Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2010/05/31 00:00

Cenizas del tiempo

El brillante Wong Kar Wai presenta una nueva versión, reducida y corregida, de su extraña fábula de 1994. ***

Cenizas del tiempo

Título original: Dung che sai duk.
Año de estreno: 1994/2008.
Género: Drama.
Dirección: Wong Kar Wai.
Guión: Wong Kar Wai basado en una novela de Louis Cha.
Actores: Brigitte Lin, Leslie Cheung, Maggie Cheung, Tony Leung Chiu Wai, Jacky Chaung, Li Bai, Carina Lau.

El cineasta Wong Kar Wai se ha ido convenciendo, de producción en producción, de que vivir es recordar: sus personajes, seres solitarios que se van a la tumba con el amor atragantado, vuelven una y otra vez a ciertos momentos del pasado como narradores que jamás terminan de corregir el mismo texto. Su brillantísima obra cinematográfica,
compuesta por joyas como Chungking Express (1994), Happy Together (1997) y Deseando amar (2000), nos ha dejado una serie de escenas de antología que representan la realidad de la misma manera como la representa la memoria: enturbiándola.
 
Quien haya visto esa suma de relatos, quien haya sido testigo de sus penumbras, de sus hombres atrapados en el tiempo y de sus lugares desvencijados, seguro que se habrá dicho a sí mismo alguna vez “esto parece sacado de una película de Wong Kar Wai”.

Eso es, en muy pocas palabras, lo que consiguen los maestros del cine: hacernos ver en el mundo lo que solo ellos habían visto. Podría decirse, en un primer momento, que la alegórica Cenizas del tiempo no es el típico trabajo de Wong Kar Wai. Este olvidado largometraje de 1994, que el cineasta reeditó en 2008 porque el resultado no le permitía dormir en paz (hizo todo lo que pudo para pulir la aventura: replanteó la narración, revisó la banda sonora, le agregó efectos especiales de hoy), no cuenta un doloroso drama de todos los días, sino que juega con las leyes de un género narrativo semejante al western, el relato ‘Wuxia’, que desde hace ya varios siglos ha seguido las aventuras de esos héroes marginales de las artes marciales que no le rendían cuentas a la aristocracia de la antigua China. Podría decirse, repito, que Cenizas del tiempo no es el mejor representante de la obra de Wong Kar Wai, pero la verdad es que las huellas del director una vez más han quedado regadas por todas partes.

Así son, en muy pocas palabras, los cineastas que en verdad nos cambian: son asesinos que siempre vuelven a la escena del crimen.

Como todas las ficciones de Wong Kar Wai, la extrañísima Cenizas del tiempo, que se pierde en su propio laberinto hasta rozar el ridículo, es una suma de secuencias que sorprenden por su belleza plástica, una experiencia de los sentidos para la que hay que estar preparado y un retrato más o menos compasivo de un hombre atormentado por un amor que el destino no quiso concederle.

Se trata, esta vez, del agente de asesinos Ou-Yang Feng. Que se ha ido a vivir al desierto desde el día en que la mujer de su vida se negó a quererlo. Que se irá encontrando, igual que en un juego de espejos, con una sucesión de personajes que le recordarán por qué está donde está. Y que se pasará una vida entera corrigiendo sus recuerdos, sus “cenizas del tiempo”, como si se hubiera vuelto viejo antes tiempo: como este Wong Kar Wai de 2008 que no ha podido vivir tranquilo con lo que hizo el Wong Kar Wai de 1994.

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