 2004.
Guión y Dirección: David Mamet.
Actores: Val Kilmer, Derek Luke, Tia Texada, William H. Macy, Ed O’Neill, Kristen Bell.

Que sea esta Búsqueda desesperada un pretexto para conocer el cine del norteamericano David Mamet. Que sea una manera de entrar en esas historias precisas protagonizadas por hombres que sólo pretenden hacer lo correcto. Tal vez sería mejor, menos desalentador, empezar por esa partida de ajedrez que es La trampa, seguir con los cabos mal atados de Homicidio, continuar con aquel elogio a la dignidad que lleva el título de Las cosas cambian, hacer un paréntesis con la adaptación de la obra El honor de los Winslow y cerrar con la sátira conmovedora de State and Main. Quedarían, por el camino, un par de trabajos valiosos (sus guiones para otros directores, su versión de Orianna, su tensa película de robos traducida al español como El último golpe), pero estaría claro, al menos, que la de Mamet es una obra coherente, una suma de relatos plagados de giros sorprendentes que, de paso, es una lección alarmante sobre el arte de narrar.
David Mamet nació en Chicago, Illinois, hace ya 60 años. Fue en un principio, en los años 70, el importante dramaturgo que fundó la Atlantic Theater Company junto con el actor William H. Macy. Y fue ese ensayista desparpajado que insistía en el realismo sobre el escenario hasta cuando, a comienzos de los 80, los grandes cineastas de su país (los primeros fueron Bob Rafelson, Sidney Lumet y Brian de Palma) lo convirtieron en el estupendo guionista de algunas de las películas más importantes de la época. Pronto, en 1987, quiso dirigir sus propios guiones. Y con el estreno de su opera prima, La casa de los juegos, comenzó una nueva forma de mirar el mundo: el mundo, según Mamet, es ese lugar en donde la única manera de no enloquecerse es respetar las reglas, ser fiel a la persona que se es y trabajar día por día.

En aquel mundo sucede la angustiosa Búsqueda desesperada. Su protagonista, un agente secreto llamado Robert Scott, es otro de esos profesionales de Mamet que están dispuestos a morir en el cumplimiento de sus obligaciones. Su meta es rescatar, de las cavernas de una banda dedicada a la trata de blancas, a la hija del Presidente de los Estados Unidos. Y no extraviarse, en plena búsqueda, por cuenta de las intervenciones de tantos enemigos ocultos. Es, de acuerdo con el título original del largometraje, un “espartano”: dicen las enciclopedias de Internet que Leonidas I, el rey de Esparta, solía enviar a un solo hombre cuando se le pedía asistencia militar, y que el sacrificado no se planteaba nada aparte del acatamiento de su oficio.

Búsqueda desesperada está llena de sobresaltos. Comienza despacio. Tiene un arranque más bien confuso. Se necesita paciencia para ver su primer acto. Pero, si uno se hace al lado de su protagonista, si lo sigue de cerca como se debe seguir a todos los héroes de Mamet, obtendrá una recompensa inesperada.

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