Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1984/09/24 00:00

CAMBIO DE GUARDIA EN AL DIA

POR DISCREPANCIAS CON NUEVO PROPIETARIO, SALE ELVIRA MENDOZA DE LA REVISTA

CAMBIO DE GUARDIA EN AL DIA

A pesar de su corta historia, Magazín Al Día es una revista con pasado. Nacida en abril de 1981, en escasos tres años y medio de vida, la publicación ha tenido no menos de tres propietarios, estuvo amenazada varias veces de embargo, ha visto desfilar por sus páginas colaboradores de toda índole y, en general, ha sufrido todas las vicisitudes por las que tiene que pasar un medio nuevo en este país. En esta historia llena de altibajos, lo único constante fue la dirección de la veterana periodista Elvira Mendoza. El resultado de estos años podría sintetizarse en forma escueta como un éxito periodístico y un fracaso comercial.
No obstante incesantes rumores de quiebra, Al Día se constituyó en una alternativa de Cromos para el sector de lectores que buscan revistas del tipo de París Match o Manchette. Demasiado parecida a Cromos para algunos de sus críticos. Aun cuando con dos años de vida, competía hombro a hombro en los puestos de revistas con Cromos, que tiene más de 60 años de estar circulando. Sin embargo, en lugar de crear un espacio nuevo, lo que hizo fue dividir el mercado existente. Para muchos, ese mercado no era lo suficientemente grande para dos publicaciones del mismo estilo y esto explica el hecho de que a pesar de la aceptación por parte de sus lectores. Al Día no contó con un respaldo proporcional de parte de los anunciadores.
Paradójicamente, Al Día nació como consecuencia de un conflicto entre Elvira Mendoza, entonces directora de Cromos, y su gerente, Rafael Sanabria, lo cual desembocó en la renuncia de la primera. Había sido llamada de Miami, donde dirigia Vanidades, por Jaime Michelsen, quien controlaba Cromos, con el fin de que intentara enderezar esta última publicación que estaba caída. Cuando se presentó el choque de personalidades con Sanabria, esta meta se había alcanzado.
Poco tiempo después, en un gesto que muchos interpretaron como una sacada de clavo, Elvira Mendoza decidió fundar Magazín Al Día y competir frontalmente con Cromos. Aun cuando las posibilidades de imponer y mantener una publicación en Colombia son muy remotas, el sentimiento en el medio era el de que si alguien podía hacerlo, ésa era Elvira Mendoza. Con el respaldo económico de un consorcio conformado por el Grupo De Armas de Venezuela, Alvaro Gómez Hurtado y el publicista y político Alberto Casas, la revista salió al mercado. Un año después, no obstante que se había consolidado periodísticamente, Al Día contabilizaba pérdidas cercanas al millón de pesos mensuales lo cual llevó a sus dueños a la decisión de liquidarla. Elvira Mendoza, sin embargo, contra viento y marea, decidió mantenerla y buscó un nuevo grupo de inversionistas, quedándose ella con el 25% de la sociedad, en calidad de dueña del nombre de la revista. La nueva sociedad, que tuvo un capital inicial de 12 millones de pesos, estuvo constituída por Camilo Noguera, Roberto Arias Pérez, Julián Jaramillo y Harry Davidson. Noguera, con el 51% de las acciones, ejerció el control durante más de un año, vendiéndole su parte posteriormente al empresario político conservador Juan Martín Lozano por 10 millones de pesos. Esta nueva etapa duró hasta hace dos semanas, cuando entró al escenario como figura central Julián Jaramillo, quien hasta entonces habia sido accionista minoritario. Jaramillo, un audaz financista de 30 años, y quien acaba de salir a flote después de la quiebra que sufrió el Grupo Empresarial controlado por él durante la crisis financiera de 1982, controla en la actualidad, en compañía de Lozano, el 62% de las acciones. Entre los dos han ofrecido garantias para respaldar las deudas que, según ellos, hoy ascienden a 40 millones de pesos.
El ascenso de Jaramillo significó la salida de Elvira Mendoza, con lo cual el tema del cambio de manos en Al Día se puso de moda. Según ella, su retiro obedeció a incompatibilidades con Jaramillo quien, sin contar con experiencia alguna en actividades de prensa, queria imponer sus criterios, más de promoción personal suya y social de sus amigos, que periodisticos. Agrega que "cualquiera puede expresar la aspiración de mejorar una revista, de hacerla más ágil o moderna. Pero cuando esta aspiración proviene de una persona sin ninguna calificación profesional y sin antecedentes en el oficio, la ambición expresada tiene el mismo margen de credibilidad que merece un niño cuando manifiesta el deseo de ser Presidente de la República". Según Jaramillo, "un grupo de personas que se responsabiliza de una empresa con deudas por 40 millones de pesos, requiere total autonomía en todos los campos para tratar de corregir esa situación financiera". Agrega que "en la transacción a que se llegó con Elvira Mendoza, ella quedaba relevada de todas las obligaciones financieras que recaían en cabeza suya, hasta que fueron asumidas voluntariamente por los otros socios".
Las simpatías de la opinión pública están con Elvira Mendoza. Considerada como la periodista con más experiencia en el pais, en cuanto a revistas se refiere; su nombre se había convertido en un sinónimo de Al Día, publicación que ella controlaba personalmente hasta en la corrección del más insignificante pie de foto. Lo que más se le critica al nuevo dueño es que haya remplazado este profesionalismo por la dirección de un hombre de negocios como Jaramillo y por un grupo de personas identificado más con las fotos de las páginas sociales que con el "camello" de la redacción, diagramación, titulación, etc. El hecho de que personas como Ivonne Nichols, Gladys de Mendoza, Alba Lucía de Glottman y Olga Pumarejo hayan integrado el Consejo Editorial de la revista ha creado resquemores en las agremiaciones periodísticas y ha sido, incluso, objeto de un comentario del columnista Daniel Samper. Al respecto, Jaramillo afirma que se ha rodeado, no sólo de estas personas que no pretenden ser periodistas simplemente lo asesoran en aspectos femeninos de la revista, sino además de "un número de periodistas superior al que había antes en ella". Da los nombres de Gernel Ríos, Oscar Castaño, Alberto Duque, Azriel Bibliowicz, Pablus Gallinazo y Marcos Jara. Agrega que su presencia en la dirección será transitoria, mientras la revista sale a flote financieramente.
Su proyecto consiste en constituir a Al Día en el núcleo de un grupo editorial con varias publicaciones. Hasta ahora apenas dos números han aparecido bajo la dirección del nuevo equipo y obviamente han sido analizados con lupa por sectores de uno y otro bando para elogiarlos o criticarlos.
Aunque no dejan de apreciarse algunas fallas y un cierto grado de improvisación, particularmente en el contenido escrito, la parte visual no presenta grandes cambios. No se sabe si esto último se debe a un residuo de la huella dejada por Elvira Mendoza o a la decisión de imitarla. De cualquier manera, dos números no son termómetros suficientes para juzgar una nueva etapa en una revista. El producto final no se mide en la carrera de los 100 metros, sino en la de los 10 mil.

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