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| 9/28/1998 12:00:00 AM

CARNE TREMULA

La historia de una pasión telenovelesca que arrastra consigo más de una calamidad.

Pedro Almodvar suele tener una visión tan hilarante como descarnada de la sociedad española. Sus películas parecen café conciertos pero en el trasfondo de la escena deja ver la realidad tal como la ha palpado en las calles de Madrid en la era posfranquista del destape y la algarabía sexual.
Sin embargo y a pesar de conservar ciertos elementos dramáticos característicos, como las particulares secuencias de sexo y la pasión como motor de calamidades, en Carne trémula el director español ha dejado a un lado el humor y ha resuelto enfrentar su película como un verdadero drama. Sólo que su drama linda con la telenovela sin que haga surgir la comedia como antídoto refrescante de la ridiculez.
La cinta narra la historia de cinco personajes que terminarán entremezclando sus pasiones hasta límites irreconciliables. Pero sobre todo es la historia de Víctor (Liberto Rabal), un joven marginal, hijo de una prostituta, nacido en plena dictadura en la soledad de un bus urbano, que está destinado a alterar para siempre las vidas de dos policías, la esposa de uno de ellos y la hermosa hija de un diplomático italiano. Todos tendrán que ver de una u otra forma con un destino que los ha unido por motivos pasionales. El relato es de por sí increíble, pero Almodóvar se lo toma tan en serio como suele tomárselo Corín Tellado en una de sus novelas rosa. Casualidades imposibles y dramas diversos en torno al mismo tema van alimentando una trama que no promete, precisamente, una salida triunfal.
El símbolo del nacimiento de Víctor al comienzo de la cinta, contrastado con el nacimiento de su hijo en las mismas circunstancias pero 26 años después, en mitad de una calle llena de gente en señal de los cambios políticos y sociales españoles, aparece como el único aliciente significativo, el cual, de paso, no arroja muchas luces sobre la historia principal, aquella que mezcla crímenes y pasiones en una calamidad desmedida que no parece tener mucho sentido.
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