Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1998/08/31 00:00

COSAS DE AMIGOS

Tres señores actores en pleno duelo en el montaje colombiano de 'Art', la exitosa comedia de Yasmina Reza que le ha dado la vuelta al mundo.

COSAS DE AMIGOS

La obra se llama Art y desde su estreno en Francia en 1995 no ha parado de representarse en montajes locales en las salas más prestigiosas del mundo, en España como en Inglaterra, en Estados Unidos como en Argentina y México. Colombia no es la excepción y el Teatro Nacional, en su sede de La Castellana, en Bogotá, se ha dado a la tarea de realizar un montaje digno de su fama.
Bajo la dirección de Jorge Alí Triana, suficientemente conocido en el medio por sus destacados trabajos en el teatro, la televisión y el cine, Art ha sido acondicionada de manera tal que el público colombiano se sienta identificado con la obra sin necesidad de alterar el texto ni el sentido que la impulsa.
En medio de una escenografía sobria pero efectiva, la obra se desarrolla en torno de la relación entre tres antiguos y entrañables amigos quienes, luego de la aparente armonía de 15 años de hermandad, terminan igualando sus diferencias a partir de la compra de un cuadro completamente blanco. "Toda una obra de arte", afirma su nuevo propietario, Sergio, quien se vanagloria de tener un refinado gusto para las artes plásticas sin perder la visión de la vanguardia. Lo malo es que lo ha comprado por 50.000 dólares, cifra que desata la ira de su primer espectador, Pablo, quien no sólo no tolera las extravagancias sino que desprecia las pretensiones de los modernistas y, por supuesto, las de su amigo, quien además ha tenido la osadía de no consultarle. La discusión alrededor de la compra del cuadro es tan fuerte que se hace indispensable la intervención de un tercero en discordia, Iván, un solterón al borde del matrimonio para quien la polémica le es, como todo en su vida, francamente indiferente.
Una vez presentados sus protagonistas el público está preparado para ingresar sin duda y sin pudor a la intimidad de una amistad tripartita que está a punto de naufragar para siempre. El cuadro es sólo el pretexto para que cada uno de los involucrados desfogue sus envidias, sus celos, sus fastidios y sus intolerancias generales en relación con los otros.
Aunque la primera carcajada del público suele surgir en el momento exacto en que aparece la primera grosería, la verdad es que Art tiene suficientes elementos para superar la simple vulgaridad. Con un humor fino, traducido en ocasiones en grandilocuentes diálogos que sucumben a la trivialidad; otras en apuntes certeros y mordaces, la obra va ganando en madurez hasta consolidar un sólido engranaje a partir del cual los valores creados por la modernidad van desnudando sus falencias hasta transformarse en verdaderos motivos de angustia para sus protagonistas, atrapados en una época que no insinúa muchas respuestas.
Si el centro de la obra reside en la personalidad ambigua de sus personajes, Jorge Alí Triana se ha valido de tres curtidos actores para su interpretación: Carlos Duplat, Humberto Dorado y Luis Eduardo Arango, todos suficientemente recorridos en el escenario como para garantizar una representación acorde con sus hojas de vida.
Duplat y Dorado, en los papeles de Sergio y Pablo, alimentan su actuación con la pasión que sus personajes exigen: individuos pedantes que suelen esconder sus debilidades y fracasos bajo la máscara de la suficiencia social. Opuestos en temperamento, terminan pareciéndose en su terquedad y en los brotes de histeria que, de paso, no les sirven de mucho en la interpretación. Lejos de afirmarlas, los gritos amenazan con amanerar sus actuaciones. Arango, en cambio, quizás por el propio temperamento de su personaje, Iván, se destaca por su naturalidad, la del cuarentón desubicado pero sincero que nunca sabe qué posición tomar en relación con su vida y con el mundo. Sacrificado en manos del azar, se da el lujo de provocar la simpatía del público, además de ganarse los aplausos en un solo de actuación que bien puede ser el clímax de la obra.
Art es intermitente en su humor pero no por ello deja de ser una obra sugerente y dinámica que da cuenta de los intrincados caminos de la amistad a finales de siglo.

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