Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1984/09/10 00:00

CAIN

¿Qué determino que una película potencialmente comercial resultara un fracaso?

CAIN

Siete días estuvo "Caín" en tres teatros de Bogotá, el Embajador, el Lucía y el Unicentro B, al cabo de los cuales pasó solitaria al Cinema 1. ¿Qué pasó? ¿Por qué no funcionó?

¿QUE QUIERE EL PUBLICO?
Una hipótesis explicativa es que el público colombiano no quiere ver en el cine colombiano, en esta época, nada que tenga relación con su realidad conflictiva, en este caso con historias de guerrilla. Pero, han preguntado algunos, ¿de cuál guerrilla, si lo que aparece ahí es una caricatura? Ese es otro problema, que esté bien o mal representada, que se dé de ella una visión superficial o profunda, el hecho es que la guerrilla está en la película. En favor de esta hipótesis traigo el caso de "El Escarabajo", otra película nacional que atrajo escaso público y que narraba el duro vivir de un grupo popular, su destino al fracaso. En la misma línea, aunque con más simbolismo que realismo, se podrían situar los análisis de la violencia propuestos por "Pura Sangre" y "Carne de tu carne".
Si esto es verdad, habría que concluir que nuestros espectadores están saturados de tensiones en la vida diaria y en la información que les llega (titulares de prensa, informes de noticieros) y que le están pidiendo al cine colombiano una evasión -estilo "Ay, hombe"- que, como el cine extranjero, lo lleve al mundo de lo imaginario, le camufle su propia historia y realidad.
Sería desconsolador y preocupante comprobar tal hipótesis. Hay otras explicaciones, algunas más sencillas, como atribuirle el fracaso a un mal lanzamiento de la película. En efecto, la promoción de "Caín" fue muy pobre, no recalcó los elementos que tenían posibilidades de captar la atención de amplios sectores del público. Se pretendió darle una imagen seria, importante. Y no es que "Caín" no sea seria, sino que lo es a su manera, no de esa forma rimbombante que testimoniaron los actores en las cuñas televisivas (las poquísimas que hubo). Y esas frases dichas con ceño fruncido no atraen ni a historiadores, ni a analistas de la violencia, ni al público en general.

EL "CAIN" COMERCIAL
La película sin embargo es comercial. Hasta los peritos en mercadeo de Cine Colombia así lo pensaron y le dieron tres teatros en Bogotá, incluída su sala estrella, el Embajador. Es comercial porque tiene acción, muchas acciones que se van desarrollando con fuerza y coherencia: comienza con un asesinato impresionante, sigue la huida del asesino, Martín, con la mujer que saca del lecho del muerto. Vienen la persecución, los conflictos internos del grupo guerrillero y el desenlace. A esto se le añaden otras acciones colaterales, de sabor sentimental y sexual: la relación del hacendado con la mujer humilde, la iniciación sexual de Abel, las situaciones que se desarrollan alrededor de esa boba sensual tan bien representada por Marta Stella Calle.
No es, por lo tanto, falta de elementos el problema. Los tiene en abundancia. Estoy de acuerdo en que la debutante Marta Liliana Ruiz es fatal como actriz, pero esta falla está plenamente compensada por el interés de otros personajes y por la velocidad y fuerza de la trama.
Es tan potencialmente comercial la película que algunos críticos se lo han enrostrado a su director, Gustavo Nieto Roa. ¿Como entender esto? Los críticos dicen que es un melodrama superficial y comercializado y, a la hora de la verdad, el público dice que no. ¿Qué fue entonces lo que vio el público en la película y no le gustó? ¿Qué fue lo que neutralizo el poder de esos elementos potencialmente comerciales? Eso es lo apasionante del cine, que no se deja poner recetas infalibles, y es también lo que hace apasionante el trabajo crítico, que cada película es un desafío y cada reacción del público un fenómeno difícil de aprehender en su totalidad. Quizás "Caín", proyectada en 1982 habría sido un éxito enorme de taquilla.
La cuestión del éxito o fracaso comercial del cine colombiano va más allá de la preocupación por la recuperación de las inversiones, está motivada por la necesidad de conocer quién es nuestro público, como ve las películas nacionales, qué espera de ellas, qué es lo que le hace variar sus intereses y gustos, tanto que lo que ayer fue motivo de éxito hoy pasa desapercibido.

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