Martes, 23 de septiembre de 2014

| 1992/02/24 00:00

CON LICENCIA PARA CREAR

UNICO EN SU GENERO, EL TALLER DOS GRAFICO HA PROMOVIDO BUENA PARTE DE LAS LOCURAS ARTISTICAS QUE SE HAN EMPRENDIDO EN EL PAIS EN LOS ULTIMOS AÑOS.

CON LICENCIA PARA CREAR

ABSTRACTOS Y FIGURATIVOS. CLASIcos y posmodernos. De pelo corto y gafas de estudiante aplicado, o de pelo largo, cola de caballo y un mechón vinotinto sobre la frente. Artistas de las más diveras condiciones, y con las más disimíles formas de ver la vida, llegan hasta allí con alguna idea descabellada que quieren convertir en trazos, relieves, texturas y colores. Llegan al Taller Arte Dos Gráfico y se instalan allí, como en su propia casa, para quitarse del cuello la espada con la que apunta la creatividad cuando está pidiendo pista para aterrizar.
Los artistas suelen pintar o esculpir en la soledad de su estudio. Es su espacio sagrado. Un espacio hecho a la medida de las manías y de los gustos secretos de estos hombres que sienten la vida de una manera especial.
Hay, sin embargo, formas del arte que exigen otras condiciones. Tal es el caso del arte gráfico, que por lo general promueve la interacción de artistas y artesanos, porque en su esencia están confundidos arte, técnica y ciencia.
Como tal, el arte gráfico constituye un género autónomo, por ende, independiente a pesar de que a primera vista, para muchos, parezca una extensión de la pintura. Pero no podría ser pintura una plancha de zinc que se perfora con el buril a diferentes profundidades, se limpia con ácido, y se pasa por una prensa una o varias veces para lograr en el papel efectos que no ofrecen el óleo ni el acrílico. Tampoco es pintura una hoja el papel de arroz hecha a mano, en la cual ha quedado impreso un motivo que el artista definió con paciencia, mediante la gubia, sobre un trozo de madera. ¿Cómo pueden, entonces, agruparse estas manifestaciones? Sencillamente, bajo la denominación de arte gráfico. Pero el nombre es lo de menos.
Lo importante es que los artistas suelen recurrir a la gráfica cuando quieren expresarse con un lenguaje diferente al de la pintura.
Cuando, en vez del pincel, quieren tomar una gubia en sus manos, para que la fuerza física empleada en grabar la madera corresponda a la fuerza de una idea dramática o profunda que se ha apoderado de su interior. Cuando la irreverencia de sus ideas sobrepasa ciertos límites.
Cuando quieren explorar nuevas formas, nuevos materiales, nuevos métodos. Y también, algunas veces, cuando desean que su obra pueda estar al alcance de un mayor número de personas. Porque, por ejemplo, cada lámina de metal que se ha perforado hasta darle forma a una imagen permite que se obtenga alrededor de un centenar de obras gráficas cada una de las cuales se considera un original, que debe ir numerado y firmado.
Pero hay algo más en el arte gráfico. Al menos para los artistas colombianos, y para los extranjeros que viajan hasta Bogotá con el fin de darle forma a sus ideas en el Taller Arte Dos Gráfico.
Y es que este sitio se ha convertido en una especie de centro de reunión informal de los artistas, donde fluyen ideas dispares sobre su oficio. Es, hoy en día, para los cultores de la plástica, lo que fue "La Cueva" para los literatos del grupo de Barranquilla. En las noches, con frecuencia se los ve allí reunidos, en torno a una guitarra bien afinada y a una botella de ron, comentando las últimas locuras.
Arte Dos Gráfico fue fundada hace poco mas de 12 años por un ingeniero químico amante del arte. Se trata de Luis Angel Parra, un cómplice de buena parte de las locuras gráficas que han emprendido los artistas en los últimos tiempos. A punta de manejar su negocio si es que a esta quijotada cultural se la puede llamar así como una institución sin ánimo de lucro que invierte cada peso de ganancia, Parra ha logrado que su sueño de establecer el taller gráfico más completo de Latinoamérica se haya hecho realidad. Actualmente los artistas pueden acudir a este taller para trabajar la xilografía, el linóleo, la puntaseca, el monotipo, el aguafuerte, la litografía, la serigrafía, y otros géneros de la gráfica.
O también para combinar diversas técnicas (incluyendo la fotografía, uno de los fuertes del taller) y producir una de esas obras atípicas que despiertan la creatividad y hacen progresar el arte.
Desde que se creó, más de 300 artistas han entrado a esa casa llena de salones y de pasadizos secretos para dejar que su imaginación tome vuelo. Con frecuencia, pintores de otras latitudes lo visitan porque saben que allí se acolita cualquier locura. Por estos días, precisamente, el taller está llevando a cabo uno de los proyectos más ambiciosos de su historia: "Tierra", un libro totalmente hecho a mano, del cual serán impresos solamente 100 ejemplares, con obras del venezolano Ricardo Benaim. Y entre los planes más destacados para este año figura la edición de "En este pueblo no hay ladrones", de Gabriel García Sárquez, que será ilustrado con 10 obras del maestro Saturnino Ramírez. Buena muestra del acercamiento entre la literatura y el arte gráfico, que se promueve cada vez con más fuerza.
"Ningún límite puede ser puesto al arté, así como ningún artesano es completamente dueño de su oficio". Luis Angel Parra ha adoptado como propia esta máxima de Ptahhotep. En Arte Dos Gráfico no se conocen los límites. Y la mejor prueba de esto es que a punta de experimentar, el taller ha logrado descubrir nuevas técnicas en materia de arte gráfico.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×