Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2015/10/01 10:00

‘The Times’ se rinde ante la agente editorial de Gabo

Carmen Balcells, que representó a cerca de 300 escritores más, sigue siendo recordada por la prensa internacional tras su muerte el pasado 20 de septiembre.

García Márquez apodó a Carmen 'La mamá grande' en relación a su libro ‘Los funerales de la Mamá Grande’. Foto: EFE/Mondelo.

“Un buen día, a finales de los años 1960, una catalana llegó a la casa del novelista peruano Mario Vargas Llosa en Londres. Era recia, de ojos azules y autoritaria, y le ordenó que dejara inmediatamente su trabajo como profesor en King’s College y que se mudara a Barcelona para concentrarse en la escritura. Vargas Llosa alegó que tenía que encargarse de su mujer y sus hijos. ‘¿Cuánto ganas acá?’, le preguntó Carmen Balcells. Acto seguido le prometió pagarle lo mismo si se iba para Barcelona y se dedicaba exclusivamente a escribir”.

Así empieza el obituario con el que el insigne diario inglés The Times honró la memoria de Carmen Balcells. Y es que su influencia en la escena literaria fue tal que periódicos del mundo entero le rindieron sendos homenajes. 

El rotativo se refirió a ella como una mujer “astuta e indomable” que fue “la indiscutible reina del mundo literario español y latinoamericano”, y resaltó que su verdadera obra maestra fue “atreverse a desafiar el status quo según el cual las casas editoriales adquirían los derechos para publicar el trabajo de un autor durante su vida entera”.

“Balcells –quien se ganó el epíteto de ‘terrorista editorial’– insistió en introducir cláusulas en los contratos que limitaran los derechos de las editoriales temporal y espacialmente”, indicó esa publicación.

Y es que al ver el contrato con Rudyard Kipling que le permitía a la editorial encargada publicar indefinidamente su obra Kim a cambio de un único pago, la reacción de esta mujer fue categórica: “Esto significa una de dos cosas: o mi profesión no vale nada y tengo que abandonar ahora mismo, o las cosas tienen que cambiar”.

Carmen, que era dada a los gestos grandilocuentes –como llenar Estocolmo de flores amarillas cuando García Márquez ganó el premio Nobel en 1982–, contó el diario inglés, que resaltó la admiración del colombiano por ella, a quien apodó la 'Mamá grande' como homenaje, en relación con su libro ‘Los funerales de la Mamá Grande’.

El apodo pegó fuerte y quedó como testimonio de la estrecha relación entre el Nobel y su agente. El diario también trajo a colación una anécdota divertida: cuando Gabo llamó a la catalana y le preguntó: “Carmen, ¿tú me quieres?”, Balcells le dijo: “No puedo responderte eso, representas el 36,2 % de mis ingresos”.

La verdad es que Carmen siempre expresó su admiración por García Márquez, de quien dijo que al encontrar un escritor tan bueno como él, sólo se podían hacer tres cosas: “Crear un partido político, empezar una religión, o armar una revolución. Opté por esa última”.

Su actitud en esa época en España era más que revolucionaria, declaró el diario inglés, al punto de que el gremio de editores españoles declaró que tenían “que parar a esta señora”.

Carmen respondió con tenacidad, asegurándose de que los contratos les permitieran a los autores recibir regalías en cada uno de los países en donde su trabajo era publicado.

El diario inglés subrayó certero el aura mítica que rodeaba a Carmen, de quien se decía que consultaba el tarot antes de cerrar un trato.

The Times recordó también que Carmen, quien rara vez concedía entrevistas y que “durante años tuvo una pícara carta en su oficina que rezaba “Jamais avec les clients!” (“Nunca con los clientes), confesó algún día que Graham Green era el único de sus autores de quien se había enamorado. 

Su lucha por garantizarles las mejores condiciones posibles a sus autores –a quienes propulsó a esferas de la literatura impensables antes del llamado ‘boom latinoamericano’– duró hasta el fin de sus días.

Y no cabe duda de que la catalana seguirá siempre presente como la leyenda que le dio alas a la literatura latinoamericana.

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