Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2016/10/27 15:42

'24 semanas': la decisión difícil

Una de las películas alemanas más alabadas este año por la crítica de su país, que retrata la problemática del aborto, se estrena este jueves en las salas de cine del país.

'24 semanas' fue dirigida por Anne Zohra Berrached, la creadora de 'Dos madres'. Foto: Tomado de video

Al principio la película avanza demasiado rápido. Las situaciones y los diálogos se siguen unos a otros con ligereza, y el nudo se presenta de inmediato. El espectador podría llegar a sentirse incómodo, como si estuviese ante una de esas películas que produce la sensación de que algo no cuadra. Tal vez el guión, tal vez los actores. Algo resulta impostado, postizo. Luego el ritmo baja de repente. Esa pausa coincide con el problema central que van a enfrentar los personajes, como si la noticia definitiva que reciben los obligara a parar, pensar y sentir para luego tomar una decisión con muchas aristas morales, éticas y emocionales. Sobre esa decisión y sus múltiples miradas se trata esta película.

Visto en retrospectiva, el contraste entre esa primera parte rápida del filme y la segunda parte –que es cada vez más profunda, más difícil, como si los protagonistas, y de su mano el espectador, bajasen juntos por un hueco cada vez más oscuro– hace pensar que la ligereza del principio es intencional. Que es una manera de retratar, con el tiempo, la ruptura entre un sentimiento de resignación, o incluso de negación, y otro estado de preguntas y angustias. Al principio los personajes parecen no querer mirar a la cara el problema, no querer pensar, no ponerle demasiado peso. Y entonces la incomodidad cobra sentido. Es la amargura que se siente en el rostro vacío de alguien que no puede esconder la tristeza con una expresión de aparente tranquilidad.

24 semanas cuenta la historia de un embarazo que se complica, y de que esa noticia llega tarde; demasiado tarde en el contexto colombiano, sin duda, pero aun en el alemán, donde el aborto es legal en todos los casos durante el primer trimestre de gestación y sin límite gestacional en ciertos casos.

Astrid Lorenz (Julia Jentsch) y su esposo Markus (Bjarne Mädel) deberán tomar juntos la decisión más difícil, si abortar o no, con todas las ambigüedades y problemas que ello trae: la imprudencia de quienes los rodean, la intromisión, la falta de tacto médico, la fragilidad emocional, el lenguaje que se queda corto, el distanciamiento amoroso, las posturas encontradas –ambas válidas y legítimas–, el derecho legal de la mujer a decidir sobre su cuerpo, las peleas, las opiniones, el bienestar de otra hija pequeña, el dolor, el temor, la culpa. A pesar de la tragedia, la película nunca cae en lo melodramático. Y a pesar del tabú, tampoco cae en el amarillismo.

Ver tráiler: 

Según Anne Zohra Berrached, directora del largometraje, más del 90 por ciento de las mujeres alemanas embarazadas abortan después de tres meses de gestación si el feto tiene alguna forma de discapacidad. A pesar de ello, el tema de la posibilidad de abortar es discutido rara vez y en muchos casos los profesionales que intervienen son blanco de críticas. Por eso resulta interesante el contraste entre la privacidad, el secretismo y el temor que rodean todo asunto que es tabú en una sociedad, y el debate público.

En la película, Astrid es una comediante, una figura expuesta que no solo debe seguir divirtiendo a la gente desde el escenario mientras vive su drama personal, sino que tiene que soportar la ventilación de su dolor y el dilema de si enfrentar o no a la opinión: esconderse o hablar al respecto, tratar de defender su derecho a la privacidad o convertirse en una voz de todas las mujeres que pasan por situaciones similares.

Dos veces Astrid Lorenz mira directamente a la cámara, dos veces el espectador se sentirá directamente interpelado. Sentirá empatía por el dolor ajeno y se verá a sí mismo, de pronto, haciéndose las mismas preguntas.

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