Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2003/07/13 00:00

Como en primera fila

Mozart, Wagner, Ricardo Strauss... Tres muy buenas alternativas para los fanáticos de la ópera que ya ingresaron a la era del DVD.

Como en primera fila

W. A. Mozart

DIE ZAUBERFLÖTE

The Metropolitan Opera

Battle, Serra, Araiza

James Levine

Deustche Grammophon



Como la Opera de Colombia abre temporada con el estreno de Die Zauberflöte, pues este DVD es, si no obligatorio, al menos deseable. Sobre la Flauta mágica corren ríos de tinta por obra y gracia de las simbologías -particularmente masónicas- que contiene. Sin embargo, por encima de cualquier consideración -intelectual o seudointelectual-, es un cuento infantil. Sólo que, como es Mozart, permite ahondar todas las profundidades posibles y, como buen Singpiel que es (alternancia de partes habladas y cantadas, dentro de un espíritu popular) debe estar al alcance de todos.

Y ocurre con esta 'puesta' del Metropolitan, está al alcance del espectador raso y del 'iniciado', porque elabora el fondo simbólico y evita la pedantería.

Obra y gracia, en parte, de la dirección escénica de John Cox y de los fascinantes decorados y vestuario del pintor británico David Hockney, curtidísimo en la escena operística.

Lo propio ocurre con la música, porque orquesta y coros del Metropolitan, dirigidos por James Levine, son la otra parte del engranaje que incluye el fino Tamino de Francisco Araiza, la Pamina de voz de ángel de Kathleen Battle, el gracioso Papageno de Manfred Hem, el solemne Sarastro de Kurt Moll, el versátil Monostatos de Heinz Zednik y una estrella como Andreas Schmidt que hace el breve papel del guardián. Pero sobre todo por la Reina de la Noche de Luciana Serra: sencillamente estratosférica.

Ciento sesenta y nueve minutos de puesta en escena que hacen de esta grabación de 1991 un clásico de la ópera en video y un documento de referencia.

Richard Strauss

DER ROSENKAVALIER

Vienna Staatsoper

Lott, Von Otter, Bonney, Moll

Carlos Kleiber

Deutsche Grammophon

Ver a Carlos Kleiber uno de los grandes directores de nuestro tiempo- es un lujo que se pelean los grandes teatros y orquestas del mundo. Aquí, en la Opera de Viena, dirige El Caballero de la rosa, de Strauss, en una elegante producción de Otto Schenk, con escenografía de Rudolf Heinrich y vestuario de Erni Kniepert. No se ahorran esfuerzos para crear la atmósfera 'decadentemente vienesa' de los actos extremos y un deslumbrante acto segundo.

El equipo de solistas no está atrás, ni por condiciones musicales ni dramáticas. La británica Felicity Lott es una Mariscala de antología, la norteamericana Barbara Bonney es una delicada Sophie, Kurt Moll resulta insuperable y divertido como el barón Ochs y Anne Sofie von Otter hace un Octavian -el caballero de la rosa- que parece sobre medidas. Además algo importante, subtítulos en castellano.

Ahora la gran estrella es Kleiber, que al dirigir la escena final parece decirle al público que ese es el 'trío' más hermoso de toda la historia de la ópera. Porque en el final del segundo acto la batuta está llevada directamente por la mano de Dios.



Richard Wagner

TANNHÄUSER

Teatro San Carlo de Napoles

Woodrow, Ottenthal,

Pentcheva Gustav Kuhn

Image Enterteiment-Sport Music

Sobre esta versión de Tannhäuser de Wagner cabría una sombra de duda: se trata de un drama wagneriano llevado a escena por un teatro italiano.

Cabe señalar que el San Carlo de Nápoles, históricamente uno de los teatros más experimentados de Europa, alberga a uno de los públicos más exigentes del mundo. No obstante, para explicar la indiscutible categoría que posee este Tannhäuser, hay que ver el nombre del director escénico: Werner Herzog, quien no está haciendo, ni mucho menos, su debut operístico. Con decorados de Maurizio Ballo y trajes de Franz Blumauer, Herzog crea una 'puesta' de inefable belleza y originalidad por la luminosa blancura de los trajes y por un elemento que pocos han trabajado: el viento, que a lo largo de toda la ópera hace flotar el vestuario de protagonistas y coro, exceptuando, claro, a Venus.

Gustav Kuhn dirige con autoridad la versátil orquesta y coro del San Carlo y un elenco de legítima estirpe wagneriana: Alan Woodrow un poderoso y dramático Tannhäuser, Gertrud Ottenthal una conmovedora Elisabeth, Marianna Pentcheva una sensual y heroica Venus y Ludwig Baumann con el lirismo y emotividad que demanda Wolfram von Eschenbach.

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