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| 10/4/1982 12:00:00 AM

COMPOSITOR DE POESIA

Concreción y exactitud resumen la obra poética de Hemingway. 88 poemas que revelan la otra cara del escritor.

88 POEMAS, de Ernest Hemingway, Editorial Planeta, 1982
"Usen verbos, porque hay que dar acción, no adjetivos", les decía Pete Wellington, director del periódico "Kansas City Star" a sus redactores.
Entre ellos, haciendo su aprendizaje, se encontraba Hemingway a los 18 años. Allí se exigía una prosa escueta y funcional, el lenguaje debía ser descriptivo y las frases cortas, sencillas y claras. Estas pocas, pero muy precisas reglas, marcarían el trabajo literario de Hemingway durante su vida. La claridad y precisión de su prosa, sin que por ello se sacrifique su veta sentimental, son envidiables.
Ni siquiera sus poemas, sólo hasta ahora editados en español, escapan a la descripción precisa de los objetos.
Ello no es raro en este personaje para el cual, el efectismo y la divagación retórica constituían, a su juicio, los defectos capitales de un escritor. En versos como éstos, En una revista vi una foto de una porra de trinchera, tachonada con clavos de hierro y una punta de acero en un extremo.
Se nota que su esfuerzo se dirige a explicar cada suceso, a definir cada objeto y a precisar situaciones. No escatima en exactitud y concreción por el hecho de ser poemas. Quiere, ante todo, ser explícito, como en el poema titulado "D'Annunzio" de sólo tres versos .
Medio millón de italianos muertos y encuentra placer en esto el hijo de puta.
Sin embargo, más allá de los aspectos formales de su escritura, en sus poemas se respira esa atmósfera que los muchísimos críticos de su obra han denominado "el desengaño posbélico".
Todos los ejércitos son iguales
la publicidad es la fama
la artillería hace el mismo viejo ruido
el valor es un atributo de niños
todos los viejos soldados tienen los ojos cansados
todos los soldados oven las mismas viejas mentiras
los cadáveres siempre han atraido a las moscas.
En esta recopilación de Editorial Planeta, los poemas están clasificados en el orden en que fueron escritos.
Entre 1912 y 1956, Hemingway dejó escritos un total de 88 poemas, de los cuales la época más prolífica corresponde a los años juveniles de su estada en París. Fue la época de las privaciones, del hambre, de la soledad, de la lucha por convertirse en escritor; por ello en los poemas de esos años (1922-1927), desfilan las múltiples situaciones de los americanos desarraigados en Europa que, estoicamente, asumían su destino y perseguían la diversión:
La edad requería que cantáramos
y nos cortáramos la lengua.
La edad requería que fluyéramos
y repiqueteáramos por el bitoque.
La edad requería que bailáramos
y nos estrujáramos en unos pantalones de hierro.
Y al final a la edad se le entregó
la clase de mierda que requería...
Más tarde vendrán los poemas a Mary Welsh, su último gran amor, escritos durante la Segunda Guerra Mundial, donde se siente el aire trágico del hombre que convierte en palabra dramática el sentimiento de la muerte que lo rodea.
Amo solamente a la palabra
intento hacer con una locución y una frase
algo que ningún bombardero pueda alcanzar
algo en donde permanecer después de que todos nos hayamos ido.
Así, Mary, ahora te amo francamente
y de verdad, te envío
esto para hacerte saber que hemos
tenido un día bastante ajetreado en el bosque.
A medida que el lector se aproxima a los últimos versos del libro, el itinerario intelectual de Hemingway se le va haciendo más claro, más diáfano.
Afortunada, entonces, la edición de estos poemas que vienen a confirmar, una vez más, que el conocimiento y la interpretación de un gran escritor es inagotable. Y no sólo esto, sino que, a veces, llegan las sorpresas cuando aparecen materiales inéditos que pueden aportar datos insospechados o que explican ciertos aspectos de una obra y su autor. Ahora podemos decir, sin lugar a dudas, que conocemos un poco más al "viejo Hemingway".
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