Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1989/08/21 00:00

CABLEMANIA

Día a día la televisión por cable gana terreno y suscriptores alrededor del mundo.

CABLEMANIA


Hasta hace algunos años se hablaba de la "generación de la televisión" para indicar la profunda influencia que ese medio ejercía sobre determinados sectores de la población. Miles de estudios surgieron tratando de explicar la dependencia que la televisión origina, especialmente en los niños y los jóvenes. Ahora se habla de la "generación del cable" y en Estados Unidos Europa y algunas zonas latinoamericanas la dependencia de este sistema de televisión por suscripción es cada vez mayor.

A medida que aumentan las empresas dedicadas a este servicio y mientras los programas mejoran y se expanden, se presenta también un fenómeno interesante, al menos en Estados Unidos: las programadoras están dedicando cada vez más tiempo a programas que interesan sólo a una determinada zona geográfica, donde se recibe el servicio, y en los cuales los suscriptores encuentran una identificación con símbolos, personajes, temas, situaciones y preocupaciones que no interesan para nada fuera de los límites de esa zona específica. Un sociólogo de la universidad de Berkeley se preguntaba si esta disgregación informativa y recreativa podía convertir a Estados Unidos en una colcha de retazos, donde ya no existieran símbolos nacionales que unieran al país. El sociólogo se mostraba preocupado por la tendencia creciente de las programaciones regionales del cable a especializar y sectorizar el material que ofrecen a sus suscriptores, creando una especie de segregación con los temas y los personajes que se refieren a asuntos aparentemente ajenos a sus clientes.

Pocas generaciones de consumidores han sentido tanto la influencia de un medio como está ocurriendo ahora con el cable. En Colombia, el fenómeno apenas está en pañales. En Bogotá, donde el sistema ya cumplió dos años y cuenta actualmente con ocho mil suscriptores, son ofrecidos cuatro canales. En principio la cantidad de suscriptores llena las expectativas originales y eventos deportivos importantes como el Wimbledon, el béisbol norteamericano y los partidos de fútbol internacionales han servido para promocionar más este servicio. En Medellín siguen las señales de prueba es decir, cualquier televidente recibe la señal gratuitamente en su receptor, mientras en Cali están por ser iniciadas. En ciudades como Barranquilla y Cartagena, donde la abundancia de antenas parabólicas es increíble, la instalación del cable está descartada.

En estos momentos el cable representa el mayor reto a la programación de las grandes cadenas de televisión en Estados Unidos.

Actualmente se calcula que más de la mitad de los hogares norteamericanos tiene servicio de cable y cada familia paga el equivalente a diez mil pesos mensuales. El crecimiento del sistema puede reflejarse en estas cifras: en 1983, las empresas recibieron por concepto de publicidad y suscripciones, 6.500 millones de dólares, mientras para 1989 esa entradas se estiman en 15.400 millones en dólares. En tanto que las cadenas tradicionales se pelean los anunciantes y siguen perdiendo espectadores, el cable aumenta suscriptores anunciantes y ganancias. Una de las primeras señales de alarma fue recibida por las cadenas NBC, ABC y CBS cuando supieron, gracias a la Nielsen que estaban perdiendo un tres por ciento de la audiencia, entre 1988 y 1989, mientras el cable incrementaba su potencial de espectadores de veinte a veinticuatro por ciento.

Según los mismos encuestadores de los 90.4 millones de televisores que funcionan en Estados Unidos, más de 50 millones de aparatos están conectados al cable. Se calcula que cada día 10 mil nuevos hogares se suscriben, lo que representa la suma de 300.000 nuevos suscriptores al mes, aunque algunas cadenas de televisión comentan que el éxito es relativo porque buena parte de la programación del cable está formada por películas que ya habían sido pasadas por las mismas cadenas. La mayoría de las empresas de cable funcionan en cada ciudad, especialmente las pequeñas, como monopolios. Reciben una franquicia exclusiva por parte de las autoridades locales para enviar las señales a los hogares.

En Estados Unidos funcionan más de 9.000 sistemas de cable, que dependen sólo de cinco grandes emporios: Telecomunications Inc., con 11 millones de suscriptores (con canales como el Headline News y la CNN) Time Inc., con 4 millones de suscriptores (con Cinemax y el más famoso de todos, HBO); Warner Communications, con 1.5 millones (con Movietime entre sus canales), Cable Visión, con 1.4 millones de suscriptores (con canales como el Sports Channel America) y Viacom, con un millón de abonados (tiene el famoso canal MTV, el Nickleodenn, el Showtime Lifetime, y el Movie Channel).

Curiosamente los grandes empresarios de la televisión norteamericana miran el fenómeno del cable como un boom pasajero y piensan que, lo mismo que el aire acondicionado, la gente lo tiene, lo usa de vez en cuando y luego se olvida de él, y consideran que pronto el auge de la televisión comercial regresará a lo que era. Mientras tanto en Europa el fenómeno del cable incide menos, aunque en su desarrollo están invertidos grandes capitales y se mueven poderosas fuerzas políticas, especialmente en España y Francia.--

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