Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1995/03/20 00:00

COMO NUNCA, LOS ROLLING STONES

Después de 30 años de actividades el grupo británico pisó por primera vez, y con un exito rotundo, los escenarios suramericanos.

COMO NUNCA, LOS ROLLING STONES

EL 'VOODOO LOUNge Tour' se ha convertido en la experiencia más gratificante para la más antigua y mejor banda de rock and roll de todos los tiempos. No solo ha llegado a ser la más lucrativa en la historia de los Rolling Stones, sino la más espectacular por su montaje escénico. Pero, además, es la primera gira, luego de 30 años de actividades, en la que la banda ha tocado en ciudades suramericanas.
Pero lo que más sorprende en torno de la maratónica marcha de los Stones alrededor del mundo es que sus integrantes originales pasen de los 50 años de edad y sigan siendo el fenómeno que fueron desde mediados de la década del 60. Mick Jagger (51), Keith Richards (51), Charlie Watts (53) y Ron Wood (47) han demostrado sobre los tablados que el rock se mantiene intacto como uno de los géneros musicales más importantes del siglo.
El 'Voodoo Lounge Tour' se inició el primero de agosto de 1994 y finalizará el 19 de agosto próximo con un total de 114 presentaciones en 77 ciudades de 27 países, lo que significa una distancia total de más de 129.000 kilómetros aéreos recorridos. Hasta la fecha, incluyendo las cinco presentaciones recientes en Buenos Aires, esta gira de los Rolling Stones ha sido presenciada por 3.600.000 espectadores. Según las cifras, la primera parte del tour reunió 2.672.479 espectadores, que le representaron a las arcas del grupo la no despreciable suma de 124.175.500 dólares, la más alta que hayan recibido en toda su historia.
En Suramérica los Rolling Stones enfrentaron un público nuevo que llenó los recintos donde se presentaron. El recibimiento a la banda en Argentina tuvo todas las características de euforia e histeria que les eran comunes en los 60, al punto que el propio Jagger se vio sorprendido. Desde su llegada el 5 de febrero y durante los 12 días que permanecieron en Buenos Aires, los alrededores del hotel Hyatt se vieron rodeados por decenas de jóvenes que buscaban ver de cualquier forma a sus ídolos.
Con un escenario fuera de serie (70 metros de ancho por 25 metros de alto), que simula una cobra levantada que expele fuego de su boca al comienzo y final del show, una pantalla de video de alta definición Jumbotron de 12.8 por 6.7 metros, un juego sincronizado de iluminación de 3.840.000 vatios, un sonido de dos millones y medio de vatios y unos gigantescos muñecos inflables que aparecen a la mitad del espectáculo, los Rolling Stones se divierten durante cerca de dos horas y media con un repertorio que incluye sus más clásicas canciones y un buen número de temas de su nuevo álbum 'Voodoo Lounge'. Mick Jagger sigue siendo el energético atleta que recorre infinidad de veces el escenario de lado a lado y que mantiene las poses que desde siempre lo hicieron famoso.
Vuelve a quedar la pregunta de si esta será la última gira de los Stones, y eso solo lo determinará la historia. Según los empresarios colombianos que viajaron a Buenos Aires para ver el show de los Stones y establecer un contacto con ellos, es prácticamente imposible pensar en traerlos al país en este momento.
Primero, porque la gira está vendida en su totalidad y las plazas requieren de un estudio previo de cinco meses por parte de la banda para justificar la presentación.
En ese sentido la gira se ha planeado de manera circular y de Suramérica parten hacia Suráfrica. Segundo, porque los desplazamientos de personal (210 personas) y el andamiaje (se necesitan dos aviones jumbo 747, 56 semitrailers para el escenario y 18 trailers para luces, sonido y efectos especiales) resultan costosos en exceso. Y, finalmente, porque el gran negocio de los Stones está en que ellos piden y se llevan el 90 por ciento de las utilidades, lo cual no deja ningún margen de ganancia para el empresario, que necesitaría un complicado y fuerte respaldo de patrocinadores.
Así, la más longeva de las bandas de rock and roll ha vivido su primera experiencia suramericana en los países donde obviamente tenían que estar: Brasil y Argentina. Como se ven las cosas es difícil creer que en Colombia tengamos espectáculos como los de Pink Floyd o U2.

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