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| 11/21/1983 12:00:00 AM

CACERIA DE IMAGENES

Un afán americanista se destaca en las heliografías que expone Gustavo Zalamea en Bogotá

CACERIA DE IMAGENES CACERIA DE IMAGENES
Hasta mediados de noviembre la galería Santa Fe de Bogotá (Planetario Distrital) tiene abierta una exposición de heliografías de Gustavo Zalamea. Tres series de trabajos articulan la muestra: Los papeles de la tierra, Imágenes de libros, Geografías y proyectos. En todos los dibujos resalta un afán americanista -aproximación de la realidad y mitología americanas, deseo continuo de captar matices misteriosos de nuestro continente-, que da coherencia a la yuxtaposición de las obras presentadas.
Zalamea trata de intuir con cada vez mayor eficacia la dimensión honda y feroz de lo inabarcable, lo recóndito, que permanece a lo largo de la historia americana. Le interesa tanto la percepción y el saqueo de nuestro mundo como la interpretación, que la palabra permite, de una continua depredación. Al volver a vislumbrar las formas violentas de la realidad a través de los narradores, Zalamea se compenetra con el pathos ya vivido por la palabra, y la exaltación del dibujo es incisiva, agresiva, sin atenuantes.
Los papeles de la tierra, trabajo finalista en el concurso Proceso-Nueva Imagen de 1980 en México, consta de 80 planchas de medio pliego, y 5 de pliego completo. La ambición es grande: tratar de resumir en una cacería de imágenes la observación forastera de la selva, de la riqueza, de la palabra americanas. El resultado llena las expectativas; las formas misteriosas del descubrimiento, el bosquejo de los mapas y la canalización de lo incógnito, la desolación y la muerte que acecha en las maquinarias, son los atisbos tensos y oscuros de un visionario.
La colección de dibujos sobre obras literarias latinoamericanas, Imágenes de libros -50 planchas de medio pliego y 14 de pliego, presentadas recientemente en el museo La Tertulia de Cali- recorre las interpretaciones de Carpentier, Rulfo, García Márquez, Vargas Llosa, Roa Bastos, Onetti. Al revisitar a Rulfo, por ejemplo, Zalamea suspende el mundo de Comala por encima de amplios espacios blancos con alguno que otro despojo que evoca la fantasmagoría de la obra; formas redondeadas cielos negros circulares, permiten la evanescencia y el misterio de las transmutaciones. Para La guerra del fin del mundo, de Vargas Llosa, Zalamea inventa una montaña mítica cuya textura es una mezcla de las cárceles de Piranesi, de huesos de cachalote, de rocas paleolíticas; en el centro de un amenazador cráter se eleva Canudos, expectante ante la destrucción que la arrasará; se respira una atmósfera obsesiva, demoníaca.
Con las Geografías y proyectos, 18 planchas de 100 X 70 cm., Zalamea confirma sus sobrecogedoras visiones. En los proyectos, los temas de la montaña y las ballenas, se conjugan con cubos orgánicos que tronan por encima de la violencia de las ciudades. Estas alucinaciones adquieren aún mayor fuerza en los óleos que ahora está trabajando Zalamea; el color de los cielos es un homenaje emocionante a Turner y su magia; la asperidad de los cubos que van transformándose en monstruos omnívoros recuerda ciertos pasajes de una geometría torva de Las montañas de la locura, de Lovecraft. El elemento americano no es tan evidente como en las series anteriores, pero permanece al acecho.
Al tratar de ahondar en las lindes del contínente, Zalamea se ha visto en la necesidad de matizar y enriquecer la negrura de su obra anterior; se van multiplicando las alegorías y los símbolos, los puntos de apoyo para un despliegue de energía son menos vistosos pero más firmes. La obra presentada en la Galería Santa Fe muestra un notable misterio, que no se agota en las primeras lecturas. Las heliografías dan a entender una visión enérgica y decidida de las fuerzas escondidas que recorren nuestro mundo, conservando muchas claves y muchas incógnitas que harán inquietarse al espectador.
LA GALERIA SANTA FE DE BOGOTA
Enclavada en el corazón de Bogotá, rodeada por monumentales edificios de oficinas y complejos residenciales, está la Galería Santa Fe de Bogotá, una de las pocas galerías oficiales que existen en el país. La cercanía de la Galería con el tradicional Parque de la Independencia la alimenta de un grupo de visitantes mvy especiales que en los fines de semana se pasean por allí y una vez consumen mazorcas, fritangas, helados, etc., se adentran en las instalaciones del Planetario y llegan hasta ella, experimentando una singular sensación visual inusual en sus costumbres.
Los visitantes ordinarios no solo están constituidos por los amantes del mundillo del arte sino por miles de niños que son llevados a conocer el Museo de Historia Natural y visitan las exposiciones con muchísima curiosidad. Además es frecuente observar a los empleados del sector que se dan sus escapaditas o bien aprovechan el descanso del mediodía para recrearse con las muestras y descansar de su rutina ordinaria.
Con un área de 45 metros de largo por 8 metros de ancho en círculo, la Galería Santa Fe de Bogotá, es una de las salas más cómodas del país. Hasta hace 18 meses la mitad de esta área estaba compartida por un restaurante, pero ante el deterioro del lugar y la poca concordancia de este establecimiento con el centro cultural, se logró que toda el área fuera ocupada por la Galería y se nombró como su director al joven diseñador gráfico Alfredo González Reyes, quien conjuntamente con Isadora Jaramillo de Norden, Directora del Instituto Distrital de Cultura y Turismo, han dinamizado la labor y en lo que va corrido del año han montado cinco exposiciones con duración de más de un mes cada una. "Generaciones Contemporáneas" titularon las muestras y buscaron artistas de diferentes épocas que sin estar consagrados si hacen parte de las figuras destacadas del acontecer artístico del país.
El primer trabajo retrospectivo fue de Marco Ospina, y le siguieron Antonio Grass, el fotógrafo François Delmetsch, Juan Manuel Lugo y actualmente Gustavo Zalamea. Simultáneamente con el montaje de las exposiciones se editan 700 catálogos para cada exposición, de 12 páginas y en un formato de 16 por 22 cmts. cuidadosamente editados que contienen una explicación sobre toda la obra del artista y que se constituyen en elemento valiosísimo para las profesoras que llevan a los niños y que, ante la ausencia de guías especializadas, con una lectura rápida suministran una buena información sobre la obra.

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