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| 11/2/2013 3:00:00 AM

Cine colombiano con poca pantalla

A pesar de que la producción cinematográfica del país es cada vez más diversa y de mejor calidad no despierta mucho interés entre el público masivo. ¿Por qué las películas colombianas se ven tan poco y salen tan pronto de la cartelera?

Desde hace un tiempo el cine colombiano pasa por un gran momento creativo. El año pasado, por ejemplo, se estrenaron varias películas –como La sirga, La Playa DC y Porfirio, entre otras– que tuvieron buena recepción entre la crítica y en festivales internacionales. Pero, a pesar de que cada vez se hacen más y mejores películas, todavía hay un problema evidente: las producciones nacionales tienen una taquilla muy baja.     

En mayo de este año, el joven director Gabriel González mostró su preocupación. Su ópera prima, Estrella del sur, fue distribuida en forma muy limitada: “Es difícil entender los principios de exhibición y distribución que se están manejando con respecto a esta cinta. No sé por qué decidieron proyectarla solo en salas del sur de Bogotá. Sospecho que hay un prejuicio muy fuerte: como la historia ocurre en un colegio de ese sector, la catalogaron como popular. Creo que es absurdo estratificar así a los espectadores y dividir la ciudad”, le dijo entonces a SEMANA.

Este mes las alarmas volvieron a sonar cuando el director Antonio Dorado publicó una carta en Facebook que varios medios reprodujeron. “La película ‘Amores peligrosos’ acaba de salir pero la oferta y demanda y ya la están matando. Estrenamos el viernes 11 de octubre y Cine Colombia –el distribuidor– la programó con 47 pantallas en todo el país. (…) Nos informaron que hasta el miércoles alcanzó 30.917 espectadores, pero que la cifra solo alcanzó para programarla en 6 salas en todo el país (es posible que la programen adicionalmente en tres salas pero solo estará en las 2 funciones finales). Es decir, la película tiene los días de vida contados”, escribió el director sobre su nueva cinta.

Los dos casos han generado muchos comentarios. En primer lugar, no se entiende por qué el cine colombiano genera poco interés entre los espectadores y no permanece mucho tiempo en cartelera. Pero finalmente, hay un tema recurrente y de fondo: por qué es tan difícil encontrar buenas opciones de cine, bien sea nacional o extranjero, en la cartelera del país. 

Una escena melancólica  

En 2013, además de Estrella del sur y Amores peligrosos, se han estrenado cintas de muy buena factura. Entre ellas se encuentran largometrajes como Roa, Crimen con vista al mar, Lo azul del cielo, Edificio Royal o documentales como Don Ca y La eterna noche de las doce lunas, entre otros títulos. Pero todas han tenido una taquilla muy modesta y fueron eclipsadas por Monsters University, Iron Man 3, Mi villano favorito 2 y Rápidos y furiosos 6, las producciones más vistas hasta el momento en 2013. 

Desafortunadamente las cifras de taquilla del cine son muy poco alentadoras. Según Cine Colombia, el mayor distribuidor y exhibidor del país, los ingresos de las películas colombianas representan entre el 5 y el 7 por ciento de la taquilla total anual. Esto, aproximadamente, quiere decir que no superan los 3 millones de espectadores. Hasta el momento, 2006 es el mejor año para el cine nacional, con el 12,9 por ciento de la taquilla total. El año pasado el promedio fue del 7,6 por ciento. 

Para algunos esto se debe a que los blockbusters de Hollywood aparecen en cientos de salas, con decenas de copias acompañadas de inmensas campañas publicitarias. Por supuesto esto tiene que ver, pero no es la única cara del problema. “Las películas colombianas son prioridad de Cine Colombia. 

Desde hace mucho tiempo no solo exhibimos la gran mayoría de estas sino que participamos en su financiación. Si no nos interesara el cine nacional no invertiríamos en él. A la hora de exhibirlas, además, les damos un espacio privilegiado y las protegemos mucho más que a las películas extranjeras”, le dijo a SEMANA Munir Falah, presidente de Cine Colombia. 

Para Elba McAllister, directora de Cineplex, la distribuidora independiente con más experiencia del país, los exhibidores comerciales sí tienen la voluntad de proyectar cine nacional. “Pero faltan acciones más contundentes. Por ejemplo hacer campañas de expectativa, ambientar las salas con afiches, proyectar los tráilers, acercar al público de todo el país a los actores y, sobre todo, mejorar las fechas de estreno. Muchas veces las películas colombianas se estrenan en fines de semana muy competidos”, le dijo McAllister a SEMANA.   
  
El autor de la carta, Antonio Dorado, no pretendía señalar culpables, sino invitar a la reflexión. “No es justo exigirle a una película colombiana que tenga los mismas entradas que una superproducción de Hollywood. Es una lucha desigual”, le dijo a SEMANA. “En el sistema de exhibición de nuestro país los productores y directores no controlamos las fechas de estreno ni las copias de cada película. No juega a favor de los cineastas”, dijo el director de El rey y la reciente Amores peligrosos. Dorado dice que se debería poner en práctica la protección que prevé la Ley de Cine. 

“La Ley de Cine contempla varios apoyos a la distribución y exhibición de cine nacional. En primer lugar hay una exención sobre el aporte obligatorio al fondo de cinematografía. Es decir que quienes exhiben largometrajes y cortometrajes colombianos no tienen que hacer ese aporte”, le dijo a SEMANA Adelfa Martínez, directora nacional de Cinematografía. 

“La legislación también contempla una cuota de pantalla, pero no está reglamentada porque todo el cine que se produce en Colombia se exhibe. Como la producción de películas no es tanta, todas llegan a los teatros” continúa. Martínez dice que el Ministerio de Cultura habla permanentemente con los miembros de la industria y que en este momento se está discutiendo la posibilidad de reglamentar el tiempo mínimo de exhibición de películas nacionales en las salas comerciales.

En otros países esto es común. En México, Argentina o Francia hay una legislación muy fuerte de apoyo a su cinematografía. “En Francia no hay proteccionismo, porque las películas extranjeras entran libremente al mercado. Sí existe una política de apoyo, reglamentada por el Estado”, le dijo a SEMANA Antonie Sebire, agregado audiovisual de la Embajada de Francia en Colombia. 

“Hay una ayuda institucional: las películas francesas se exhiben automáticamente, mientras que las extranjeras deben pasar por una selección. Además hay una ayuda económica para las salas independientes que exhiben cine de autor”, dice Sebire. Sin embargo, una legislación tan fuerte en Colombia podría ser contraproducente.

“No me convence una ley que exija exhibir cualquier tipo de película, no importa su nacionalidad”, dice Falah. Como él, todos los consultados coinciden en que una norma de ese tipo podría ayudar, pero no sería una solución de fondo. 

El camino parece ser otro. Tal vez convendría preguntarse sobre el tipo de cine que están proponiendo los realizadores y examinar por qué no toca las fibras del público. También sería valioso que hubiera una política de Estado para educar a los espectadores y enseñarles a ver películas diferentes a las más comerciales. Todo esto permitiría que el cine colombiano creciera cada vez más y no se desvaneciera en medio del silencio de una sala vacía.
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