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| 12/19/1983 12:00:00 AM

CON EL OJO DE DIAS

Cien fotografías de Hernán Díaz sobre Cartagena tomadas durante veinte años han sido recopiladas por el Fondo Educativo Interamericano

Qué es Cartagena para un fotógrafo? Para muchos de ellos es una ciudad que da de manera irresistible a disparar el obturador de la cámara. La intensa luz del Caribe que se cuela por entre las miles de rendijas de las construcciones que desde hace varios siglos permanecen desafiando el tiempo, tiene múltiples tonalidades que sólo el artista de la cámara, que sabe diferenciarlas a través de su lente, logra captarlas en el instante justo. Ello lo lleva a ir conformando, placa tras placa, su propia visión de la que hasta ahora ha sido la ciudad turística por excelencia de este país. Hernan Díaz, uno de los fotógrafos colombianos más importantes de las últimas décadas, ha recopilado en un libro placas que muestran lo que para él significa Cartagena.
Son cien fotografías tomadas a lo largo de veinti-tantos años de íntimos vínculos con la ciudad. Durante todo este tiempo su foco se ha posado en el Portal de los Dulces, en la Plaza de los Coches, en el Callejón de los Estribos o en una ventana interior del Templo de San Pedro tratando de sacar a flote una vez más los misterios de estos lugares coloniales. Pero más que sitios machacados hasta el cansancio por los folletines de propaganda turística, lo que el ojo de Hernán Díaz capta con aliento poético es a la gente. Cartageneros que posan descomplicados como esa morena, a quien Díaz llama Pérsides, cuya espléndida carcajada está enmarcada por la sombrilla con la que trata de detener los ardientes rayos del sol. O aquellos que utilizan las troneras de las murallas para llenar de caricias a sus amantes durante un atardecer. Sobre esto afirma Díaz: "Los ingenieros militares construyeron una muralla para defender la codicia, no los ideales. Pero estos diseñadores de la muerte no calcularon -y esa debe ser su condena- que el tamaño de las troneras era demasiado grande para un artillero, aunque perfecto para dos enamorados. Y Cartagena quedó encerrada en un confesionario de amor".
Pero Díaz también persigue a los perros en la plaza de Fernández de Madrid, a una gaviota extraviada en la bahía, al coche tirado por un jamelgo o a un bus de la ruta de Torices.
Son fotos ligadas al medio ambiente, al tiempo, a las cosas, a la vida. Fotos que muestran la Cartagena que Díaz descubrió, y que han sido recopiladas en un libro que acaba de ser publicado por el Fondo Educativo Interamericano.
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