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| 6/18/2011 12:00:00 AM

Carlos

El vertiginoso recuento de los pasos del terrorista venezolano Ílich Ramírez es una de las mejores películas que ha llegado este año a Colombia.****

Título original: Carlos

Año de estreno: 2010

Género: Drama

Dirección: Olivier Assayas

Guion: Olivier Assayas y Dan Franck, basado en la idea de Daniel Leconte

Actores: Édgar Ramírez, Juana Acosta, Alexander Scheer, Nora von Waldstätten, Ahmad Kaabour, Christoph Bach, Rodney el-Haddad, Julia Hummer, Rami Farah y Zeid Hamdan.

Es vertiginosa. Comienza de una vez y no para hasta el final. Va hecho por hecho. Y no podemos quitar la mirada de la pantalla. El revolucionario venezolano Ílich Ramírez, hijo de comunistas, discípulo de las ideas castristas y guerrero temerario de la resistencia durante aquel Septiembre Negro árabe de 1970, se nombra a sí mismo 'Carlos' apenas se enlista en el Frente para la Liberación de Palestina. Su primer trabajo a nombre de la organización, en 1973, es el intento de ajusticiar al líder sionista Joseph Sieff. Pasa dos años, entre Londres y París, concentrado enteramente en una serie de atentados terroristas. El 27 de junio de 1975, cuando uno de sus camaradas lo entrega a la Policía secreta francesa, huye a sangre y fuego: comete tres asesinatos por los que será condenado décadas más tarde. Es entonces, a finales de 1975, cuando se convierte en un ícono de aquella subversión que ha encarado, de manera demencial y sin ninguna clase de éxito, al imperio estadounidense. Y no podemos quitar la mirada de la pantalla.

Carlos, de cierta manera el revés de aquella brillante obra de Steven Spielberg titulada Múnich (2005), es una cadena de estupendas secuencias de suspenso que dejan sin aire: ni siquiera los breves cuadros cotidianos, tensos y violentos, sirven de alivio. Seguimos, con la cabeza llena de preguntas, los pasos temblorosos de aquel terrorista apodado 'el Chacal': nos preguntamos si no es extraño que un venezolano les entregue su vida a la causa palestina y al islamismo radical por más que odie profundamente el discutible proyecto de Estados Unidos; si un loco es una persona que, como 'Carlos', amanece un buen día atrapada en una ficción; si viviremos siempre atrapados entre la inagotable indolencia de los opresores y el fanatismo de los redentores de los oprimidos.

Seguimos al 'Chacal' con el mismo miedo que le tienen sus compañeros de causa. Sentimos su frialdad y su ira. Vemos esa delirante determinación en su mirada: esas convicciones a flor de piel que de tanto en tanto lo llevan a bordear la psicopatía.

La extraordinaria interpretación de Édgar Ramírez, que habita al personaje en cuerpo y alma, que no representa al terrorista de las notas de prensa, sino que es ese hombre que no logra hallar la paz en ninguno de sus actos, hace de Carlos una película imperdible. El pulso firme del cineasta francés Oliver Assayas, que en su carrera ha explorado los géneros habidos y por haber, la convierten en una experiencia extraordinaria: un largometraje ambicioso, excesivo, apasionado, que consigue retratar a uno de los protagonistas de la escalofriante tras escena de este mundo, sin caer en la tentación de la grandilocuencia, pero sin perder de vista ni un solo minuto al espectador. Ojalá sobreviva algunos días más en nuestra cartelera. Es seguro, eso sí, que pasará de mano en mano de aquí en adelante.
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