Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1997/02/10 00:00

CON PASO SEGURO

LA JOVEN COLOMBIANA ALEJANDRA GONZALEZ SE PERFILA COMO UNA DE LAS MAS EXTRAORDINARIAS PROMESAS DEL BALLET CLASICO EN ESTADOS UNIDOS.

CON PASO SEGURO

Dance Magazine es sin duda la más prestigiosa publicación dedicada al arte de la danza clásica en Estados Unidos. Y dada la importancia del movimiento balletístico allí, está de hecho a la cabeza de este tipo de publicacio-nes en el mundo entero. Lograr que esta revista dedique espacio a un bailarín joven es un espaldarazo de esos que no hay que pasar inadvertido porque puede proyectar su carrera de manera vertiginosa. Dance se dedica exclusivamente a registrar la actividad profesional del ballet en el mundo. Lo que es apenas lógico. Por eso lo que acaba de ocurrirle a Alejandra González es perfectamente excepcional: la edición de fin de año dedica la nada despreciable cantidad de seis páginas a resaltar las condiciones de esta joven promesa de la danza clásica. Algo imposible de pasar por alto: la primera revista del mundo en su género hace un alto en su política editorial para llamar la atención y advertir sobre un talento que, lo dicen ellos, se sale de lo común.Un hecho que, como es apenas entendible, debe llenar de satisfacción a Jaime Díaz y a Ana Consuelo Gómez, los directores de la Academia Anna Pavlova en Bogotá y maestros de Alejandra en Colombia. Fueron ellos quienes muy rápidamente tomaron nota de las excepcionales condiciones de la niña y se dieron a la tarea, no solo de desarrollarlas, sino especialmente de convencer a sus padres para que apoyaran su ingreso a una institución de la categoría de la escuela del San Francisco Ballet en Estados Unidos.Los nexos de la escuela de San Francisco con Colombia no son casuales. Allí perfeccionó su formación Ricardo Bustamante, que luego se inició profesionalmente como bailarín en la misma compañía para desarrollar una formidable carrera que alcanzó su momento culminante al ser nombrado solista del American Ballet Theatre de Nueva York por decisión del propio Mijail Baryshnikov. En su momento Dance dedicó a Bustamante su portada. Razones de salud truncaron irreversiblemente su brillante carrera. Bustamante regresó a San Francisco para dedicarse a la enseñanza. Por una especie de casualidad, es el maestro de González allí. También en San Francisco culminó la formación de Felipe Díaz, hijo de Jaime Díaz y Ana Consuelo Gómez, hoy bailarín solista de la compañía, tercer premio de la competencia internacional de Moscú y uno de los más importantes Danseur noble de la actualidad en el mundo.El artículo de Dance lleva la firma de Caitlin Sims, una especialista en crónicas de ballet clásico. Bajo el titular Dos días en la vida de Alejandra, y con fotografías de página completa, registra la rutina diaria de esta joven bailarina, radicada desde los 15 años en San Francisco. Abre con el inicio del día en su dormitorio de Phelan Hall de la Universidad de San Francisco y la mañana académica de clases en George Washington High School. La rutina artística empieza a las 12:50 cuando inicia su clase avanzada de ballet con Bustamante. Luego vienen los montajes de repertorio y ensayos para presentaciones. Todo termina a las 11 de la noche.A lo largo del reportaje _y de manera insistente_ González le expresa sin rodeos a la periodista que una de las razones por las cuales escogió la opción de San Francisco tuvo que ver con su interés de algún día conseguir llegar a ser miembro de la compañía. Lo que dicho sea de paso es bastante difícil, tanto que muchas veces ningún estudiante de la promoción final de la escuela consigue ser admitido en ella, por su elevadísimo estatus, uno de los más altos del mundo.La crónica del segundo día describe, además de lo ya mencionado, ensayos de vestuario y una función en el Palacio de Bellas Artes de la ciudad: "Traté de hacerlo lo mejor posible y lo conseguí (...) después de la función hay una reunión pero no puedo demorarme porque mañana debo ir al colegio". Queda también constancia de que al finalizar la función el director de la compañía, el ex bailarín danés Helgi Tomasson, le manifestó su interés de hablar con ella al día siguiente.Lo que evidentemente ocurrió: Tomasson solicitó a la joven colombiana entrar a formar parte del elenco estable del San Francisco Ballet en calidad de aprendiz. Es el primero de los pasos que tiene que escalar un bailarín que aspire a convertirse en estrella de la danza.Sin duda hay ya un buen trecho recorrido desde diciembre de 1993 en la función de fin de año de la Academia Pavlova, cuando Alejandra González, con el tutú clásico del Sueño de amor del Acto blanco del ballet Don Quixote de Marius Petipa _inmortal coreógrafo de los zares de San Petersburgo_ atravesaba el escenario del Teatro Colón en una segura diagonal de Grand Jettée, para luego ligar unos Fouetées à l'italienne que cortaban la respiración del público y dejaban intuir un talento y entrenamiento ya fuera de serie. Cualquier cosa puede llegar a ocurrir y no debe sorprender. Porque las cosas de Dance Magazine hay que recibirlas sin beneficio de inventario. n

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